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domingo, 17 de julio de 2022

Entrevista HERALDO DE ARAGÓN (Antón Castro,17.7.2022)


 Texto de la entrevista:

A propósito de POSTLUDIO.

Dinos que es un postludio y por qué has elegido ese título. ¿Cómo debemos vincularlo con tu texto?

Postludio es ,según definición académica, "Pieza que se toca al terminar los oficios 

divinos, mientras los fieles salen del templo".

Digamos que, en este caso, se puede aceptar, además de como un canto final, como un 

epílogo. Por otra parte me parece una palabra atrayente, eufónica, bella y apropiada pa

ra el contenido del poemario.


-¿La poesía, para ti, es una crónica de la intimidad, un viaje a la memoria o una

 declaración de estar comprometido con el mundo?


Todo ello es materia poética, si está tratado con lenguaje poético. Personalmente creo en la

 poesía sin excesivas vestiduras retóricas: verdadera, desnuda, austera. Creo en la poesía 

como expresión, mediante -insisto- lenguaje poético, de una serie de sentimientos y basa

 da, siempre a mi modo de entender, en varios factores: inteligibilidad (no confundir con 

vulgaridad), belleza en la expresión, musicalidad (ritmo) y emoción. Es como una partitura

 que ha de llegar al lector-intérprete, llevándole a reflexionar y sentir con su lectura. No se

 trata tanto de escribir como de comunicar emociones que cada lector sienta de manera

 particular y exclusiva.


-¿Qué duelen más: la guerra de Ucrania o las batallas del cuerpo y de la mente propios, el 

dolor del desamor, por ejemplo?


El amor, la amistad, la afinidad entre los humanos, creo que son sentimientos de validez

 universal, potentes, y el poeta los aplica inevitablemente de manera explícita o implícita.

 Salen del “yo”al “nosotros” generosamente, como un manantial inagotable y necesario.

 Como dice Amado Nervo. “Ama como puedas, /ama a quien puedas,/ama todo lo que

 puedas./No te preocupes de la finalidad de tu amor”. Así nos afectan y nos unen estos

 sentimientos con nuestros semejantes que aman. O que sufren. Creo que esta reflexión

 contesta a la pregunta. Duele la falta de amor y ella es el origen de la mayoría de los

males a nivel individual o colectivo como sociedad humana.


-Este es un libro en varios tramos de estados de ánimo. ¿Está escrito desde el pesimismo, la

 desazón y el dolor, o el lenguaje siempre es como un faro que ilumina la tiniebla?


La duda y la incredulidad van creciendo conforme se acerca el “tiempo del regreso” y

 tendemos a consolarnos –o no- con ciertas “medidas terapéuticas” a las que se aferra más

 de la mitad de la Humanidad. Pero ya decía Goethe: “El niño es realista, el joven,

 idealista, el hombre escéptico y el viejo, místico”. Pero no todos...

Los estados de ánimo varían y un poemario a veces escrito en un par de años o más,

 revisado y corregido decenas de veces, recoge lógicamente variaciones de aquellos.

 Pero creo que al final se impone la serenidad y la esperanza, sobre todo por los que se

 quedan...


¿Has querido dialogar con el Lorca de ‘Poeta en Nueva York’ en un poema como ‘El pico

 de la curva’? Escribes: “Mueren en Nueva York a cientos cada día. / Y mueren en Madrid

 a cientos cada día”.


Lorca es un maestro, un genio y siempre, como Miguel Hernández o Machado, un 

 referente  imprescindible. Ese poema, inspirado en aquellas primeras terribles noticias de 

los telediarios, es simplemente el resultado de una impresión cuando comenzaba la pan-

demia y Nueva York estaba especialmente afectada. Todo era imprevisible,

terrible, estábamos expectantes y conmocionados. Recordar es necesario y aquello, que 

ojalá nunca se repita, nos condicionó la vida de manera muy especial.


 

El amor está muy presente. O la nostalgia del amor. O su recreación gozosa. Impresiona

 cuando escribe: “Te me has inyectado en vena / y me maldigo / por no morir de ti”. O

 “Enfebrecido estoy ante tu vientre / y en tu altar, de locura me consumo”. ¿Cabe más 

pasión?


Hay un par o tres poemas eróticos relacionados con vivencias cercanas o lejanas. El

 erotismo en poesía para mí es sugerencia, delidadeza, epilsis, sin por ello dejar de ser a

 veces tremendamente sensual, cálido y apasionado. Se puede decir mucho callando mu

cho, pues los silencios a veces son más elocuentes en poesía que las palabras...Lo difícil es

 sugerir, implicar al lector sin emplear el lenguaje vulgar, lo cual nos llevaría al poema

 pornográfico. No obstante allá cada autor con su idea del erotismo, el sexo, la pasión y

 el tipo de lenguaje a emplear, poético o no...


Algo más adelante, escribes: “La infancia, el paraíso...”. ¿Es necesario mirar atrás para

 seguir hacia adelante a trancas y barrancas, qué le da el pasado al poeta?


Cito a Rainer María Rilke: "La verdadera patria del hombre es la infancia". En ese sentido

el poeta redescubre y trae de la memoria retazos de su patria-infancia, que pueden ayudar 

 a recomponer y comprender ese endiablado rompecabezas que en muchos de nosotros

 constituyen unos recuerdos de infancia -a menudo adormecidos- vividos a veces en unas

 épocas difíciles por muy diversas circunstancias y que vienen y van continuamente en

 nuestra memoria. En nuestros pasados hay infancias paradisíacas y las hay infernales...


¿En qué consiste acariciar los recuerdos, cómo lo haces tú?


También nos dice Valente que la experiencia de crear un poema no comienza con el texto,

 sino antes de su escritura exterior. En ese sentido los recuerdos -lo precedente- tienen su

 lugar en el yo poético como en un espejo que nos ofrece imágenes -recordadas, pretéritas

- que poco a poco el transcurso de los días (sendero del olvido incidental o curva del olvido

descrita por Ebbinghaus) irá borrando de la memoria. El poeta los recoge, los trae al

 presente y los implica en él acariciándolos o, también, reviviéndolos aunque duelan,

 porque son parte de nuestro recorrido vital e inherentes a él.


¿Qué es lo mejor de la ópera: la música, las voces, o la mujer que puede acompañarnos?


La ópera es un espectáculo integral y el más hermoso del mundo: música, canto, teatro,

escenografía...Lo tiene todo. Soy espectador apasionado desde hace más de cincuenta años

en diversos escenarios nacionales e internacionales. Lo mejor de la ópera es...la ópera.

Suelo ir solo o acompañado y lo cierto es que, cuando estoy acompañado, disfruto mucho

 viendo el encanto, la emoción, reflejados en el rostro amigo que está a mi lado.

Compartir es un placer inmenso y, si es belleza, música, arte y emoción, ya es infinito.



Premiado, con muchos libros a la espalda. ¿Qué te da la escritura?

La lectura, la buena música, la belleza en general es redentora de una cotidianidad que está

 cada vez más complicada y llena de tribulaciones. En cuanto a escribir -en este caso 

poesía- creo con firmeza que debe ser, ante todo, un acto de humildad, de reflexión

individual y también, de amor, sin caer excesivamente en el relato personal de nuestras

 cuitas e intentando universalizar los conceptos. Escribir es,para mí, vivir... Por otra parte, 

 en estos tiempos de Redes y sobreinformación, que bien usados son herramientas muy 

 útiles, tal vezse piensa demasiado en las "circunstancias" (edición, publicación,

recitales...) que, aunque necesarias para la difusión, se desbordan a veces en actos que

 transcienden del hecho poético o hecho literario. Pero las "circunstancias" son las que son.

En la escritura yo busco, ante todo, la propia satisfacción de la obra hecha lo mejor posible



Decir adiós, y basta”. ¿Debemos asustarnos? ¿Has perdido el poeta la fe en la vida, en el

 amor, en la belleza?


No, nunca hay que perder la fe y, sobre todo, la esperanza. Decir adiós llenos de serenidad

 mas también de realismo, pues es la realidad la que nos dice que el olvido es 

muy frecuente y, salvo notables excepciones, se instala pronto en quienes nos sobreviven. 

 Por ello piensoque lo que verdaderamente importa es caminar esperanzado y “ligero de

equipaje, sembrar amistad y generosidad entre los que están próximos y, cuando nos pidan 

 el billete de vuelta”, dejar al apearnos el mejor recuerdo posible entre quienes nos

 acompañaron en ese viaje, apasionante a fin de cuentas, que es nuestra vida…

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Blogs de Miguel Ángel Yusta

www.mayusta.blogspot.com

www.rincondecoplas.blogspot.com

Página: OperaMía en FB.




 

miércoles, 29 de junio de 2022

viernes, 24 de junio de 2022

jueves, 23 de junio de 2022

Un gran momento...

     
     
     
    Texto de la presentación en la Librería Cálamo de Zaragoza de Pasajero de otoño, por el catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza, Alfredo Saldaña. 
     
    NAVEGAR EN SILENCIO POR LO OSCURO
     
    Miguel Ángel Yusta ha ido elaborando a lo largo de estos años una obra poética singular dotada con unas señas de identidad con denominación de origen, rasgo de estilo que no todos los escritores alcanzan. Con todo, yo no sé si estamos —si nos ceñimos al libro que hoy presentamos— ante uno de esos poetas cuya escritura es proyección y consecuencia de su vida o ante una de esas personas cuya vida es reflejo y prolongación de su escritura (y trataré de glosar esta incertidumbre a lo largo de mi intervención en este acto); en todo caso, me temo que nos encontramos ante uno de esos individuos en los que vida y obra son manifestaciones inseparables —y a menudo indistinguibles— de un mismo binomio.
    No es ni mucho menos mi intención presentar aquí, en su ciudad, a Miguel Ángel Yusta, alguien que ha desarrollado en estas últimas décadas una importantísima labor como letrista de grabaciones discográficas, coordinador de numerosas actividades literarias, columnista en Heraldo de Aragón y poeta. Entre sus libros de poesía, entre otros, encontramos: Ayer fue sombra (2010 —Aqua— y 2017 —Lastura), Cancionero de coplas aragonesas (2011, Olifante), Pavesas del silencio y de la espera (2012, La fragua del trovador), Amar y callar (2013, Sabara), De silencio y luz (2015, Lastura). Y ahora publica, acompañado de un iluminador prólogo de Fernando Aínsa, Pasajero de Otoño, para mí, su mejor libro. Voy a intentar argumentar por qué.
    Siempre me ha llamado la atención la curiosidad y el interés que en todo momento ha mostrado Miguel Ángel por la literatura, una relación marcada por la pasión y el rigor. Yo creo que para él la poesía es palabra que refleja la huella de un tiempo vencido, palabra que lucha por permanecer en la memoria una vez que ha hecho su trabajo el arrasador ángel de la historia del que hablara Walter Benjamin, palabra de arena que trata de resistir los embates del viento, palabra de agua que desgarra con su grito las venas encendidas de la tierra. Así, algo de todo esto —y mucho más, por supuesto— encontramos en esta reveladora y radical entrega poética que hoy presentamos, donde la palabra encuentra su paraíso innominado entre los márgenes del poema.
    Más allá del sentido y profundo homenaje implícito a diferentes ciudades y paisajes que alberga el discurrir de este libro (París, Roma, Grecia), Pasajero de Otoño plantea —desde un conocimiento exhaustivo de las grandes corrientes artísticas y de pensamiento que se han sucedido en Occidente— algunas de las cuestiones centrales a las que se ha enfrentado la escritura poética a lo largo de su historia. Aquí la palabra es desafío del lenguaje a la posibilidad de su propia extinción, acontecimiento que se disuelve en la imagen que lo genera —y en este sentido cabe hablar tanto de imágenes poéticas como de imágenes visuales, plásticas—, palabra que versa sobre esa inefabilidad propia de cierta poesía, esa actitud entregada y valiente que consiste en llegar hasta el fondo de un agujero para hablar desde ahí, desde ese lugar —como se lee en el poema que abre el libro— ubicado «en las orillas de la duda / entre el sol y la muerte» (p. 25) donde se encuentra ese organillero solitario cuya música —como ocurre con la del trompetista del metro— ya nadie escucha. Desde luego, el viaje —como muy bien señala Fernando Aínsa en el prólogo— es un motivo vehicular y estructural en el libro. Miguel Ángel incorpora a su imaginario algunos lugares más o menos conocidos de la tradición pero, en este caso, lo relevante, para mí, es la actitud con la que se afronta esa experiencia y el reconocimiento de que lo verdaderamente singular y extraordinario de ese acontecimiento no se encuentra en el destino —«tocar el cielo», por ejemplo, como se afirma en el preludio de este libro— sino en el propio viaje.
    Pasajero de Otoño apuesta claramente por un decir repleto de música y de referencias intertextuales a otros ámbitos artísticos y en el que la máxima significación se halla en el hecho mismo de decir. Su autor ha viajado por senderos por donde solo son capaces de transitar aquellas personas que intuyen que para encontrarse antes hay que perderse. Un viaje —acompasado con el ritmo de una personal y sugerente banda sonora— que implica en todo caso un recorrido sentimental e ideológico por algunos de los principales escenarios —rincones, calles, plazas, teatros y museos, etc.— por los que el sujeto poético ha transitado a lo largo de los años, un viaje que supone pérdida y ganancia, olvidos y encuentros, y que acaba resumiéndose —como se lee en el memorable poema que cierra el poemario— en ese silencio que se escucha «por lo oscuro» cuando se navega a la espera «del profundo arañazo de la Dama» (p. 91), ese silencio que podría funcionar muy bien como metáfora de esa música infinita y total que permite al sujeto buscarse entre las sombras y disolverse entre la nada para siempre. En ese sentido, estos poemas —escritos algunos de ellos en primera persona y en los que se recrean, desde una cierta distancia, anécdotas y situaciones del imaginario vital del propio poeta— tienen algo de homenaje a un universo personal y colectivo que el autor ha querido retratar. La vida, como la escritura, es un viaje al corazón de la noche, donde aguarda el secreto del poema, la sensación de un sentimiento de pérdida. En «Palais Garnier» leemos: «Estoy otra vez sentado en la oscuridad. / En una blanda oscuridad acompasada. / El tiempo se detiene en los dorados y en las lámparas, / en los terciopelos rojos que saben de pieles adormecidas. / Tengo miedo» (p. 35).
    Yo creo que Miguel Ángel Yusta sabe muy bien que los viajes que importan suceden siempre en lo más hondo de uno mismo, guiados por esos «ojos sedientos de luz» (p. 36), como leemos en otro poema de este libro. Y en ese proceso —que no es sino un movimiento de aprendizaje, un viaje de conocimiento— la voz poética ha sabido desprenderse de lo accesorio y lo superfluo y partir a la búsqueda de lo esencial, hacia el encuentro de la raíz de las cosas. Eso es, sobre todo, Pasajero de Otoño, poesía que se enriquece conforme pierde elementos, tejida a golpes de libertad contra la mudez de la piedra y el sinsentido del ruido, poesía elaborada desde la conciencia de la pobreza y de la pérdida. Miguel Ángel Yusta plantea de este modo un escenario poético e imaginario en el que el paisaje natural ha sido trascendido por la sugerente plasticidad de las imágenes poéticas empleadas, un escenario —decía— en el que emerge una voz singular y extremadamente autoconsciente del trabajo llevado a cabo, una voz que ha sabido horadar en las hendiduras e intersticios del lenguaje y que aflora a la búsqueda de lo esencial, en ese viaje en el que solo se ve acompañado por su «sombra / de viajero sin nombre» (p. 81), como leemos en el poema que da título al libro, probablemente, como sugiere Fernando Aínsa en su prólogo, el más compacto de todos los que lo conforman.
    Pasajero de Otoño recoge dos grandes motivos de la literatura universal, y ambos interrelacionados: los motivos de la pérdida y de la búsqueda; todo canto poético surge de una tensión o una insatisfacción y de la necesidad de cubrir esa falta con la conquista de un nuevo horizonte. Podría decirse, después de todo, que esta obra poetiza el conflicto del vaciamiento que adquiere imagen en la conciencia del propio viaje donde se entrecruzan la realidad y la ilusión y que, sin pretenderlo, nos enseña al final que toda pérdida conlleva una ganancia. No hay desafío mayor que este que Miguel Ángel Yusta afronta en este singular libro —el mejor, para mí, repito, de todos los que ha escrito— y ese reto consiste en agujerear las cimas del pensamiento hasta dar con la profundidad del verbo, ese lugar donde esa palabra de música que es la poesía se disuelve en su silencio (la música, lo anoto tan solo entre paréntesis, desempeña una función central como hilo conductor y elemento de cohesión a lo largo de todo el libro); el autor de esta obra ha comprendido aquello que la poesía tiene de radical y esencial: la puesta en juego de la palabra, la vida, asumiendo el riesgo de la pérdida. Miguel Ángel Yusta nos ha entregado un gran libro.
     
    Alfredo Saldaña
     
    Miguel Ángel Yusta, Pasajero de Otoño, Madrid, Huerga y Fierro editores, 2018.

     


 

domingo, 5 de junio de 2022

 

 
 

Belchite es nuestra sangre.

Este pueblo nos corre por las venas.

Hace tiempo llenaban los sentidos

de las viejas cocinas los olores

a trabajo y sudor honesto y digno,

las voces de sus gentes

curtidas por el sol

en los surcos abiertos a la tierra.

Hoy todo está enterrado.

La guerra necia y cruel y la barbarie

llenó de sangre páginas en blanco.

En estas ruinas tristes

hay nostalgia de niños que corrían

por calles olvidadas

con sus viejos balcones

en las nobles paredes

de las antiguas casas que luchaban

por redimir el tiempo.

Los jóvenes jugaban con pelotas de trapo

sin saber de fusiles ni cañones.

Pero llegó una guerra, inútil guerra.

Los bueyes asustados destriparon los sueños.

Mataron y murieron

mientras enmudecían esas calles.

Hoy venimos a verte,

después de tantos años,

a curar tus heridas

y besar con palabras

de tus piedras tan nobles los fragmentos.

Jamás olvidaremos

a las gentes que un día procuraron,

aun muriendo olvidadas,

legarnos libertad.

 

(Mayusta)


lunes, 2 de mayo de 2022

Niebla.

 

 
Apenas sostenida entre la lluvia
se adivina la imagen de un fantasma.
Brumosa aparición, casi una ausencia.
El tiempo la destruye.
La estela de los días desvanece
el origen y el nombre.
Ya no es sino una sombra
que vaga en el recuerdo.
 
 
A malapena sostenuta fra la pioggia
si avverte l'immagine di un fantasma.
Nebbiosa apparizione, quasi un'assenza.
Il tempo la distrugge.
La scia dei giorni fa svanire
l'origine e il nome.
Non è altro che un'ombra
che vaga nel ricordo.
 
(Del libro Reflejos en un espejo roto. Editorial Lastura, 2019)
Traducción: Marcela Filippi

 

sábado, 16 de abril de 2022

Soneto nostálgico de Sábado Santo.

 

 

 
 
Mirar tus ojos y sentirme preso
notar el frío canto de su nieve,
la penetrante herida que su leve
mirar traduce en un fatal proceso.
 
Es empresa que agota hasta el exceso
pues que tu indiferencia nada mueve
de tu ser, que apenas se conmueve
ni se apercibe de mi amor sin seso.
 
Te cierras en un círculo de lazos
donde se queda mi alma prisionera
apenas redimida de su esencia.
 
Y habito en el recuerdo de tus brazos
añorando con pena la primera
vez que abiertos marcaron mi existencia.
 
(c) Mayusta

Una décima de Viernes Santo.

 

 
 
Llegué hasta tu orilla un día
sin apenas conocerte.
Fue llegar y fue quererte
sumergido en la armonía
de tu inmensa poesía.
Hoy paseo tus senderos
y tus versos, asideros
son siempre de mi tristeza,
pues curan con su belleza
todos mis males enteros...
 
(c) Mayusta

sábado, 26 de marzo de 2022

miércoles, 2 de febrero de 2022

Nunca la derrota.


 

 

Nueva luz en la traducción de Marcela Filippi del poema que cierra mi poemario "Ayer fue sombra", Primer Premio de la D. del Gobierno de Aragón (Aqua 2010, Lastura 2017).

 

https://intraduzionisolmar.blogspot.com/2022/01/nunca-la-derrotamai-la-sconfitta.html?spref=fb&fbclid=IwAR1aK59Jg6OO3ewudg-_5_3I9Rqy0L8oKlX-AuG62awdEybG3X_RKvbeVKQ

miércoles, 26 de enero de 2022

¿Tenemos remedio?

 

 

Daguerrotipo


Hoy contemplaba una postal antigua

en una exposición retrospectiva:

finales años veinte del siglo de las guerras;

París, Place de l'Opéra y el Café de La Paix.

Paisaje en blanco y negro.

Lapso entre dos tragedias

que causaron dolor inacabable.

Se veía feliz a gente confiada

pasear por los grandes bulevares.

Tal vez en el Garnier moría Floría Tosca

o Lohengrín descubría su nombre

a la imprudente Elsa.

Los pequeños sonreían felices

en el sigilo de la foto gris,

ignoraban que unos años más tarde

morirían empuñando las armas

en honor de los hombres que siempre ganan guerras

y sobreviven al dolor que infligen.

Berlín, Varsovia, Dresde, Budapest,

mis queridas ciudades renovadas,

no dejéis que otros hombres os destruyan de nuevo

en nombre de banderas, dioses, patrias y honor.

Miguel Á.Yusta. Des-Concierto. 2016


lunes, 22 de noviembre de 2021

A Miguel Labordeta de Miguel Ángel Yusta

 

PRIMAVERA 1945 (Miguel Labordeta)

 ¡Señor

heme aquí bajo tu gloriosa primavera

lleno de pena.

Tus reinos están mal gobernados,

mal dirigidos tus senderos

demasiado oscuro tu sentido,

es una vergüenza.

Cómo permites estos escándalos,

estas matanzas, estas comedias.

Hace tiempo perdí mi confianza en ti

oh señor desganado:

heme aquí.

 Solitario y triste

bajo tu gloriosa primavera.

 “Crecimiento, 1945”. Recogido en “Obra completa de Miguel Labordeta”, edición a cargo de Clemente Alonso Crespo. Los libros de la frontera 1983. Tomo I, pág.182.

 

 OTOÑO 2021 (Miguel Ángel Yusta)

 Miguel

Yo te nombré en silencio muchas veces

y te abracé otras tantas

en tiempos de silencios y de sombras.

Año cuarenta y cinco de un tiempo sin mañana

y tú estabas allí siendo testigo

de todas las miserias de este mundo

que siguen hoy hiriendo a tantos inocentes.

“Llanto seco por mis ojos perdidos

de náufrago celeste” derramaste.

Señor, por qué dejaste tan solitario y triste

al encendido pájaro de aquellas primaveras.

Por qué causa, Señor, aún no respondes

a la voz angustiada del poeta.

 

 

 

sábado, 18 de septiembre de 2021

domingo, 18 de abril de 2021

Es tiempo todavía. (Andalán)

 


 

Es tiempo de contarse los hijos y las canas,

recordar los aullidos de los perros

en solitarias noches de vigilia

y saber que hoy no estamos como entonces.


Es tiempo todavía de abrazar al amigo,

de amar sin condiciones,

de decir muchas veces un te quiero

a quien mañana puede estar ausente.


Es tiempo de sonrisas en los ojos

húmedos todavía por las lágrimas

que las largas ausencias acopiaron

en días de silencio y soledad.


Es tiempo, ya os digo,

de abrir las puertas a la primavera

y, de momento, sujetar los brazos

cerca del corazón.


Es todavía tiempo, por fortuna,

de cielos y de soles y certezas.

De abrazos vivos aun en la distancia

que pregonen que nos necesitamos.

 

Es tiempo, por fortuna.

Quien lo sufrió lo sabe...


(c) Miguel Ángel Yusta. 17.4.21

(c) Imagen Mayusta 

 

jueves, 15 de abril de 2021

Un poema que me dedica MANUEL LÓPEZ AZORÍN

 


 
 
EL SILENCIO NOS HABLA SIN PALABRAS
Para Miguel Ángel Yusta
 
De vez en cuando hablamos,
tú desde Zaragoza yo en Madrid,
mejor dicho en el “Sanse” donde vivo.
Donde un día de mayo
viniste a recitar algunos versos míos,
junto a amigos poetas para celebrar
mi adopción por un pueblo que es ciudad,
ciudad con vocación de poesía.
Te llamo o tú me llamas,
contamos lo preciso y nos quedamos
tranquilos y en silencio.
El silencio nos habla sin palabras.
Él, habla por nosotros.
Sabes que el hombre es dueño
de todo cuanto dice,
mas, cuantas más palabras se pronuncien
más cadenas se forjan.
(La Historia está repleta
de palabras confusas
que han destruido al hombre
y han cerrado fronteras.)
Tú eres un caballero silencioso
que ha aprendido a escuchar,
que escribe en el silencio de la noche
poemas de amor blancos que son sombra
de un ayer sucedido,
tiempos que rememoras de alegría
aunque lluevan tristeza en ocasiones.
Hay sonidos que sólo se perciben
cuando suena el silencio.
(El silencio del acto
sin palabras al aire que se pierdan,
como en papel mojado,
deja abiertas fronteras, rompe rejas,
cadenas elimina.)
Te abrazas a la música
y en el silencio vives y bebes comedido,
y siempre caballero,
la vida realidad, la vida poesía,
la culta y popular
pues las dos te dan vida.
Oye ahora este leve murmullo
de estremecida música,
de verdadera música,
de sonoro silencio que acompaña.
(La palabra precisa
abre caminos, deja que las sendas
abracen esa música del alma
donde el silencio es llave
de todos los sonidos, los saludos,
las buenas intenciones.)
Y si escribes formal, en blanco con medida
o con más libertad…
en tus versos caminan
el ritmo y la verdad
de todo tu sentir, en silencio, sin más.
Un sonido de amor, dulce, callado
como la gran verdad que se respira
alrededor de un mundo
que ensordece con gritos.
(La palabra es silencio,
pues el grito confunde,
asusta el alarido
y la voz susurrante
que promete y no cumple su palabra.)
Y si escribes en coplas,
esas que son del pueblo,
el silencio te abraza
y las eleva al cielo.
El hombre, a veces, quiere
sólo ser escuchado, más que nada,
por todos, sobre todos,
con palabras que buscan los afectos,
y no crean desorden , confusión,
que abrazan los caminos del silencio.
(El hombre quiere hablar,
imponer su opinión en la palabra,
sentirse eje del mundo,
tener supremacía: en el lenguaje…
o en el poder, la fuerza de las armas…
que es lenguaje de muerte o sumisión.)
Tu lenguaje es de vida,
de cantar lo perdido en un tiempo de sombra,
de abrazar lo vivido en espejos y otoños.
Tú y yo hablamos lo justo pero nos conocemos.
Sabemos que el silencio nos abraza,
no digamos palabras
que son innecesarias, solo saber de ti, saber de mi,
sentir cerca al amigo en la distancia
por culpa de este virus malicioso.
 
 Manuel López Azorín
Octubre 2020

martes, 23 de marzo de 2021

Despedida en Sol (2021)

 


 
DESPEDIDA EN SOL.

Recuerdo con cariño aquella noche:
Puerta del Sol, las dos de la mañana.
Tú esperabas un taxi y la tristeza
asomaba filtrándose en tus ojos.
Nos esperaba el cielo y la distancia.
Un lazo nos ceñía
con palabras de adios y hasta muy pronto
y un abrazo sincero de amistad
despedía las luces de la plaza.
Luego subiste al coche, silenciosa.
Yo me quede muy quieto contemplando
cómo dos luces rojas
se alejaban irremediablemente.

(c) Mayusta.

De silencio y luz ( 2015). Un poema.

 


viernes, 19 de marzo de 2021

Día del Padre 2021. A mi padre.

 


A mi padre. 1899-1979

 

Han pasado los años

y aquella primavera no retorna.

Tú contemplas el mundo desde el fondo

de tus muros abiertos hacia el cielo.

Han pasado los años

y la desesperanza se sosiega.

La luz proporcionada del crepúsculo

se prende de alfileres en las ruinas

de una ciudad sin luces.

 

Dijiste adios y basta.


Mas sin marchar del todo me posees

en un espacio temporal y cierto

que comparto cogido de tu mano,

suave y senil, en mi lejana infancia.

Camino en soledad

portador de tibios pensamientos

donde moran las huellas de tu paso

pausado y silencioso.

Y escucho desvelado tu presencia,

el tibio martilleo denso y duro

de un corazón despierto eternamente

que cuida mi camino cada día.


("Sendero de amor y olvido". 2007 )

miércoles, 3 de marzo de 2021

Hecatombe

 


Creímos ser los dueños del abismo 

y la distancia fue infinito anhelo. 

El brillo de los astros rutilaba 

sobre el tablero oscuro. 

Llegamos orgullosos como dioses erguidos 

sin percibir el fango en que brotamos, 

la escueta levedad de los pulmones 

que pueden apagarse en un instante... 

Al final, terminó la cruel batalla; 

todo estaba en silencio, 

brillaba el sol en un cielo sin nubes, 

paradoja del hombre, convertido 

en retazo de orgullo, desarmado, 

ceniza entre los vientos de la nada.


Alora, n°37. Dic 2020.

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Quince poemas en la traducción de Marcela Filippini

 

 

Una selección de quince poemas míos, traducidos por Marcela Filippi, en la presigiosa publicación de Beppe Lopez.

Pinchad el enlace:

  http://infodem.it/default.asp?fbclid=IwAR28t3iCqrfobxL0WeaqUfLCBs6a6K2cidenntuByeuX0yaGNvQZzDbP4vY

El Sena (Trad. Marcela Filippi)

 

 

 

 



EL SENA

De Saint-Denis a Ivry el Sena hace un gigantesco signo de interrogación.

Me pregunto si tal vez tiene pereza por dejar París

y, también, qué hace allí encorvado sobre el afán de los hombres.

Por la noche, el Sena parece un inmenso gusano dormido.

Es la cloaca de París

sólo redimida por miles de poetas impertinentes,

por millones de seres que lo sueñan bello.

Vía láctea del universo metropolitano

comida por los agujeros negros de nuestras frustraciones.

Pero hay algo grandioso en este Sena dormido

cuando refleja en Orsay los colores de Claude Monet

o la sonrisa de La Gioconda al pasar por el Louvre...

Puede ser que todo eso le haya hecho girar sobre sí mismo tantas veces

y no quiera marcharse de París.


LA SENNA

Da Saint-Denis a Ivry la Senna fa un gigantesco punto interrogativo.

Mi chiedo se forse senta pigrizia di lasciare Parigi

e, anche, cosa faccia lì incurvata sulla smania degli uomini.

Di notte, la Senna sembra un enorme verme addormentato.

È la cloaca di Parigi

riscattata soltanto da migliaia di poeti impertinenti,

da milioni di esseri che la sognano bella.

Via lattea dell'universo metropolitano

divorata dai buchi neri delle nostre frustrazioni.

Ma c'è qualcosa di grandioso in questa Senna addormentata

quando riflette nell'Orsay i colori di Claude Monet

o il sorriso della Gioconda passando per il Louvre ...

Può essere che tutto ciò l'abbia fatto girare su se stessa così tante volte

che non voglia lasciare Parigi.


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