De la mano del profesor Eloy Fernández Clamente:
http://www.andalan.es/?p=8943
Datos personales
- Miguel Ángel Yusta.
- Fotos de portada:Columna Villarroya 2010. Maica Rivera 2018. Todos los contenidos registrados.
viernes, 17 de marzo de 2017
lunes, 13 de marzo de 2017
Entrevista de Antón Castro.
Entrevista de Antón Castro.
"Miguel Ángel Yusta: tres libros de poesía, amor, radio y memoria"
http://antoncastro.blogia.com/2017/031102-miguel-angel-yusta-tres-libros-de-poesia.-amor-radio-y-memoria.php
"Miguel Ángel Yusta: tres libros de poesía, amor, radio y memoria"
http://antoncastro.blogia.com/2017/031102-miguel-angel-yusta-tres-libros-de-poesia.-amor-radio-y-memoria.php
martes, 21 de febrero de 2017
martes, 14 de febrero de 2017
Ayer fue sombra, por Francisco Caro.
Una entrada en el prestigioso blog de Francisco Caro que incluye un poema de "Ayer fue sombra"
http://mientraslaluz.blogspot.com.es/2017/02/un-poema-de-miguel-angel-yusta-trenes.html?spref=fb
http://mientraslaluz.blogspot.com.es/2017/02/un-poema-de-miguel-angel-yusta-trenes.html?spref=fb
lunes, 13 de febrero de 2017
Ayer fue sombra por Manuel López Azorín
El poeta Manuel López Azorín, reseña AYER FUE SOMBRA.(Segunda edición ampliada. Ed. LASTURA, 2017)
http://manuellopezazorin.blogspot.com.es/2017/02/miguel-angel-yusta-ayer-fue-sombra.html?spref=fb
http://manuellopezazorin.blogspot.com.es/2017/02/miguel-angel-yusta-ayer-fue-sombra.html?spref=fb
domingo, 12 de febrero de 2017
LA SOLEDAD DEL NADADOR FORZOSO
Cada mañana, a la hora en punto,
haga frío o calor allí se encuentra,
con las gafas, el gorro y la toalla,
nadador en la nada.
Luchador con el tiempo y el destino,
brazada tras brazada, treinta largos.
El agua está climatizada, dicen,
el nadador, a solas, reflexiona
mientras también a solas hiende el agua.
Uno tras otro, lleva ya seis largos;
a veces no respira, a ver qué ocurre;
otras piensa en dejarse llevar, tranquilamente,
hasta el fondo absoluto
de ese mar de salón deshabitado.
Hace frío en las calles, es noviembre,
pero el agua es de playa de verano
y el nadador forzoso nada sólo,
nadador de la nada hacia la nada.
Ya lleva doce largos y sigue sin parar.
Un día no estará, mas nadie tendrá en cuenta
que el nadador no ha llegado a la hora
y que quizás no venga nunca más.
Nadie preguntará qué fue del hombre
que nadaba en silencio.
Tal vez esté en las aguas de otros mares
-donde no existe el hielo de las horas
ni las incertidumbres del mañana-
cansado de nadar contracorriente.
-------------------------------------------De "Des-Concierto". 2016
sábado, 21 de enero de 2017
"Ayer fue sombra" en El Periódico de Aragón
Reseña publicada en "El Periódico de Aragón" por Roberto Miranda, a propósito de la I Edición de Ayer fue Sombra.
martes, 17 de enero de 2017
Jorge Cortés, reseña "Ayer fue sombra"
Mi lectura de “Ayer fue sombra” de Miguel Ángel Yusta. Primer Premio de la VI Edición del Premio de Poesía Delegación del Gobierno de Aragón-Cajalón. Editorial Aqua. Zaragoza, 2010.
(relatar en verso: para que se
sepa)
0.-
Demasiadas evocaciones (cercanía generacional) en estos emotivos
quince poemas me han hecho retroceder a la espesura, borrosa, de la
infancia (quizás porque, borraduras aparte, mis miradas decisivas
surgieron entonces y ya han crecido conmigo).
1.-
Aquellos días en penumbra, de un tiempo con
olor a pobreza y
frío, un frío imperial, un frío asomado invierno a invierno: frío
calándose a traición.
El poeta lo narra en verso. Y esto, eso, sólo lo puede contar (buen
poeta, claro está), quien recorrió aquel laberinto que aún
resuena. ¿Sombra escasa y vacilante?: pues no: memoria de la sombra.
Adelante.
2.-
También hijo de los que hicieron (padecieron) la guerra incivil:
pero unos, pocos, (la) ganaron; a bastantes los exterminaron o
mortificaron; a la inmensa, inmensísima, mayoría, la acallaron o
callóse. Hijo, pues, de una
noche de serpientes negras y lunas enrojecidas
en años duros de
soledades grises.
Tiempo rancio y avinagrado, donde
quedaba sólo la humana dignidad de aquellos hombres y mujeres / que
nos dieron calor de corazón.
Que se sepa.
3.-
Veracidad vocativa: la escalera mecánica del Sepu; el Bazar X (un
escaparate para soñar) y sus
preciosos, inalcanzables trenes eléctricos y
bicicletas que sólo
poseían niños desconocidos / a los que no podíamos pedírselas
prestadas. Por eso
mismo, una tarde navideña, una mirada frustrada, todavía de
Preparatorio, se conjuró (qué ingenuo) con rabia contra la
injusticia esencial, la persistente injusticia esencial.
4.-
Liviano esfuerzo de memoria: un orden que cortaba el aliento: el
dictador de la voz de pito y el alma de piedra:
educación nacional-católica: niños
con miedo: hasta con
miedo a ser libres.
Filas formadas: silencios de plomo, brutales. Para que lo sepa de una
vez quien lo tenga que entender: una generación y media en las que
muchos hombrecillos fueron adiestrados en el sufrimiento, sin hipos
ni lamentos: palizas, sopapos
y rosarios:
demasiados hematomas afectivos. Qué maravilla fue descubrir, después
(aunque con duraderas secuelas), libremente, la ternura; compartirla
con esa mujer que era(n) una geografía prohibida.
5.-
Asomado a la oscuridad repetitiva y nueva en las salas de
sesión continua y acomodadores malhumorados:
aturdido
adolescente (de niño ansió
un descapotable blanco)
en tardes piroleras (al cine, al cine: cabalgando
en sueños de viejo blanco y negro):
escapábamos de la
clase de religión y de la de formación del espíritu nacional, y,
todavía, se obstina en convocar a la (su) sensual Gloria Grahame:
jamás me atrajo tanto
ninguna otra mujer,
con ella se paraba el
tiempo, e imaginaba
una noche con ella.
6.-
El recuerdo tiene sus propios resortes y el poeta (memoria
autobiográfica), ordena experiencias: gestos y ecos: los reescribe
con perspectiva: la
radio, con voces y
apellidos, encendía
sus ojitos y a la que
le daba las gracias
por animarnos a vivir: y
el poeta no escribe de oído:
rosario (más)
en familia. El
ajetreo febril en
la cocina, haciendo
los deberes con manos ateridas,
centro de reunión familiar, intentando
avivar el hornillo. Paredes
encaladas y una madre
se afana calentando
la leche con carbón vegetal / mientras contiene a solas el rumor de
sus lágrimas. La
madre, la madre. También la necesidad fue(es) la madre de los
milagros.
7.-
Amigo viajero (qué otra cosa es leer), en este momento tú te
vuelves porque él ha vuelto a entrar. Lo perdido para siempre y que
no se ha perdido en su memoria. Tenor
Fleta tenía una zanja / por donde el tren cruzaba Zaragoza;
allí, la modesta casa, donde mi
padre regresaba cansado de golpear el viento / y mi madre desenvolvía
el papel de estraza de la cena.
Unos años, por fin
pasados, de los que recordamos / a los silenciosos héroes que
permitieron este presente.
Inútil exagerar, porque aquel tiempo redundaba en (con) abuso.
8.-
París es recurrente para el poeta (en un poemario anterior fue
monotemático). Aquí es (fue) la
libertad de vivir sin permiso. Su
querido París donde
se abrió la vida, / los besos y los senos de mujeres soñadas, / las
orillas del Sena llevándose la mugre / acumulada en años de
tinieblas. Pero no
(se) engaña, no hay metamorfosis chillona (impostura): Y
en ese punto justo o no pude o no supe / hacer, sencillamente, mi
gran revolución / y me hicieron discípulo del convencionalismo.
9.-
Su poesía está a la altura de quien se sincera: Me
sigo preguntando, a través de los años, / quien tuvo derecho a
robarnos tantas primaveras, / quien prohibió, hasta asfixiarnos,
cuanto nos ilusionaba.
Rezo elocuente por el
viejo amigo de nuestra adolescencia
y, prudentemente,
solicita: Ábrele
el Infinito, Señor. / Que pase con su equipaje de gozo y
sufrimientos / y siéntalo a tu lado por si puede vivir / la esperada
realidad de sus sueños.
10.-
Reparo en la belleza de la recapitulación. 1) Nos
arrastrábamos lentos en el tiempo / mientras las ilusiones estaban
muertas y enterradas. 2)
Ni siquiera acudía la luna / para animar el dudoso festín / de los
largos silencios nocturnos. 3)
Fue sombra ayer / pero
en las horas de las largas noches / durmió el poema hasta llegar la
aurora. 4) Reniego
de quienes dejaron sin flores tantos jardines / y, en cambio, nos
prohibieron pisar el césped.
11.-
Poética acuñada, cultivada, tangible, respirada desde un bien
custodiado manantial (universo personal). Posible que se escriba para
ver, pero él es consciente de la modificación de la imagen tras
escribirla: Me
pregunto si fue real o un sueño, / si las calles eran tan oscuras y
silenciosas, / si existían las quinielas a peseta.
12.- Sabiéndose tal cual: Mas, ahora, aquí estoy, / después de tantos años. Interrogándose en la soledad de mi cuarto por los días que perdí, de por qué tuvimos que precipitarnos al vacío / y descubrir la luz a través del sufrimiento. Y hoy, busco todavía las respuestas / en el ocaso suave de mis días. ¿Quizás la fractura que no ha podido restituirse y se vale de la poesía para rellenar ese vacío?
13.-
Finaliza: Vienen,
al fin, los días de la luz…
Silencio. El lector escéptico se calla.
14.-
Elijo la escritura que contagia vida. En poesía, que estrofas, ritmo
y composición sean un recorrido libre e impuesto, sin fugas, sin
eclipses. Me identifico con la escritura que ha mirado, arada
silenciosamente (el
silencio y la distancia alimentan serenos la memoria)
y que las palabras (sus representaciones) nos reposen ecos,
resonancias paralelas, emoción. Es el caso de este poeta que sabe
buscar y decantar espléndidamente las palabras. Para celebrarlo. Mi
enhorabuena.
Jorge
Cortés
Mayo,
2010
sábado, 3 de diciembre de 2016
Existe un mar...
Existe un mar sin brumas ni tinieblas,
vacío de memoria,
donde las olas cantan el olvido.
Las obras incompletas de una vida
reposan apacibles
en el oscuro fondo del silencio.
Esperan algún día la luz renovadora,
la magia que las toque y las despierte.
Mientras, huye la tarde.
(De "Amar y callar", Ed.Sabara, recogido en la antología "20+1 Poemas" de Ed. Lastura)
viernes, 18 de noviembre de 2016
La soledad del nadador forzoso.
Cada mañana, a la hora en punto,
haga frío o calor allí se encuentra,
con las gafas, el gorro y la toalla,
nadador en la nada.
Luchador con el tiempo y el destino,
brazada tras brazada, treinta largos.
El agua está climatizada, dicen,
el nadador, a solas, reflexiona
mientras también a solas hiende el agua.
Uno tras otro, lleva ya seis largos;
a veces no respira, a ver qué ocurre;
otras piensa en dejarse llevar, tranquilamente,
hasta el fondo absoluto
de ese mar de salón deshabitado.
Hace frío en las calles, es noviembre,
pero el agua es de playa de verano
y el nadador forzoso nada sólo,
nadador de la nada hacia la nada.
Ya lleva doce largos y sigue sin parar.
Un día no estará, mas nadie tendrá en cuenta
que el nadador no ha llegado a la hora
y que quizás no venga nunca más.
Nadie preguntará qué fue del hombre
que nadaba en silencio.
Tal vez esté en las aguas de otros mares
-donde no existe el hielo de las horas
ni las incertidumbres del mañana-
cansado de nadar contracorriente.
Del poemario :"Des-Concierto "
(c) Mayusta 2016
Reseña de Laura Gómez Recas en:
http://lagosavari.blogspot.com/2018/01/el-buen-orden-resena-de-des-concierto.html
martes, 8 de noviembre de 2016
sábado, 5 de noviembre de 2016
De silencio y luz (Lastura Edcs.) , visto por Fernando Aínsa
Recordando un hermoso texto del ensayista y poeta Fernando Aínsa, que aparece en su blog.
http://enlamarcha.fernandoainsa.com/2016/11/03/miguel-angel-yusta-sigue-enamorado/
Por Fernando Aínsa.
Miguel Ángel Yusta sigue enamorado. Hace de su última obra –DE SILENCIO Y LUZ (Lastura, 2015)– un nuevo y arriesgado inventario de felices imágenes sobre el tema, el que abordara con pasión en AMAR Y CALLAR (Sabara, 2013) y en la generosa panoplia metafórica de SENDEROS DE AMOR Y OLVIDO (Unalune ediciones, 2008). Y lo hace, aunque guarde siempre la perspectiva de escribir distanciado en el tiempo del instante jubiloso de la explosión amorosa, cuando “ya no quema el fuego que en las ingles/ aquel remoto mar dejó al marcharse”, como cita en el epígrafe inicial de Vicente Aleixandre.
No hay que llamarse a engaño. Enamorado, sí, pero capaz de ver proyectado desde un presente de reflexión y melancólica evocación esas “pasiones violentas/ que duermen con los años/ en los anaqueles del recuerdo”. Una distancia en el tiempo que le permite desde el inicio del poemario comprender que “después vendrá lo oscuro,/ se borrará tu huella/ y yo me quedaré deshabitado./ Solo.” Una soledad que vaga errabunda “bajo la lluvia”, después que la amada ha dejado sobre su piel su “sabor fugitivo”.
El amor en Yusta es luz —esa luz presente desde el título— y guía del poeta. “Estoy aquí —nos dice— para seguir tu huella inapelable/ y que sea mi guía hasta esa luz”, esa luz que está presente en “lo invisible”. Una luz diurna que se contrapone a la “noche implacable” presente en la mayoría de los poemas en que el amor y la pasión reinan de consuno. Una noche que no se quiere abandonar “porque tal vez mañana/ –ojalá no amanezca– podría ser pasado y despedida”. La amada, evocada en el tiempo, ha sido “apacible refugio de mis días”, triste comprobación de que “es tu ausencia presencia, es tu silencio luz”, una búsqueda que ya estaba presente en Amar y callar cuando anunciaba “ya no me reconozco en el pasado,/ me dirijo a la luz”.
Simbiosis de luz y silencio que Joaquín Sánchez Vallés en el prólogo resalta como paradoja del título y síntesis de una “expresión elegante” de “lenguaje refinado” que haga “imposible leer estos poemas y no emocionarse, no sentir el latido que ese amor expresa, de aceptarlo como auténtico”.
A Yusta le gustan estas contradicciones. Si aquí se conjugan el silencio y la luz, en Amar y callar lo era la pasión y el sexo confrontado a “la tarde de la vida” desde la que se jugaba “el resto”.
En este nuevo libro sobre el amor que el poeta ha tardado en publicar un par de años (el prólogo de Sánchez Vallés está fechado en abril del 2013), hay felices imágenes y metáforas dignas de ser citadas, donde el amor evocado es capaz de “disolver el sabor del miedo” y “lo oscuro se viste de nosotros”. El “huracán salobre del deseo” dibuja “alfabetos de caricias” y la “sangre lava fugitiva/ que atropelle los cuerpos y los queme”.
Ante tanto desborde apasionado, remover “en vano/ la tierra que tengo sobre los recuerdos” es un triste modo de comprobar que “sólo el silencio es la respuesta”. Miguel Ángel Yusta vuelve —como en sus libros anteriores— a exaltar el amor y la pasión del pasado desde un presente de languidez, donde “la luz del día declina para siempre”, para regatear “con las últimas raíces del dolor/ para que no puedan matarme de nuevo”. Una proeza que el lector apresurado que he sido de DE SILENCIO Y LUZ agradece.
http://enlamarcha.fernandoainsa.com/2016/11/03/miguel-angel-yusta-sigue-enamorado/
Por Fernando Aínsa.
Miguel Ángel Yusta sigue enamorado. Hace de su última obra –DE SILENCIO Y LUZ (Lastura, 2015)– un nuevo y arriesgado inventario de felices imágenes sobre el tema, el que abordara con pasión en AMAR Y CALLAR (Sabara, 2013) y en la generosa panoplia metafórica de SENDEROS DE AMOR Y OLVIDO (Unalune ediciones, 2008). Y lo hace, aunque guarde siempre la perspectiva de escribir distanciado en el tiempo del instante jubiloso de la explosión amorosa, cuando “ya no quema el fuego que en las ingles/ aquel remoto mar dejó al marcharse”, como cita en el epígrafe inicial de Vicente Aleixandre.
No hay que llamarse a engaño. Enamorado, sí, pero capaz de ver proyectado desde un presente de reflexión y melancólica evocación esas “pasiones violentas/ que duermen con los años/ en los anaqueles del recuerdo”. Una distancia en el tiempo que le permite desde el inicio del poemario comprender que “después vendrá lo oscuro,/ se borrará tu huella/ y yo me quedaré deshabitado./ Solo.” Una soledad que vaga errabunda “bajo la lluvia”, después que la amada ha dejado sobre su piel su “sabor fugitivo”.
El amor en Yusta es luz —esa luz presente desde el título— y guía del poeta. “Estoy aquí —nos dice— para seguir tu huella inapelable/ y que sea mi guía hasta esa luz”, esa luz que está presente en “lo invisible”. Una luz diurna que se contrapone a la “noche implacable” presente en la mayoría de los poemas en que el amor y la pasión reinan de consuno. Una noche que no se quiere abandonar “porque tal vez mañana/ –ojalá no amanezca– podría ser pasado y despedida”. La amada, evocada en el tiempo, ha sido “apacible refugio de mis días”, triste comprobación de que “es tu ausencia presencia, es tu silencio luz”, una búsqueda que ya estaba presente en Amar y callar cuando anunciaba “ya no me reconozco en el pasado,/ me dirijo a la luz”.
Simbiosis de luz y silencio que Joaquín Sánchez Vallés en el prólogo resalta como paradoja del título y síntesis de una “expresión elegante” de “lenguaje refinado” que haga “imposible leer estos poemas y no emocionarse, no sentir el latido que ese amor expresa, de aceptarlo como auténtico”.
A Yusta le gustan estas contradicciones. Si aquí se conjugan el silencio y la luz, en Amar y callar lo era la pasión y el sexo confrontado a “la tarde de la vida” desde la que se jugaba “el resto”.
En este nuevo libro sobre el amor que el poeta ha tardado en publicar un par de años (el prólogo de Sánchez Vallés está fechado en abril del 2013), hay felices imágenes y metáforas dignas de ser citadas, donde el amor evocado es capaz de “disolver el sabor del miedo” y “lo oscuro se viste de nosotros”. El “huracán salobre del deseo” dibuja “alfabetos de caricias” y la “sangre lava fugitiva/ que atropelle los cuerpos y los queme”.
Ante tanto desborde apasionado, remover “en vano/ la tierra que tengo sobre los recuerdos” es un triste modo de comprobar que “sólo el silencio es la respuesta”. Miguel Ángel Yusta vuelve —como en sus libros anteriores— a exaltar el amor y la pasión del pasado desde un presente de languidez, donde “la luz del día declina para siempre”, para regatear “con las últimas raíces del dolor/ para que no puedan matarme de nuevo”. Una proeza que el lector apresurado que he sido de DE SILENCIO Y LUZ agradece.
viernes, 23 de septiembre de 2016
La Asociación Aragonesa de Escritores publica su Agenda de Socios.
https://aaescritores.com/socios/miguel-angel-yusta-perez/
https://aaescritores.com/socios/miguel-angel-yusta-perez/
lunes, 15 de agosto de 2016
lunes, 8 de agosto de 2016
jueves, 28 de julio de 2016
viernes, 22 de julio de 2016
martes, 5 de julio de 2016
El Sena /La Seine
El Sena/ La Seine
De Saint-Denis a Ivry el Sena hace un gigantesco signo de interrogación.
Me pregunto si tal vez tiene pereza por dejar París
y, también, qué hace allí encorvado sobre el afán de los hombres.
Por la noche, el Sena parece un inmenso gusano dormido.
Es la cloaca de París
sólo redimida por miles de poetas impertinentes,
por millones de seres que lo sueñan bello.
Vía láctea del universo metropolitano
comida por los agujeros negros de nuestras frustraciones.
Pero hay algo grandioso en este Sena dormido
cuando refleja en Orsay los colores de Claude Monet
o la sonrisa de La Gioconda al pasar por el Louvre...
Puede ser que todo eso le haya hecho girar sobre sí mismo tantas veces
y no quiera marcharse de París.
De Saint-Denis à Ivry la Seine fait un gigantesque point d’interrogation.
Je me demande si elle a la flemme de quitter Paris
et aussi ce qu’elle fait là, courbée sur les travaux des hommes.
La nuit, la Seine ressemble à un immense ver endormi.
C’est l’égout de Paris
que seul rachètent des milliers de poètes impertinents,
des millions d’êtres qui la rêvent belle.
Voie lactée de l’univers métropolitain
rongée par les trous noirs de nos frustrations.
Or il y a quelque chose de grandiose dans cette Seine endormie
quand elle reflète à Orsay les couleurs de Claude Monet
ou le sourire de la Gioconde à son passage par le Louvre….
C’est peut-être pour tout cela qu’elle tourne si souvent sur elle-même
et qu’elle ne veut pas quitter Paris.
M.A.Yusta . Pasajero de otoño.Huergay Fierro 2018.
Versión al francés: Mercedes Yusta.
Imagen: Mayusta
jueves, 30 de junio de 2016
Con versos
Con versos en la noche. Una gran antología en audio que recoge desde hace años la obra e impresiones de numerosos poetas. Mi participación es de octubre de 2012...
http://www.ivoox.com/con-versos-noche-005-miguel-angel-yusta-audios-mp3_rf_1504957_1.html
http://www.ivoox.com/con-versos-noche-005-miguel-angel-yusta-audios-mp3_rf_1504957_1.html
Parnaso 2.0
Pinchad el enlace:
http://parnaso2punto0.aragon.es/?p=5
Poemas en la Antología de poetas aragoneses publicada por el Gobierno de Aragón
viernes, 24 de junio de 2016
jueves, 23 de junio de 2016
jueves, 9 de junio de 2016
Ayer...
Hiende el tiempo pasado
las verticales dudas que la razón doblega
y exprime irreverente
la soledad del nombre.
(c) Mayusta
(c) Imagen:Río Nilo, 2009. Mayusta
domingo, 24 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
miércoles, 16 de marzo de 2016
Huellas
huella de olvido
tus pasos en la playa
arena y mar
...........................Mayusta. "Pavesas" 2012
martes, 15 de marzo de 2016
Nocturno
suave la noche
fragancia de tus senos
jardín mi alcoba
M.A.Yusta. Pavesas. 2012
Imagen: Rafael Navarro.1996
domingo, 13 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
Si pudiera nombrarte...
Si pudiera nombrarte
y penetrar el cielo con tu nombre
y que el cielo, asombrado,
lo convirtiera en luz
y que la luz se adueñara del tiempo,
y que el tiempo parase nuestras vidas
definitivamente,
mi voz te llamaría cada instante.
Si fuera dueño de tu nombre, amor,
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.
.......................................De "Amar y callar". Ed.Sabara. 2013.
.......................................Imagen: Venezia. mayusta.
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.
.......................................De "Amar y callar". Ed.Sabara. 2013.
.......................................Imagen: Venezia. mayusta.
sábado, 20 de febrero de 2016
PATERA (Álora, nº 32, especial del XXV Aniversario)
(Coplas ante la insolidaridad)
Tiene el grito la mujer
encadenado en la boca
y oír el llanto del hijo
el corazón le destroza.
de la insegura patera
y los gemidos estallan
al llegar la noche negra.
Los cuerpos caen poco a poco,
la vida no vale nada,
y menos, cuando a lo lejos,
no hay amor ni hay esperanza.
El niño muere despacio
en los brazos de la madre
mientras de la noche surgen
densas lágrimas de sangre.
Desesperación y miedo
atenazan las gargantas.
Gritos desgarran el aire:
no amanecerá mañana.
En el oscuro horizonte
se precipitan las sombras
de hombres que, en vano, suplican
las migajas que nos sobran...
Tiene el grito la mujer
ensangrentado en la boca.
Ya no oye el llanto del hijo,
ya nada, al cabo, le importa...
Miguel Ángel Yusta.
domingo, 14 de febrero de 2016
Me sumergí en tu boca
Me sumergí en tu boca
para nadar en un templado lago.
La brisa de tu pecho
alentaba sonidos imprecisos
mientras tus manos ávidas
exploraban los pliegues de mi universo loco
dibujando con signos el placer.
Emanaba tu piel un vaho indescriptible
que incendiaba mi sangre.
Tu cuerpo desnudaba poco a poco sus pétalos
cuando mi carne inundaba los surcos
donde nacía el mundo.
Hoja en mis ramas, vela de mis vientos,
cóncavo bendecido del amor
templo carnal de todas mis plegarias.
Al pronunciar mi nombre,
-ofrenda perfumada-
me hiciste esclavo y amo de tu luz.
"Me sumergí en tu boca", de Miguel Ángel Yusta (c)
Oleo: "Desnudo" de Luis García-Ochoa (S.Sebastián 1920)
Oleo: "Desnudo" de Luis García-Ochoa (S.Sebastián 1920)
martes, 19 de enero de 2016
lunes, 23 de noviembre de 2015
Grito-16
Grito 16
En nombre de qué dioses
y de qué pretendida libertad
deshacéis inmediatas primaveras.
En nombre de qué ley o de qué libro
desatáis sin piedad la furia y vuestro fuego
aniquila los brotes incipientes
de futuros jardines.
En nombre de qué oscura sinrazón
amordazáis el canto de los pájaros,
provocáis el sollozo de los niños
y el grito horrorizado de sus madres.
Hasta el sonido de la brisa huye
de las desnudas copas de los árboles
porque habéis desatado
las tormentas del odio y de la muerte.
Desde mi soledad y mi despecho
con mis pobres palabras os acuso
para testificar que todavía
hay una humanidad que os maldice.
De "Des-Concierto" Miguel Ángel Yusta (2016)
Imagen: Edvar Munch:El grito.
Imagen: Edvar Munch:El grito.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Daguerrotipo
Hoy contemplaba una antigua postal
en una exposición retrospectiva:
finales años veinte del siglo de las
guerras,
París, Place de l´Ópera y el Café
de La Paix.
Paisaje en blanco y negro.
Lapso entre dos tragedias
que causaron dolor inacabable.
Se veía feliz a gente confiada
pasear por los grandes bulevares.
Tal vez en el Garnier moría Floría
Tosca.
o Lohengrín descubría su nombre
a la imprudente Elsa.
Los pequeños sonreían felices
en el sigilo de la foto gris.
Ignoraban que unos años más tarde
morirían empuñando las armas
en honor de los hombres que siempre
ganan guerras
sobreviviendo al martirio que infligen.
Berlín, Varsovia, Dresde, Budapest,
adoradas ciudades, Viena, Roma,
o mi amado París de viernes trece.
Vieja Europa, otra vez atormentada,
no dejes que los hombres te destruyan
de nuevo
en nombre de banderas, dioses, odios y
patrias.
(c)Miguel Ángel Yusta.2015
miércoles, 28 de octubre de 2015
jueves, 15 de octubre de 2015
Silueta urbana
En el límite suave de la tarde
te he mirado otra vez.
Parecías dormida.
¿O estarías ya muerta?
En esa fría esquina del atardecer
he percibido mil escalofríos
y he temido perderte.
Sólo mi voz inocente de niño,
caminando descalzo por las calles añejas
ha quebrado tu sueño, silueta dormida,
y has vivido de nuevo
imagen silente de la paz serena...
(De Reloj de arena. M.A.Yusta, 2007)
imágenes: mayusta
1)
MUJER DORMIDA
Autor: José Bueno Gimeno
Año:
1920/1924
Localización: Plaza de Paraíso, Zaragoza.
Materiales:
Piedra
(pedestal y escultura)2)
LA SIESTA
Autor:
Enrique Galcerá
Año:
1963
Localización: Paseo
Sagasta, Zaragoza.
Materiales: Piedra (pedestal y figura)
Materiales: Piedra (pedestal y figura)
miércoles, 14 de octubre de 2015
Antología "Pilar Geraldo"
Poema incluído en la antología "Antón Pirulero" de poesía de memorias infantiles, coordinada por Pilar Geraldo.
domingo, 4 de octubre de 2015
De silencio y luz, poema final
Remuevo en vano
la tierra que tengo sobre los recuerdos,
cuando la inmensa desolación del nombre
se pierde en el hueco del último árbol de la vida.
Las horas lentas de silencio erguido
ya no prestan cobijo a las preguntas:
todo fueron respuestas.
Cuando la luz del día declina para siempre
regateo con las últimas raíces del dolor
para que no puedan matarme de nuevo.
jueves, 30 de julio de 2015
"De silencio y luz" .Un poema.
Ha estallado la tarde
en los colores limpios del ocaso.
Tenues hilos de brisa
acarician los campos amarillos.
Llenan el pensamiento
las horas apacibles.
Después vendrá lo oscuro,
se borrará tu huella
y yo me quedaré deshabitado.
Solo.
(Imagen: Sierra de Albarracín. mayusta)
martes, 9 de junio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Puro habano...
Voluta susceptible y relajada.
Descanso de la noche
insomne y bella.
Luz cigarril, que
apenas se destella.
Brisa espesa, silente
y apagada.
Falo moreno, oral
encrucijada.
Succión apasionada de
centella
que en el pulmón, con
fuerza se te estrella
cual ola viva en roca
mareada.
Linterna del poder
capitalista.
Contradicción,
nostalgia contenida.
Trabajo y pan de
lánguido castrista.
Atmósfera taurina
enfebrecida
y, a pesar del rigor
prohibicionista,
aromática esencia de
la vida...
M.A.Yusta. 1994
(Recogido en "Teoría de luz". 2007)
(Recogido en "Teoría de luz". 2007)
jueves, 21 de mayo de 2015
Hermione
Elegancia discreta y gran recato.
Al deslizarse, suavidad supina.
Es encanto total esta minina
y la reina del reino de los gatos.
Con ella pasa sin pesar el rato,
su mirada te envuelve y te fascina
que más que reina parece ser zarina
de aquella Rusia de tan gran boato.
Su pelaje de miel, es como un sueño
que apacigua la mano que acaricia
y se convierte de su tacto en dueño.
Así es Hermione, que encantada oficia
provocando inmediata el sonrisueño
a quien su confianza le propicia.
(c) Miguel Ángel Yusta 2015.
sábado, 9 de mayo de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
Cronicas parlamentarias.
Hoy 27 de abril de 2015, en el palacio de La Aljafería, sede del parlamento autonómico, presentación de Crónicas Parlamentarias. Diversos escritores aragoneses dan su versión de una sesión de las Cortes Aragonesas. He ahí la mía, para quien tenga curiosidad...
http://www.cortesaragon.es/Ver-cronica.1040.0.html?&no_cache=1&tx_visorpdf_pi1[showUid]=260#/page/1
Recital en el Ateneo de Madrid
Una jornada poética muy especial, junto a Ángel Guinda y Joaquín Sánchez Vallés, presentados
por la poeta y ateneísta María Sangüesa.
26 de abril de 2015.
por la poeta y ateneísta María Sangüesa.
26 de abril de 2015.
lunes, 20 de abril de 2015
Rosendo Tello. Presentación "De silencio y luz". Texto completo.
Presentación del Libro “De silencio y luz” de
Miguel Ángel Yusta
Fnac Pza. de España. Zaragoza. 7 abril 2015
Fnac Pza. de España. Zaragoza. 7 abril 2015
Nada más recibir el libro de Miguel Ángel Yusta, lo
primero que me atrajo la atención fue su título De
silencio y luz. Silencio y luz son dos
términos muy presentes en todos mis libros, desde el primero, Ese
muro secreto, ese silencio, y he querido
completar mi ciclo vital con otro libro, ya hecho, Revelaciones
del silencio, mis obras primera y última. El
libro primero recoge los predicados, el muro y el silencio.
He ahí el asunto accidental por el cual me gusta tanto
el libro De silencio y luz,
de Miguel Ángel. Hay en él, un sujeto que podríamos nominarlo con
el título el tiempo, o el amor, o poemas de silencio y luz. Si lo
ceñimos a poemas, aplicándole los adjetivos correspondientes a los
sustantivos, serían poemas silenciosos y luminosos. Pero, a
propósito de esta cuestión, me conviene hacer alguna precisión
semántica sobre los términos.
En el caso de silencio, no es exactamente lo contrario
del sonido, sino mutismo. Silencio es un preludio o apertura del
habla y de la música; mutismo es un cierre al habla. El primero es
un proceso; el segundo, una regresión; el primero cubre los grandes
eventos, el segundo, los oculta. El habla habla, dice Heidegger; el
sonido habla, según lo entendemos. Igualmente, lo contrario de la
luz es la oscuridad, y no la sombra; sombra participa de la luz. A
veces utilizamos silencio y luz como contrarios a sonido y oscuridad;
pero conviene atender al contexto en que se hallan. Cuando dice
Miguel Ángel “el silencio es la respuesta”, dice mutismo; pero
cuando dice, “Es tu ausencia, la presencia/ es tu silencio luz”,
es el rumor o la reverberación del silencio que se convierte en luz.
Se inicia el libro con el prólogo del excelente poeta y
autor Joaquín Sánchez Vallés, muy amigo nuestro, novelista y
crítico. Sigue una cita del autor en la página 13, a modo de
aforismo personal: “Para que no puedan matarme de nuevo”. Es un
verso que cierra el último poema de la última parte del libro y
tiene su correlato en un poema anterior: “para poder amar por fin
del todo”. Falta el sujeto, un sintagma nominal: “las raíces del
dolor” que semánticamente equivale a sus amores.
En la página 15, aparece la cita tomada de “La
destrucción o el amor”, de Vicente Aleixandre, en cuatro
endecasílabos. La cita expresa el simbolismo del amor que atañe a
Miguel Ángel: la soledad es calvero, la realidad, es plomo frío;
no, ya no quema el fuego que dejó “aquel remoto mar al marcharse”.
Ha elegido la cita que lo representa en pasado.
Y entramos ya en el libro. Se vertebra en cuatro partes
y, a partir de la primera, se integran tres intermezzos delante de
las tres siguientes. La primera parte se intitula Albor
y día, y contiene cinco poemas. Sigue
Intermezzo I, que acompaña a la segunda parte, titulada Nocturno,
con 13 poemas. Sigue Intermezzo II y la tercera parte, que se titula
Estancia, con once
poemas; a continuación, el Intermezzo III y la última parte, de
título Final, con
ocho poemas. Es obvio que el término italiano Intermezzo,
equivale al término nuestro intermedio,
acompañando a las obras teatrales, comedias y tragedias, y a las
óperas de corta duración. El intermezzo opera de divertimento
musical con cuatro versos e imita las coplas aragonesas. Hay, en el
Intermezzo I, cuatro versos de ocho sílabas con rima asonante, el II
de siete sílabas con rima asonante, y el III, una cuarteta de versos
de 7 sílabas, rimando en asonante el 1 y 3 y el 2 con el 4. Los
versos de las cuatro partes son endecasílabos, de 11 sílabas:
heptasílabos, de 7 sílabas, y alejandrinos, de 14 sílabas. Sólo
hay tres versos cortos, uno de 4 sílabas: dos, de 6, y un verso de
15 sílabas en el último poema. Todos están bien timbrados,
ajustándose a la métrica tradicional.
Antes de entrar en el contenido del libro, veamos un
poema de la segunda parte, que abarca en síntesis el significado
alegórico de todos los poemas. Dice así:
En la bóveda inmensa
los astros difuminan sus
orillas.
Nada deja de ser
en el momento en que se
cierra el cielo.
Hay luz en lo invisible.
Es un poema muy misterioso y sintético por la
intención que conlleva de macrocosmos y microcosmos. Se divide en
tres apartados. Primero: los astros difuminan sus contornos o amplían
sus orillas. Segundo: nada deja de ser cuando se cierra el cielo y la
oscuridad aparece. Y tercero: hay luz, aunque no la veamos, en lo
invisible del universo. Existe una relación entre la unidad y la
multiplicidad, o sea, entre el macrocosmos y el orden de los
vegetales, animales y seres humanos en el microcosmos. En nuestro
caso concreto, cuanto más se ajustan los poemas con la unidad de
relación del universo, hay más acorde en todo. Si falla la luz,
falla la relación con el macrocosmos y falla lo múltiple. Falla el
amor por falta de desamor amoroso; falla la soledad por falta de
compañía, fallan las orillas porque no hay encuentros. Hay olvido
porque falta la verdad del amor y del deseo; hay ausencia porque no
hay presencia; fallan las preguntas, porque no hay respuestas;
fallan las palabras, porque hay mutismo, etc.
Pero veamos cuál es el contenido de la luz, proyectado
por el macrocosmos como iluminante en los poemas, o como opaco a la
luz del microcosmos. Digamos, antes de nada, qué difícil es este
laberinto de tiempos en que los personajes se hallan enredados.
Hallamos alguna dificultad en la ausencia de títulos en casi todo el
libro, por su síntesis escueta. Por de pronto, en este hilado de
tejidos, que cuenta el amante poeta lírico, aparecen dos amadas en
el drama que nos envuelve: una mujer, que pertenece a un pasado
movilizado en los tiempos de presente, y otra, imagen que asoma como
guía de luz, en el presente y pasado anterior. No es extraño que al
poeta se le mezclen distintos estratos de imágenes y símbolos.
En la primera parte hay recuerdos de ausencias del
pasado, como declara en la confesión inicial del poema: “No busco
primaveras imposibles/ ni deseo pasiones violentas”, aunque desea
“ese cálido abrazo/donde se funden todas las preguntas”. Las
alusiones al pasado aparecen, desde el presente, recordando al mar,
símbolo de la existencia, “vacío de memoria” en que “mis
obras incompletas/ reposan misteriosas en el fondo oscuro”, y es el
futuro oscuro el que quedará deshabitado. Pero al final se borrará
su huella para que “seas mi guía hasta esa luz”. “No me
hables”, “ni me digas aún de dónde vienes”, interpela a la
mujer de la luz renovadora. La mujer será una compañera que
alentará al poeta.
A continuación, el Intermezzo I, cuyos versos musicales
comunican el sentido de la parte segunda: “Bajó lenta la mirada,/
lanzó un suspiro muy suave/ y en mi noche comenzó/ a deshacerse su
tarde”. La tarde de la vida del poeta comienza a desvanecerse como
el preludio de la parte que empieza. Después, da comienzo esta
segunda parte, Nocturno,
que alude a una pieza musical en piano, destinada a ser interpretada
por la noche. La noche, cuando el amor es asunto íntimo, la
presencia se convierte en manifiesta, aunque hay ciertas ausencias.
El poema primero es una invocación a la luna. Lo expresa así:
Tiéntame, madre luna,
en las desnudas horas de mi
sueño
para poder amar por fin del
todo.
Sea mi sangre lava fugitiva
que atropelle los cuerpos y
los queme
y los funda y los haga de mi
carne.
Dame, luna, tu brillo,
tus cráteres manchados,
la levedad albina de tu piel
para que pueda ser luz de tu
luz.
Hazme tu rayo, luna,
para abrir sus entrañas,
hundirme en sus contornos,
deshabitar su cuerpo del
olvido
y llenarlo de mí
en los tibios instantes de tu
noche.
El poema es clásico, tocado de romanticismo. Invoca a
la luna “para poder amar por fin del todo”, ya que antes no ha
amado así. En su fantasía, a la luna le pide que su sangre sea lava
que atropelle los cuerpos y los queme y los haga de su carne. Tal
ímpetu romántico (y eso que, hace poco, en el poema de confesión,
no deseaba “pasiones violentas”), y ese deseo arranca del pasado,
y pide a la luna deshabitar su cuerpo del olvido. Es un nocturno
musical como preludio de la noche amorosa.
Los poemas los podemos clasificar en series: poemas que
arrastran el pasado con sus consecuentes ausencias, un número de
cinco, y poemas de plenitud amorosa, ocho en total. Los últimos,
surgidos de la compenetración amorosa, están en estrecha relación
cósmica. Los primeros, divididos en dos apartados, no comportan tal
relación, pues todos los apartados se hallan separados por una
oposición adversativa que los enfrenta entre sí, mediante una
conjunción “pero”,
o una conjunción causal “porque”,
o por la duda tal vez
de las afirmaciones del poeta. Pero leamos un poema de plenitud.
Ha quedado prendido
en tu cabello
un latido de
estrellas.
Parecías dormida sobre un lecho
apacible
inmersa en la quietud de soñados
jardines.
Ondulaban tu pecho los suspiros,
dulce goce del centro sosegado
donde la vida tiene su refugio
y me naces, mujer.
En ese instante mágico te he
contemplado amante,
cómplice de la muerte de las
horas.
De tu sagrado aroma, fiel
devoto,
mi religión, mi fuego, mi
sustento.
La presencia de esta pieza, que yo he denominado poema
de plenitud, es completa y singular. Los primeros versos están
relacionados con el latido de astros y estrellas; “el centro
sagrado” se parece a San Juan de la Cruz. Con un toque místico;
además de ese final: “sagrado aroma”, “mi religión”, “mi
fuego, mi sustento”. Es la mujer que hace nacer al amante en
regeneración y nuevo nacimiento.
Leemos en un poema de la segunda serie, tan distinto en
cuanto al contenido:
Apenas acostado, te contemplo
y tu respiración, leve y
pausada,
apacigua mis males.
Un sonido apagado en la
distancia
testifica que aún hay vida
allá afuera.
Todavía no duermo,
quiero vivir las horas más
largas a tu lado,
pensar que aún es momento de
verte y respirarte.
Porque tal vez mañana
-ojalá no amanezca-
podría ser pasado y
despedida.
Con el pensamiento testifica que quiere “vivir las
horas más largas a tu lado”, y, a continuación, mediante la
conjunción causal porque,
cambia su deseo vehemente por un futurible dubitativo, “tal vez
mañana”, que puede ser la realidad de un pasado con temor actual
de despedida.
En los poemas de plena presencia, aparece algún
elemento distorsionante que lo salva el contexto: la lluvia, elemento
favorable, socava la metáfora “las piedras del recuerdo” (pag.
52). En los poemas de ausencia suelen darse dos contenidos, el
primero, de signo positivo, y el segundo, de signo negativo.
En el Intermezzo II, continúa su romancillo de 4
versos, de 7 sílabas, con rima asonante. Lo dice en verso lírico,
que anticipa el contenido posterior:
Amo la brisa cálida
preludio de ese fuego
que conmueve tu rosa
ungida por mis besos.
La tercera parte abarca, con nombre de Estancia,
la morada, mansión o habitación, un contexto semántico
idealizante. Está unida a la segunda parte con las piezas plenas o
de evocación casi plena (6 poemas), guardando relación con la
unidad cósmica, y las que se alejan y entran por las vías de
ausencia y dispersión subjetivante (5 poemas). Pero, con todo esto,
estas dos partes del libro constituyen lo más granado de la armonía
musical de Miguel Ángel. El poema primero se expresa de este modo:
“No eran horas tal vez para el encuentro”, y lo atestiguan los
contrarios. Todo tan resuelto, expresado en un tiempo pasado: “los
cuerpos seguían oficiando el rito sublimado de fuego y de palabra”.
“Después el alba fue testigo del abrazo infinito”. El poema, a
pesar de las dudas del principio, eleva hacia arriba su anámnesis,
su memoria, en la sublimación y lo infinito del abrazo. Vemos otro
poema breve, que yo he denominado Renacer del
amor.
He recorrido a ciegas, tembloroso,
tu carne enajenada.
He inundado tus valles agitados
con las espumas locas del deseo
en la penumbra cierta de la tarde.
Y el jazmín de tu pecho
ha desterrado mis palomas negras.
Renace la certeza nuevamente.
“He inundado tus valles” “en la penumbra de la
tarde”: la tarde, lo hemos repetido, representa la edad del poeta.
Afirma que ha desterrado sus palomas negras, símbolo de su vida, y
así renace la certeza nuevamente. Mantiene la esperanza de un pasado
negro hacia un presente y un futuro. Los poemas oscurecen el deseo en
las ausencias y se encuentran las oposiciones con las conjunciones
adversativas y temporales: pero,
mas, mientras,
y conjunción copulativa y,
con un valor negativo; no obstante, también acompaña mas
a un poema pleno, con valor positivo.
Veamos uno donde lo negativo precede a lo positivo con
la conjunción mas:
Podrá no ser la misma
tu palabra de ayer.
O mi vaso vacío
el recuerdo salino de momentos
de luz.
O mi búsqueda loca, la negación
oscura.
Mas lo importante, entonces,
será que no nos hieran las
ausencias.
Esto lo dirige a una mujer cuando pesan los recuerdos
del ayer. Ahora pasa el recuerdo a marcar un futurible favorable para
los dos amantes.
Y llegamos al último Intermezzo, el III, que es una
copla del poeta a la amada que dibuja en sus versos: “Una pluma
cansada/ sigue amando en silencio/ y en la noche, tan larga,/ te
dibuja en los versos”.
La cuarta parte finaliza con el título Final,
y completa la obra. Expone certeras meditaciones, con reflexiones
sobre el tiempo, y acaban con sombría pérdida amorosa. Es una
pérdida muy dramática por la angustia y la falta de respuestas en
los “buscadores de la luz”.
La meditación sobre el verano es un arranque soberbio
de pérdida devoradora. Lo expresa así: “Muerde el verano con
furia loca/ preñado de mil soles”. ¿Qué ha ocurrido aquí de
pronto? Esos cuerpos olvidados
que persiguen la luz entre las sombras, ¿no será la luz del cosmos,
donde había una luz invisible, oscurecido y alejado de nosotros
porque no hemos lanzado una mirada hacia lo alto? Estética de la
mirada. Negado el cosmos, se niega toda relación entre los seres
amorosos. La claridad viene del silencio y representa la luz que
rumorea del silencio.
El verano no tiene respuesta; la contemplación del
otoño en noviembre viene como un fantasma; diciembre está lleno de
nostalgia en el invierno de la soledad de lo vivido, como fantasma
sin nombre; al hombre, viajero de mares y peregrino habitado de
ausencias, sólo le queda vivir y morir en la orilla final. Huyeron
las palabras y dejaron vacía la memoria.
“Pero, un día, de repente, me condena el espejo”.
No aclara de qué es el espejo. Sólo expresa que es invierno. ¿No
será el espejo cósmico, el espejo de la relación con el amante?
Hay una negación en la oración seguida de mas,
que contiene una oración afirmativa: “Mas en la nueva primavera,/
yo volveré a mirarme en ti” “en el templado fuego de tus ojos”.
Está la primavera estallando cósmicamente ante los ojos de la mujer
amada. En el poema final del libro, nos deja la sospecha siguiente:
“Cuando la luz del día decline para siempre”, discutiré las
condiciones de las raíces de un dolor “para que no puedan matarme
de nuevo”. Así establece un círculo en las frases del principio
de la obra y su final.
En conclusión, lo que me ha interesado es singularizar
la forma y los contenidos inherentes a la obra de Miguel Ángel
Yusta. Ha escrito un libro hermoso, sintético y denso, muy sugerente
en su ritmo e imágenes, muy ajustado en sus partes. Me gustan tanto
las ausencias como las presencias y las pérdidas de sus poemas,
todos tan diversos y contrarios, algo frecuente en la poesía actual.
Le doy un abrazo a mi amigo y lo felicito con mi más
cordial enhorabuena.
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