Datos personales

Mi foto
Fotos de portada:Columna Villarroya 2010. Maica Rivera 2018. Todos los contenidos registrados.

jueves, 29 de octubre de 2020

Un poema de "Ayer fue sombra"

 


Me pregunto si fue real o un sueño,
si las calles eran tan oscuras y silenciosas,
si existían las quinielas a peseta
y las fichas ranuradas de los teléfonos públicos.
Si yo llevaba pantalón corto y me ruborizaba ante las chicas,
si nos daba miedo el portero del cine
que nos pedía el carné en las películas para mayores,
si mi padre llegaba agotado a casa, con las manos encallecidas,
si borraba las páginas del cuaderno escolar para escribirlas de nuevo...
Me pregunto cada noche, en la soledad de mi cuarto,
por los días que perdí rezando rosarios interminables
aterrado por el infierno que cada tarde nos prescribía el padre Andrés
-aquél que nos hacía poner las manos sobre el pupitre
para que no pecásemos, aunque fuera un instante-.
Y por los duros inviernos, de interminables noches,
haciendo los deberes con manos ateridas
en aquella cocina de paredes encaladas.
Me sigo preguntando, a través de los años,
quién tuvo derecho a robarnos tantas primaveras,
quién prohibió, hasta asfixiarnos, cuanto nos ilusionaba.
Por qué tuvimos que precipitarnos al vacío
y descubrir la luz a través del sufrimiento.
Maldigo una infancia desesperada y gris,
teñida con miedo y amargura por los vencedores
para que fuera acatada sin condiciones por los vencidos.
Reniego de quienes dejaron sin flores tantos jardines
y, a cambio, nos prohibieron pisar el césped.
Y busco todavía las respuestas
en el ocaso suave de mis días.
 
(M.A.Yusta. Ayer fue sombra. Primer Premio poesía D. Gob. Aragón. Ed. Aqua 2010. 2ª Edición. Lastura 2017 con prólogo de Marisa Peña y nota preliminar de Emilio Quintanilla)

lunes, 26 de octubre de 2020

Una... rosa.

 

 
 



Amo la brisa cálida

preludio de ese fuego

que estremece tu rosa

ungida por mis besos.

 (c)Mayusta

sábado, 24 de octubre de 2020

Anunciación.

 

 

Anunciación


Tu voz cálida cura soledades 

en el quieto silencio de la noche.

Tu apacible presencia

es mar tranquilo que mece mi barca.

El jardín de tu pecho

término acogedor de mi camino.


He llegado a ti al fin…


M.A.Yusta. Senderos de amor y olvido.2008.

 

La copla. Oniniones.

 


"Una espléndida obra de nuestro poeta de referencia en el ámbito (sencillo y difícil, como toda buena poesía) de la copla."
 
(Manuel Rico. Escritor. Crítico literario de "El País")

jueves, 8 de octubre de 2020

Valentín Martín y "La copla".

 


 El escritor y periodista Valentín Martín publica este artículo- entrevista en el Diario de Salamanca

Pinchad el enlace.

https://salamancartvaldia.es/not/249315/miguel-angel-yusta-nuestros-poetas-mas-grandes-han-escrito/?fbclid=IwAR3x0yKGxpFAbiqXP5JmuowRb6uJJRFvqdEq3tOhb8iUvn828hYxZipyhyM

 

TEXTO:
Valentín Martín Jueves, 8 de octubre de 2020

ELOGIO DE LA LÍRICA POPULAR

Miguel Ángel Yusta: “Nuestros poetas más grandes han escrito coplas bellísimas”
“En pocos versos hay que lanzar una flecha al corazón del lector”

Cuando yo empujaba a aquel manojito de vírgenes en Libertad 8 para que a los 20 años buscasen escribir lo que no está escrito, como hizo Pedro Casariego el suicida que nunca se encontró a sí mismo, daba por hecho que ellas ya habían asumido a los clásicos y quizás no tanto la lírica popular, un bebedizo para espantar el vicio barroco de quien escribe mucho para decir poco o nada.

¿Dónde está el punto de partida de la poesía? Sabemos que los refranes son poemas mínimos. Y sabemos que el poeta que ha pretendido dejar memoria de sí mismo siempre se ha debatido entre la tradición y el afán de escribir algo nuevo. Pero es que ambas cosas pueden convivir y de hecho conviven.

No sé si el poeta Miguel Ángel Yusta ha dado un salto al vacío desde sus libros anteriores donde se interioriza o toma un camino de vuelta. Él es ese pasajero de otoño que ayer fue sombra. Supongo que al escribir “La Copla. Sentimiento y Poema”, editado por Jaguar y Lastura, podríamos estar ante un libro de lo que él llama espejo roto.

Yusta: “Hay en efecto un camino, que nunca es fácil. Un trayecto vital lleno de curvas desconocidas, baches y sorpresas que condicionan el devenir de la persona. Venimos de la sombra y al caminar vamos recibiendo esos destellos que iluminan lo que desconocíamos: amor, esperanza, ilusión...y también odios, envidias, desdenes, dolor... Ese es el camino y al llegar a la meta final -ineludible- hacemos balance de luces y sombras y, con ello, cruzamos el umbral del tiempo. Tras ser sombra, pasajero y mirarme en los mil pedazos de un espejo, es apacible el descanso en la sencillez, la verdad y el sentimiento de un poema que, además, tiene que expresar con brevedad todas las sensaciones del recorrido”.

Parece que queda lejos la obra de nuestro paisano de Ciudad Rodrigo Cristóbal de Castillejo, y sin embargo no hay ninguna distancia sideral entre la copla que escribió en el silgo XVI “Vuestros bellos ojos, Ana/ ¡quién me dejara gozallos!/ y tantas veces besallos/ cuantas me pide la gana”, y entre el inmenso granero de coplas que nos deja desde hace años el poeta aragonés Miguel Ángel Yusta. A nuestro paisano Cristóbal de Castillejo, que nos dejó escritas coplas como la que he recordado, y esta de Miguel Ángel Yusta cinco siglos después, la vereíta, madre, no cría yerba: “El día que descubrí / el abismo de tus ojos / me condené para siempre/ a no mirar ya por otros”.

Yo creo que “La Copla. Emoción y Poema” es un libro también para jóvenes. Y para profesores de literatura que abandonen un poquito sus afanes vanguardistas. Esto es natural, hasta los primeros juglares fueron innovadores pero no se olvidaron nunca de asegurar la literatura creativa, aquello que se iba escribiendo o se había escrito ya.

Yusta: “No lo puedes expresar mejor. Avanzar en el fondo, respetar la forma, enriquecerse con la tradición y la experiencia, beber de las fuentes de quienes con sabiduría nos precedieron, pensaron, experimentaron y por ello prevalecen, es una hermosa tarea para los jóvenes, como lo es buena la orientación en ese camino de sus profesores. Y sí, es natural vestir la Poesía con ropajes nuevos, que la embellezcan y la rejuvenezcan, pero siempre pensando que la Poesía es una Dama muy respetable”.

Ya vemos que entre las dos coplas anteriores, hijas de ese tesoro español de la lírica popular, hay un sedal de amor que se dirige a los ojos. En el caso de nuestro paisano Cristóbal de Castillejo, es fruto de un corazón muy mujeriego, y sus coplas fueron casi siempre para Ana Schaumburg y Ana de Aragón. En los casos de poetas actuales, como los que están (o estamos) en el libro de Miguel Ángel Yusta manda la prudencia sobre el periodismo de investigación.

Posiblemente ahora mismo, dentro de tanta abundancia de poesía, no hay nada más revolucionario que la copla, la soleá, la seguidilla frente a la poesía japonesa y los intentos de huir de la orientación popular y caer sin querer en una poesía narrativa, que eso es lo que hay muchas veces al poner la lírica al servicio de uno mismo: el poeta dentro del poema.

Yusta: “La poesía popular es la que, precisamente, mueve los sentimientos del pueblo, de la gente normal, que la entiende, la ama y se emociona. Cito a Dámaso Alonso que dice sobre la copla: “Esa poesía blanca, breve, ligera, que toca como un ala y se aleja dejándonos estremecidos, que vibra como un arpa, y su resonancia queda exquisitamente temblando”. Nuestros poetas más grandes han escrito coplas bellísimas, que son perfectamente inteligibles, llegan al corazón de todo el mundo y transmiten emoción. Sus versos son como pozos de aguas cristalinas, profundos, transparentes, no como charcos cuya turbidez disimula su superficialidad...Pero jamás confundamos sencillez con vulgaridad. En cuanto a la segunda parte que apuntas, pienso que el poeta es quien, utilizando un lenguaje poético debe, en efecto, servir al poema y no al contrario. Y, finalmente, creo que se puede hacer poesía, y muy bella, con esas maravillosas estrofas de la lengua castellana que se pierden en los orígenes de la misma lengua y que siguen vivas y actuales, porque son del pueblo y por tanto inmortales y adaptadas a nuestra idiosincrasia”.

¿Hay manipulación de sentimiento en la copla? Pues qué más da, aquí no estamos ante un compromiso, sino ante la reducción metafórica de la realidad y el procedimiento alegórico para hacer universal la intimidad de una estrofa. El surrealismo de todos los grandes llegó después de su paso por el Modernismo y los clásicos. ¿Hay algo más clásico que la poesía popular? Porque tengo la impresión de que hay muchos poetas que escriben pensando que la poesía empieza en sí mismos. Demasiados. Por eso tantos poemas y tantos libros de poesía se parecen entre sí.

Yusta: “Pienso que, para llegar a fórmulas renovadoras hay que beber -y mucho- en los clásicos. Véase al efecto la trayectoria de, por ejemplo, los grandes pintores; la epoca “clasicista” de Picasso. Su intenso trabajo hasta llegar a las nuevas formas. Para escribir poemas en verso libre (absolutamente difícil) pienso que hay que haberlo hecho en abundancia en las estrofas clásicas, canónicas. Solo así se adquiere el ritmo, la musicalidad, la administración de los silencios, tan importante en poesía. No descubro nada con esto, pero hay quien comienza el edificio por el tejado...El poeta debe servir a la poesía y no al contrario; leer y aprender cada día y, ante todo, tener conciencia de que el poema siempre es un trabajo muy laborioso”.

Antonio Gala lo explica muy bien cuando habla de que Shakespeare para escribir los celos en inglés necesitó doscientas cincuenta páginas y nos dejó “Otelo”, mientras que un anónimo español lo dijo en una soleá que se saben las mujeres de mi pueblo: “La noche del aguacero/ dime dónde te metiste/ que no te mojaste el pelo”. Ya sé que tengo vicio por proclamar la riqueza de nuestra lírica popular. De ahí al agradecimiento a Miguel Ángel Yusta y este libro que es un presente sucesivo sobre lo que somos y también fuimos. (Aclaremos enseguida que no hay que confundir la canción española con la copla como estrofa. Esto lo ha explicado ya muy bien el amigo y maestro Manuel López Azorín. La copla literaria tiene una exigencia, que es cumplir a rajatabla la técnica).

La copla, el romance y el folklore son primos hermanos. Amor, desamor, picardía. En definitiva una poesía de la memoria y del costumbrismo. Porque quizás no nos damos cuenta pero escribir desde el sentimiento del pueblo es el sentimiento en sí mismo.

Yusta: “Exactamente es así y ya lo he expuesto antes. El amor, al parecer tan denostado ahora como tema poético, es un sentimiento universal y motor de la humanidad. Su falta, tan frecuente, provoca odios, guerras, infelicidad...Todos esos sentimientos están expresados, sublimados, en las estrofas populares. En pocos versos, hay que lanzar una flecha al corazón del lector. No caben figuras retóricas en exceso (aunque las enriquecen) y sí una expresión sincera y contundente, en lenguaje poético, que impacte y emocione. Eso es la copla: un micropoema cuando lo escribe un poeta. Y que conste que no es tan fácil expresarse en cuatro octosílabos”.

La lírica popular no ha caído nunca en la absoluta indiferencia. Si gratificante es el libro de Miguel Ángel Yusta, no hay que olvidar que otros como el zamorano José Calle Vales dejaron constancia de su memoria en libros como su “Cancionero popular”.

José Calle Vales hace un estudio a fondo sobre el viaje de la lírica popular, y partiendo de Lope y su caballero de Olmedo llega los actuales “No nos moverán”, “La paloma” de Rafael Alberti, o “La muralla” de Nicolás Guillén, a quienes la gente ha incorporado a la música y lírica tradicionales.

También hace José Calle Vales una extensísima recopilación de coplas y romances. Me resulta fácil elegir cualquiera de ellas, y penoso a la vez prescindir de las otras. Pero recordemos dos como esa sencilla expresión tan popular como hermosa. “Desde que te vi, alma mía/ prendadito me quedé/ y más cuando me dijeron/ que eras firme en el querer”. Y esta otra, para rematar el apunte, por aquello de que nuestra ciudad no se libra de la copla donde el amor pícaro tiene su sitio: “Mi madre piensa que estoy/ estudiando en Salamanca/ y me he venido a este pueblo /a conquistar a las muchachas”.

“La Copla. Emoción y poema” de Miguel Ángel Yusta recoge el testigo de todos aquellos que fueron y son. Pero sobre todo revela esa parte de sí mismo que cuajó en un gran poeta (poeta pitón, le llamé yo un día). Él jamás dejó sin comer a la lírica popular. Y este libro es en realidad, un estudio completado por Juan Domínguez Lasierra, Susana Díaz de la Cortina Montemayor, y Javier Barreiro.

Toda su larga trayectoria literaria y periodística se recoge en otros libros. Pero quizás sea en este donde se destapa y tira de su propia manta cuando escribe: “Yo no temo las tormentas/con que el cielo nos castiga/ que me dan mucho más miedo/ las tormentas de la vida”.

¿Es de todos y cada uno o no la lírica popular?

Miguel Ángel Yusta demuestra en “La Copla. Emoción y Poema” que esta manera suya de entender también la poesía no le convierte en un poeta españolista o andalucista como dijeron del buen Manuel Machado. Manuel volvió a ser un buen poeta cuando su hermano José se plantó y le dijo de todo para que, a su vuelta de Francia, dejase de hacer tonterías como imitar a Verlaine y otros.

Lo mismo sucede con otro libro para el gozo, el “Romancero flamenco” del poeta Manuel López Azorín, que es una instantaneidad abierta a romances, seguidillas y soleares. El fragor de la poesía es inagotable en todas sus formas y todas pueden aullar juntas porque caben en el universo de la lírica cuando esta es de verdad.

Miguel Ángel Yusta, poeta también de la copla y de la lírica popular tiene la mandíbula lírica a prueba de eternidad.

Y ahí gira, como giran los sueños de un niño: a raudales.

 

domingo, 4 de octubre de 2020

Manuel López Azorín, reseña "La copla. Emoción y poema"

 Un espléndido y extenso texto de Manuel López Azorín, escritor y crítico.

PINCHAD AQUÍ:

  

https://manuellopezazorin.blogspot.com/2020/10/miguel-angel-yusta-la-copla-emocion-y.html?spref=fb&fbclid=IwAR0-SU0jKWYjJoXd14PIJNYW9qJwFWugD0J2Q0k2wcY0mGHgkTzkjd2a-JY

 (Debido a la especial estructura del texto, con abundantes ilustraciones, no se puede trasladar aquí: pinchando el enlace se accede al texto original).

jueves, 24 de septiembre de 2020

En recuerdo de Fernando Sabido.

 

 Un gran recuerdo para Fernando Sabido, (1950-2017) que en su ingente Antología de poetas del mundo, recogió parte de mi obra hasta 2010.

 https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2010/12/2522-miguel-angel-yusta.html?fbclid=IwAR0IhkpJ_iR47c9KHrd-xVwSsqiRc7cell24ETmmBGS67VfNlMyVVIHlAOw

viernes, 4 de septiembre de 2020

Una reseña de...2008

Me encuentro, entre viejos papeles, esta reseña de Roberto Miranda en El Periódico de Aragón. Aquí la dejo para el recuerdo...

jueves, 20 de agosto de 2020

La Copla. Opiniones



Valentín Martín, periodista, escritor y poeta, valora con estas palabras el libro "La copla":

"Un libro imprescindible. Todos los demás pueden ser necesarios, pero este sirve para olvidar el olvido. La copla, como el romance, la soleá, la seguidilla, son el esplendor de la lírica popular de nuestro idioma que no matará nunca el hayku"

 Muchas gracias.


lunes, 27 de julio de 2020

Presentación de La copla en Expoesía 2020. Soria.

"MIGUEL ÁNGEL YUSTA HACE INVENTARIO DE 'LA COPLA'
Una nueva publicación de Miguel Ángel Yusta, sobre un tema en el que lleva trabajando media vida. La presentará en Soria, de la que es un asiduo participante con sus libros de poesía". (Antón Castro)


martes, 30 de junio de 2020

martes, 2 de junio de 2020

Entrevista en "Viajar por Aragón"

En  la revista "Viajar lor Aragón" y su sección 'Confin_Arte' entrevista de Marcos Callau, dentro de una serie realizada a varios creadores sobre su confinamiento. Muchas gracias. Enlace:
https://www.viajarporaragon.com/confin_arte-miguel-angel-yusta/?fbclid=IwAR3PKnfgGpY30j-5fzGX9_4X1EqVr0fWQO6qdbkY3VFeaxovwxun3ASgogo



sábado, 30 de mayo de 2020

Manuel Rico, comenta "Reflejos en un espejo roto"

Escritor, poeta y crítico literario, Manuel Rico Rego comenta "Reflejos en un espejo roto". Una opinión muy valiosa viniendo de su autoridad literaria. Gracias.




"Emocionado y sumergido en la lectura de los poemas de este espléndido libro de Miguel Ángel Yusta. Tiempo de melancolías, de memoria, de tiempos abolidos pero no muertos... Mi   enhorabuena a Miguel Ángel. Un poeta con mayúscula."

jueves, 21 de mayo de 2020

No suelo hacer poemas






Mayte Domínguez interpreta "No suelo hacer poemas".
Acompañamiento al piano, imágenes y montaje, Pablo Bethencourt.

https://www.youtube.com/watch?v=gS_fenfequQ


 NO SUELO HACER POEMAS cuando despunta el día,
tal vez mi poesía sólo vive de noche.
Hoy ha sido distinto:
ha quedado en mis sábanas aroma de tu piel,
en mis ojos la huella marina de los tuyos,
sobre mi cuerpo marcas de tu pasión silente
y en mi alma, indeleble, la huella de tu paso.
Cuando te has ido,
todavía dormida la mañana,
has dejado mi ser deshabitado.
Te has llevado jirones de mí mismo
que yo te doy como pobre regalo
porque, a cambio, mujer alada y suave,
han quedado las playas de mi vida
ya para siempre inundadas de ti.


 M.A.Yusta: "El camino de tu nombre". Ed. Quadrivium, 2011.
 Imagen: Sir Frederic Leighton - “Flaming June” (1895, óleo sobre lienzo, 121 x 121 cm, Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico)

martes, 19 de mayo de 2020

El Sena




 Las aguas del Sena, al pasar por París,
tienen olor distinto
de aquel de musgo verde
que se desprende de la voz del agua
cuando atraviesa el campo.
Pasa bajo los puentes, silenciosa,
la vetusta corriente de los siglos
surcada por gabarras
o “bateaux” atestados de turistas.
Me asomo tembloroso a su profundidad
huyendo de mí mismo
o de aquellos a quien tal vez amé.
El agua se me lleva los recuerdos
y en la noche, sobre el río, comienza la lluvia.


**(Pasajero de otoño. Huerga & Fierro 2018)

martes, 7 de abril de 2020

Rafael Soler (Revista TURIA) reseña "Reflejos en un espejo roto"





Rafael Soler, escritor y poeta, reseña en  TURIA ( núms. 133-134, págs. 486-487) el poemario "Reflejos en un espejo roto". 
Muchas gracias.
He aquí el texto:

 
LA NOBLE CONDICIÓN DE LOS ESPEJOS
Reflejos en un espejo roto. Editorial Lastura. Miguel Ángel Yusta

 

Mal asunto que un espejo se rompa, ya sea por accidente, descuido o arrebato de quién, al sentirse vigilado por un igual con ínfulas, multiplica su imagen al intentar desbaratarla. Y cuando esto sucede, varios son los remedios que la superstición dicta para evitar el enfado de los dioses: buscar la pieza de cristal más grande para raptar con ella los reflejos de la luna; arrojar sal por detrás del hombro izquierdo, tan abnegado siempre; salir a la busca y captura de un trébol de cuatro hojas, que los hay; argucias todas que podríamos calificar de remedios caseros, frente a la novedosa receta que nos propone Miguel Ángel Yusta, a saber: roto, ay, el espejo espejito de nuestras tribulaciones, evítese en primer lugar el desconsuelo o el pánico, que a nada conducen y nublan las entendederas; dese a las piezas así abruptamente aparecidas el necesario tiempo de sosiego tras su traumático e inesperado nacimiento, cada una con su estatura y forma, cada cual en su rincón, y todas muy necesitadas; escúchese después cuanto a bien tengan contarnos, sin interrupciones ni jocosos comentarios; bautícese finalmente cada pieza con un nombre adecuado para afrontar con dignidad su condición de nuevo espejo.

Pues bien, a nuestro poeta, veinte libros de versos y veinte mil coplas en su haber, se le rompió hace una vida el espejo donde no siempre se encontraba al buscarse, y haciendo buenos los versos de Diego Jesús Jiménez - Has ido recogiendo, como si se tratara de un espejo roto, / cuantos fragmentos de la tarde, y de tu corazón, / componen tu presente – nos ofrece ahora, en “Reflejos en un espejo roto” el resultado de su personal singladura: nueve piezas con luz y nombre propio, bien cosidas ahora con el número 146 en la colección Alcalima de Lastura, donde antes publicó “De silencio y luz” y “Ayer fue sombra”.

Si una vida, al romperse, es un punto y final sin libro de reclamaciones, un espejo, en cambio, se multiplica. Y así, en cada pieza rota de su personal espejo, ha escuchado Miguel Ángel la voz de la nostalgia, el desamor, el olvido, la soledad, el silencio, la incertidumbre, la desolación, el escepticismo y, también, y aquí un suspiro de alivio, la esperanza. Estamos, pues, ante una propuesta radical del poeta, organizada en una entrada y setenta y dos poemas en diez epígrafes, sin concesiones fáciles, mostrando de una vez las cicatrices que lo vivido deja a quienes por ella transitan sin más protección que su osadía.

¿Crónica, pues, del desencanto? ¿Amargo recuento de cuanto pudo ser y no fue? ¿Lícito desahogo del perdedor? Bien pudiera, a la vista de los asuntos que inspiran y conducen en este libro la escritura del poeta. Pero, en su pliegue más íntimo, Miguel Ángel es un tipo tierno, un enamorado del amor que acepta sus secuelas, un periférico rebelde; y con esos atributos, con ese parar de poeta atento a lo pequeño para hacerlo grande, sería impostura mostrarse desabrido, tristón, decepcionado, intolerante. Hay muchas maneras de asomarse a los espejos de la desolación, el olvido o el desamor, muchas las maneras de contar y cantar lo perdido por si vuelve. Solo quien amado perdió puede del amor hablar, sin que suene a impostura o artificio. Si perder es adquirir en soledad una certeza, solo quien sus heridas con discreción luce puede legítimamente hablar de las incertidumbres que acompañan a su derrota. Y solo quien asume que toda una vida le llevará ser mortal puede hablar sin desdoro del olvido, la soledad y el silencio, compañeros de viaje de la cuna al nicho. Y así, enfrentado a la vida para no perderla, ha escrito Miguel Ángel Yusta este libro, para que suene a verdad porque es verdad, como sucede con los cinco poemas que nos ofrece en “Desamor” y que son, como no podía ser de otra manera, poemas de amor, haciendo buena la reflexión de Lope: “Creer que un cielo en un infierno cabe, / dar la vida y el alma a un desengaño; / esto es amor, quien lo probó lo sabe”.

Y acierta también nuestro poeta al elegir estos dos versos de Alfonsina Storni para abrir los poemas que recoge en “Escepticismo”: “Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido / no fuera más que aquello que nunca pudo ser”. ¿Y qué otra cosa es la Poesía sino búsqueda y anhelo? Con acierto ha escogido y tallado Miguel Ángel estos poemas que fueron llegando en los últimos años, y cuando nos dice que “esta vereda es escarpada y ruda / incierto su final” bien sabe que su escritura es la de un caminante solitario, y que “aunque la noche niegue al día, y lo encierre en el recuerdo de la nada”, siempre hay un viaje nuevo a punto de empezar.

Miguel Ángel Yusta no practica la poesía hermética, no poetiza la expresión en ejercicios estériles, y sus dudas nacen de la certeza de saber que no queda tanto para cumplir viaje”, fueron algunas de mis palabras en la presentación de “Pasajero de otoño” el pasado año, cuando todavía no había sido distinguido con el Premio Imán por su trayectoria literaria que otorga la Asociación Aragonesa de Escritores. Palabras que tienen hoy plena vigencia, pues todos los destellos que este libro atesora nacen de una escritura espontánea y sin complejos, asomados poeta y lector al ancho y acogedor espejo de la “Esperanza”: Acabada la intensa travesía / cuando el olvido ha consumido el llanto / resuenan luminosas las trompetas. / Nos llaman por tres veces. / Su sonido de plata nos indica el sendero. / Resplandece de nuevo la mañana. // Destruidos los hilos de la sombra / caminamos hacia la luz del nombre.

Cuídense de los espejos, sean cautos, asómense lo justo, siempre con humildad y recato, en deliberado escorzo. Y si rompen, busquen a Mayusta.

RAFAEL SOLER


viernes, 20 de marzo de 2020

Día de la Poesía 2020




Un pequeño regalo a mis lectores.

https://www.youtube.com/watch?v=gOvAi-Y9mTg

(Más poemas en Youtube...)

martes, 17 de marzo de 2020

Reflejos en un espejo roto. Presentación en Zaragoz a (Recuerdo)



En estos días tristones y difíciles, el consuelo de la memoria aún muy viva de la presentación en Zaragoza de "Reflejos en un espejo roto", por ahora mi último libro publicado, que posteriormente se presentaría en Madrid. Fue un día ciertamente inolvidable, con Lidia López Miguel, editora de Lastura, Isabel Miguel, directora de la colección Alkalima de Lastura, Luisa Miñana, presentadora y Carolina Vicente Pimpinela, que puso la nota musical...

miércoles, 4 de marzo de 2020

La Copla. Emoción y poema.

Presentación en Zaragoza
Miércoles 15 de abril. 19:30
Teatro Principal.

 

jueves, 20 de febrero de 2020

La periodista, poeta y narradora Inma J.Ferrero publica esta reseña de "Reflejos en un espejo roto"



Al fin he leído Reflejos en un espejo roto, de Miguel Ángel Yusta, este poemario que llevaba tanto tiempo en mi lista de pendientes imperdonables. Publicado por la editorial Lastura el pasado año 2019, es un periplo en el claroscuro del amor, dividido en diez partes, en las que el poeta se va deshojando pétalo a pétalo haciéndonos partícipes de ese gran dolor que el amor deja tras su marcha. “Vacío y soledad se dan la mano / y esa gota persiste. Ya son miles / que horadan con dolor hasta los huesos.” La particular ordenación de los poemas permite un ir y venir por las distintas fases del desamor, por los distintos episodios del dolor hasta llegar a la resignación y más tarde, ¿Por qué no? Dejar una ventana abierta a la esperanza. En una primera lectura del libro es palpable la melancolía que se cuela por cualquier resquicio del verso, haciendo de su lectura una danza en la que todos nos hemos vistos sumergidos alguna vez a lo largo de nuestra experiencia vital. ”Acabada la intensa travesía / cuando el olvido ha consumido el llanto / resuenan luminosas las trompetas.” El poeta mantiene una conversación intima de la que nos hace partícipes, manteniendo el interés del lector a través de un discurso hondo y sentido, expresivo y directo, con el que nos envuelve hasta hacernos naufragar en el conocimiento pleno del dolor que en ellos se expresa. Es significativo el tono de advertencia que en algunos casos el verso adquiere, como si el poeta dirigiéndose a un amigo del alma le persuadiera del peligro al que se aproxima “Las palabras se enlazan y acarician / cuando son luminosas. / Mas a veces se vuelve enemigas / oscuras y heladoras…”. Este libro está formado por poemas cortos que dan al lector una sensación de vértigo en la que el alimento, la estrofa, fluye nutriendo ansiosamente el alma que los acoge como nueva morada. El verso libre, otra característica esencial de la obra, la imprime de un carácter original que modela el poema hasta darle vida, consiguiendo así captar la atención del lector desde el primer momento de su lectura, ya que le otorga una mayor agilidad. El lenguaje poético del autor es sencillo y depurado, huyendo de la superficialidad de los ornamentos que hacen de la poesía, en algunos casos, algo anacrónico y desgastado, atendiendo a la razón de que la lírica busca decir lo máximo con lo mínimo, es decir, lograr una gran densidad de significado y una alta intensidad expresiva con el mínimo de palabras. “Mi palabra prolonga el pensamiento / y traspasa el cristal de tu mirada” La obra muestra una evolución bastante clara desde el principio al fin, que fluye naturalmente sin ningún tipo de presión sobre los versos. También es importante destacar la dimensión visual de los poemas, así como, la evocación de lugares o personas perdidas, recordadas desde la lejanía y la nostalgia. “En soledad contemplo / cenizas de recuerdo muy felices / que ardieron algún día en la memoria.” Podemos concluir diciendo que el efecto normal del amor es sentirse invencible, pero a su paso, tras su pérdida este se muestra implacable “Quisiera entrar al fondo de las aguas, / nadar bajo su luz, / preguntarme por qué, si sembré amor, / cosecho en el final tanta tristeza”. Y es que las defensas normales de supervivencia desaparecen una a una con su llegada, y el corazón y el alma quedan totalmente expuestos ante la idea fija de que esa
persona no habrá de dañarnos “Estas palabras, son como cuchillos. / ¡Cómo cuesta escribirlas / en medio de la noche y el insomnio.” El amor en realidad nos vuelve enteramente vulnerables y eventualmente habrá de haber algún daño. En el amor, nadie sale totalmente indemne. Pero ¿Vale la pena el riesgo? El poeta deja un soplo de esperanza. “Casi he marchado ya, mas sin tristeza / he dejado mis huellas. / Sólo el vacío ya, solo el silencio. / Mas silencio de amor esperanzado.” Siempre el hombre a solas, «desnudo en alma», no obstante, con ese punto, diríase esperanzado, aunque fuere por el deseo de vivir más, de conocer.
Nos encontramos ante un poemario y un poeta capaz de transmitir del modo más sutil los sentimientos que el desamor inflige, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida del amor, poemas, los de este libro, que en algunos momentos reflejan el sentido de trascendencia, de vinculo. Este es un poemario difícilmente eludible para cualquier lector que sepa degustar los versos sin miedo, aunque estos sean espinas que reaviven aquello que una vez sentimos y que nos hizo frágiles como el cristal.

sábado, 14 de diciembre de 2019




Gloria
A los que viven en las alturas

sin mirar hacia abajo, para no ver a los desheredados.

A los ricos de nacimiento,

a los que hacen cola en las administraciones loteras

y tal vez esperan vivir en las alturas

(pero no puede ser, esto está ya establecido así:

no os salgáis del tiesto y estropeéis la Gran Fiesta).

Gloria

a los que patean el Corte Inglés buscando el regalo ideal,

a quienes aguardan entrar en el aparcamiento con paciencia infinita,

a los que compran comida estos días como si ayunasen todo el año.

Gloria

a quienes mandan, con buenísima voluntad, postales de nieve,

como si la nieve no matase a los pobres

y a los hambrientos que no tienen techo

y a los niños que pululan abandonados

a merced del mercader del sexo.

Gloria

a los traficantes de armas que ponen su árbol con símbolos de paz,

a los especuladores que construyen pisos inalcanzables

e hipotecan vidas de jovenes.
A los corruptos y ladrones de guante blanco.

A los ignorantes por omisión, fanáticos e intransigentes

que obedecen consignas ciegamente

y se creen en posesión de la verdad.

A los aborregados por el consumismo
que pasan de un planeta limpio, distinto y mejor.

A los comerciantes del amor.

Gloria

a los que tienen por corazón una caja registradora,

a los insolidarios, a los violentos.

a los que guardan de por vida el odio y el rencor,

a los que jamás perdonan pero piden que les perdonen,

a los violadores de niños y asesinos de mujeres.

Gloria, gloria, gloria

a quienes, al leer esto van a decir que es pura demagogia...

y guardan, celosamente, sus inagotables caudales

para comprar lo que jamás podrán:

amor y tolerancia, respeto y solidaridad.

Gloria...

Por poco tiempo.

Amén.

(M.A.Yusta. Antología Poetas del 15 de mayo. Ed. Séneca)

lunes, 9 de diciembre de 2019

"Ayer fue sombra", sigue caminando...





Ayer fue sombra.
Un libro que sigue caminando. Hoy recuerdo la publicación que, sobre el mismo, realizó Manuel Rico. Siempre agradecido a él y a todos quienes tenéis palabras de ánimo para mi quehacer.

 https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/sombra-oscurecio-vida-34-ayer-fue-sombra34-miguel-angel-yusta/20171124014410145639.html?fbclid=IwAR2MWCxymkKqcdLxFtUkp0wfuujZDOGRto3zQheDXwqyqHR96Axjf783QI4

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Carlos Alcorta reseña "Reflejos en un espejo roto"





https://carlosalcorta.wordpress.com/2019/11/29/miguel-angel-yusta-reflejos-en-un-espejo-roto/comment-page-1/?unapproved=797&moderation-hash=85afbb11f95d67df6019cf0bc61c6c84#comment-797


MIGUEL ÁNGEL YUSTA. REFLEJOS EN UN ESPEJO ROTO. COL ALCALIMA EDICIONES LASTURA
Como sabemos, uno de los símbolos con los que se asocia al espejo es con la representación del vacío y, de alguna forma, Miguel Ángel Yusta (Zaragoza, 1944), al titular así su libro, trata de desmentir esta asociación, es más, un cristal roto lo que hace es multiplicar la imagen que refleja, no disolverla en la nada. Esas múltiples reproducciones tratan en Yusta, a nuestro parecer, de reflejar la fragmentación del individuo, los muchos yoes que conforman una identidad plagada de dudas y contradicciones, algo connatural a la experiencia humana, necesarias, además, para llegar a conocerse. Ya lo dijo Horacio: Quotiens te in speculo videris alterum.
Yusta es un autor suficientemente experimentado, tanto en la vida como en la literatura, como para medir bien sus pasos, por eso, a pesar de todos los sinsabores que la vida, inevitablemente, nos proporciona, confía en el poder del amor como fuerza capaz de mitigar el dolor de vivir. «Y siempre está presente un factor determinante que rige y dirige todos nuestros actos: el amor», escribe el autor en las palabras previas.

Con una llamada baudelairiana a la complicidad del lector comienza este “Reflejos en un espejo roto”: «La pluma desordena las ideas. / Del sótano del alma / aparecen palabras / que al escribirlas luego / pudieran traicionar los pensamientos. / Solo esperan de ti, que las recorres, / la paciente lectura que les infunda vida». El libro está dividido en diez secciones y el título de cada una de ellas remite sin ambages a lo que nos ofrecerán los poemas que lo integran. «Se acabaron los días luminosos / y, sin saber por qué, fuimos vencidos», resume «Nostalgia». El tono elegiaco es moneda común en este libro de dicción clara, que no se enreda en malabarismos verbales para ir directo al grano, a los motivos de su aflicción, sea el desamor, tema de la segunda sección («Yo sé que tú te has ido / al lugar de los hielos y el adiós…») o el paso del tiempo, que provoca, entre otras muchas desafecciones, la pena del olvido, asociado en estos versos a la noche, a lo oscuro: «¿Dónde están los instantes tan fugaces / que, apenas percibidos, quedaron en lo oscuro?». El olvido suele llevar asociada la soledad, aunque los restos de la memoria se empeñen en mantener vivo el recuerdo: «Soledad y vacío tu silencio. / Y, sin embargo, estás», un silencio que, como escribe Alain Corbis, en muchas ocasiones, y esta es una de ellas, «es palabra». La incertidumbre alimenta muchos de nuestros actos, nos acompaña a la hora de tomar decisiones, «La incertidumbre —escribe Yusta— existe y es certera». Pero, a pesar de ser consciente de eso, el poeta no levanta el vuelo. Se deja llevar por la abulia y la desolación, porque «La esperanza ha cerrado nuestros ojos / y se ha disuelto gris en el olvido».Todo este cúmulo de ansiedad y melancolía, no podía conducir más que al escepticismo. Yusta parece conocer todas las trampas que nos tiende el destino y no está dispuesto a dejarse engañar: «Hoy no puedo escribir si no es con sangre, / viva caligrafía / que se imprime en el alma sin piedad». Afortunadamente, después de esta travesía acompañada por la renuncia y la fugacidad vitales, queda un resquicio, no menor, para la esperanza. Unos versos de Machado que finalizan así: «… No todo / se lo ha tragado la tierra», encabezan esta sección, la más extensa del libro. La esperanza no es una ilusión, se ha amoldado al devenir existencial, se ha aquilatado gracias al filtro de la experiencia. No hay, no podía haberlo, un optimismo desmedido, porque «El tiempo nos desnuda / de todos nuestro sueños / cuando el espejo dicta la sentencia / y atraviesa los años sin piedad». A pesar de todo, hay lugar para la esperanza. La música, tan presente en la obra de Miguel Ángel Yusta, un reconocido melómano, ayuda a mirar hacia delante: «La música nos salva / con mensajes de luz y eternidad».
La coda final del libro consta de cinco poemas que reflejan —sí, las palabras son otro espejo, quizá más fidedigno que el de cristal— la derrota, la constatación de que el paso irreparable del tiempo, la finitud, conduce a la muerte, aunque en el mundo, en unos versos que recuerdan a Juan Ramón, «no cambiará nada, / saldrá de nuevo el sol». Somos presencia, pero una presencia fugaz que aspira a dejar alguna huella de su paso por la vida. Somos, dice Miguel Ángel Yusta, vacío, silencio, pero, siguiendo a Quevedo, «silencio de amor esperanzado». La fe en que el amor es capaz de conceder una especie de inmortalidad a quien lo disfruta, guía el discurso de este libro doliente y, al mismo tiempo, esperanzado, escrito desde una rigurosa verdad existencial, que asume con serenidad las deudas del futuro.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Comentario de texto

La profesora Ana Bellé, realiza este comentario de texto sobre un poema de "Reflejos en un espejo roto" para su clase.

Capítulo 1: Nostalgia

Poema:

Paseo lentamente por el Lido

una tarde guardada en la memoria.

Las horas sosegadas

retrasan su camino hacia la noche.

Se apaciguan los pasos.

Revive el Adagietto de Mahler en el alma

fundido con la luz y aquella espuma

inatrapable y suave de las olas.

Es tanta la belleza que mis lágrimas,

al ocaso, se funden con el mar.

En Reflejos de un espejo roto, su libro más reciente, el poeta zaragozano Miguel Ángel Yusta
aborda la complejidad de la vida en su totalidad. Afirma en la introducción que estos poemas no
pretenden ser una autovía cómoda, sino un sendero lleno de dudas y trampas. O quizá diríamos que
es como una difícil carretera de montaña que, al asomarse en cada curva a los desniveles del
paisaje, permite apreciar la belleza y el esfuerzo del camino recorrido.
¿Qué es lo que sucede a menudo cuando una persona se mira en un espejo y descubre una
imperfección en la superficie? Instintivamente intenta borrarla y el verdadero fastidio sería que, en
realidad, el espejo estuviera dañado. Pero, ¿y si lo que ocurre es que es la persona que se refleja la
que está marcada? ¿Intentaríamos borrar esas cicatrices también o sería mejor asumirlas como
vivencias que nos dan forma?
La poesía que he escogido es una alegoría sobre el tránsito, momentáneo y  a la vez eterno, entre el
amor y el desamor. Esto se refleja en que capta ese instante en el que no es de día ni de noche, esa
frontera imprecisa entre la playa y las olas, entre las lágrimas y el mar, con la banda sonora del
Adagietto de Mahler, un guiño a la pasión con la que el autor vive la música.
Yusta hace referencia a la película Muerte en Venecia de Luchino Visconti, metáfora crepuscular del amor imposible hacia la belleza absoluta e inalcanzable.

Ana BELLÉ.

martes, 26 de noviembre de 2019

sábado, 23 de noviembre de 2019

Entrevista en "Cuadernos del Sur"

La escritora y periodista Juana Vázquez Marín, me entrevista para Cuadernos del Sur:


Archivo del blog