Datos personales
- Miguel Ángel Yusta.
- Fotos de portada:Columna Villarroya 2010. Maica Rivera 2018. Todos los contenidos registrados.
lunes, 11 de junio de 2018
Pasajero de otoño, en Andalán.
Miguel Ángel Yusta, otro viejo amigo, ya en el
camino a la vejez, que lleva con garbo físico y mental, ha escrito dos
grandes poemarios de amor: la pérdida y el ¿inútil? recuerdo. Hubo
primero un momento de “Des-Concierto” (La Fragua del trovador) que es un
libro anterior no presentado ni comentado aquí, por ello. Luisa Miñana
aduce en su prólogo que la poesía no lo precisa, pero señala agudamente
sus tempos musicales, tan querida la gran arte por el poeta, su poema a
un viejo coche y otros aciertos. Hay en el libro quejidos por una
separación reciente, evocando un cuerpo que sabe a noche y navega
vibrante por las oscuras aguas del deseo, descendiendo por la escala del
miedo, hacia el ocaso en despedida tras tanto amar, viaje ya sin meta.
Los recuerdos quedan en blanco y negro, nombres, ciudades, lugares,
naufragios en silencio, cenizas hacia la templada muerte. Y aforismo en
que se desperza el verso, y un decrépito poeta, “cansado de nadar
contracorriente”.
Mariano Castro, poeta, opina sobre 'Pasajero de otoño'
He leído con extraordinario placer tu Pasajero de Otoño. Viaje
–viaje siempre es singular y nos remite a ese otro viaje único con su
rostro bifronte, como Jano, vida y muerte inscritos en él- viaje, decía,
a tres ciudades símbolo donde se mira –y mira- el yo lírico para
atender, con gran exquisitez formal, aspectos universales de lo humano.
El equilibrio rítmico reproduce, con brillantes imágenes, el latido del sentimiento.
Y
terminas, querido amigo, con una tercera parte –la que da nombre al
libro- que recoge la experiencia del viajero, en apretada síntesis, para
ofrecer la destilación de un pensamiento poético donde asoma la
sabiduría que concede el amor a la vida y a las palabras (“pues ningún
edificio se derrumba / si el buril del amor fue su arquitecto.”).
Cortas mis palabras para tu largo aliento.
domingo, 3 de junio de 2018
Presentación de "Resistencia del aire" de F. Aínsa.
Feria
del Libro. Zaragoza, 2 de junio de 2018.
Presentación:
“Resistencia del aire", por Miguel Ángel Yusta.
Autor:
Fernando Aínsa Amigues. Edcs. Renacimiento.
Buenas
noches señoras y señores:
Poca
presentación es necesaria en el caso del escritor Fernando Aínsa y
diremos lo imprescindible en cuanto a datos personales y extensísima
obra, que hoy en día todos pueden consultar en la RED
Quién
es Fernando Aínsa escritor.
Fernando Aínsa (Palma de Mallorca,
1937) es un escritor hispano-uruguayo. Trabajó en la UNESCO (París)
entre 1974 y 1999, donde fue
Director Literario de Ediciones. Desde 1999 reside entre Zaragoza y
Oliete (Teruel). Es autor de una amplia obra como ensayista,
narrador, poeta y crítico literario. Su obra ha sido traducida al
inglés, francés, italiano, portugués, árabe, polaco, rumano, ruso
y macedonio. Es miembro correspondiente de la Academia Nacional de
Letras del Uruguay y de la de Venezuela y miembro del Patronato Real
de la Biblioteca Nacional de España. Ha recibido premios nacionales
e internacionales en Cuba, México, Argentina, España, Francia y
Uruguay y recientemente ha sido nombrado Doctor Honoris Causa por la
Universidad de Poitiers, Francia.
Su
trayectoria abarca tanto el análisis
de la literatura y el pensamiento
latinoamericanos como la creación
propiamente dicha. Para el estudioso Ángel Esteban, «Fernando Aínsa
no es el típico académico, entre otras cosas, porque no es un
académico en sentido estricto. Es decir, nunca ha estado ligado a
través de un contrato permanente, con universidad alguna. Sin
embargo, todo lo que gravita alrededor del mundo académico, ha sido
el pasto de su propia historia intelectual».
Fernando
Aínsa es, pues, reconocido ensayista y experimentado prosista, con
una ingente obra a sus espaldas, que da paso hace unos pocos años
al Fernando Aínsa
poeta, al menos en
publicaciónes, pues sin duda lo fue toda su ya larga existencia y es
ahora, en el reposo de la edad madura cuando nos va ofreciendo su
creatividad poética que hoy se presenta reunida en este volumen,
Resistencia del aire,
publicado por ediciones Renacimiento.
Es
Aínsa, poeta, un nostálgico de la Memoria que proyecta en varios
hermosos poemas, cantor impaciente de experiencias, lugares,
situaciones y reflexiones vitales que desea comunicar a través de su
obra, que no por tardía es menos vivaz, sino que adquiere un
contenido lírico vigente y actual y nos presenta, en un especial yb
elaborado lenguaje poético, retazos de una vida rica y llena de
experiencias de un hombre observador de su entorno y siempre atento a
cuanto le rodea en el plano familiar y en el amplio panorama de su
recorrido vital, del mundo.
Como
señala Virgilio López Lemus en el prólogo de su edición de Clima
húmedo, uno de sus
libros de mi preferencia dentro de su obra, “Aínsa
nos da fe de vida, debida a su fe en el amor a la vida. Esa fe
comprende nostalgia y, a la vez, se presenta como un ahora que se
desea vivir con intensidad” y añade que el autor “ha mostrado su
creatividad por medio de una mirada lírica muy suya del mundo, y nos
la regala generoso”.
No
es , pues, Aínsa poeta de una lectura superficial, sino de una
serena y meditada reflexión que su poesía, no sujeta a formas
métricas tradicionales pero acogida a un elaborado ritmo interior,
transmite con un mensaje de interrogación permanente.
Y
ya solo con eso (hay mucho más) vemos que estamos ante una autoridad
literaria de renombre internacional que sigue día a día su
incansable actividad creadora.
Pero
quién es NUESTRO Fernando Aínsa
Conocí
personalmente a Fernando Aínsa hace algunos años. Siempre lamentaré
no haberlo conocido antes para disfrutar de su amistad cercana y de
su magisterio. Porque Fernando es un hombre que, a pesar de estar de
vuelta de muchas singladuras, aparece renovado cada momento y siempre
preparado para tomar las maletas hacia un nuevo viaje, una nueva
aventura literaria.
Es
hombre cercano, afable y discreto, viste con singularidad y tiene, a
veces, un aire de intelectual despistado que, tras sus gafas, nos
observa de una manera especial. Su mirada es penetrante, siempre
interrogadora pero a la vez llena de cariño. Habla pausadamente
usando las palabras justas en el momento adecuado.
Fernando
pasea hoy por Zaragoza con tranquilidad y reposo, antes lo hizo con
inquietud y curiosidad de escritor y editor por diversos caminos
literarios y geográficos: Sudamérica, París donde, como ya he
señalado, fue Director de Ediciones de la Unesco con Federico Mayor
Zaragoza y donde visita con frecuencia a sus hijos y nieta y su
Oliete turolense, su querido lugar, donde disfruta del cariño de
todos y crea ese mundo poético del que hoy tenemos esta preciosa y
completa edición.
Quiero
citar, para un mejor conocimiento del autor y de su enorme categoría
literaria, algunas líneas de “El escritor y el intelectual entre
dos mundos”. libro que se editó con motivo del homenaje
internacional que se le dedicó en la ciudad francesa de Lille los
días 5 y 6 de junio de 2009.
Allí
se decía entre otras cosas que “Pocas personas como Fernando
Aínsa se han dedicado en los últimos treinta años a estudiar,
reflexionar y elaborar síntesis sobre el pensamiento latinoamericano
y las representaciones literarias que han contribuido a construir su
identidad en movimiento. Fernando Aínsa se comporta como un
humanista renacentista de los tiempos modernos: es el hombre culto
que deambula por los ámbitos más variados de la cultura, un
intelectual reflexivo y pleno de referencias cuyo pensamiento sin
anteojeras fluye tanto en la obra del crítico y como en la del
escritor. Aínsa tiene el privilegio de ser hispano-uruguayo, es
decir de haber vivido siempre entre dos continentes: quizás por eso
ha sabido utilizar tanto los lentes de cerca como los de lejos para
enfocar y ofrecer lecturas nutridas y originales perspectivas de
análisis.” y también que “Su ensayística pone en evidencia,
con originalidad y talento, un pensamiento latinoamericano sellado
por la idea de utopía, con su propia identidad, ligada al mismo
tiempo a Europa y a Estados Unidos, tanto por relaciones de atracción
como por cuestiones de diferendo y de conflicto.
Su
extensa obra -como he dicho anteriormente- se puede consultar en la
Red. Aquí , esta noche, vamos a comentar muy brevemente su creación
poética. Siempre he pensado y vuelvo a insistir en que, aunque su
obra poética se publica tardíamente, Fernando Aínsa es poeta desde
siempre y que sus versos han sido cuidadosamente, celosamente
guardados, hasta ver la luz en unos libros que se compendian en
Resistencia del aire,
obra que presentamos
hoy en la Feria del Libro de Zaragoza.
La
obra que hoy presentamos en Zaragoza.
Resistencia
del aire comprende
cinco obras:
Aprendizajes
tardíos (2007),
Bodas
de oro (2011) ,
Clima
húmedo (2011),
Poder
del buitre sobre sus lentas alas (2012)
Capitulaciones
del silencio (2015).
Un
conjunto de buena poesía que nos lleva a un recorrido completo por
la reciente, pero importante y ya amplia obra poética de Fernando
Ainsa.
Si
nos asombró la pulcritud y sensibilidad de su irrupción en el mundo
poético con 'Aprendizajes tardíos', hay que decir también que la
obra de Fernando, poeta, ha ido abriéndose con una amplitud y fuerza
determinantes de un estilo propio, cultivado, y de un lenguaje bien
elaborado y rico del gran escritor que es, experto y acostumbrado a
hacer literatura
cuando escribe y que por ello -y añadiendo al lenguaje poético
especiales características de sensibilidad y habilidad- lleva
indefectiblemente al lector al pleno disfrute de su poesía.
Porque
poesía excelente (de excelencia, quiero decir) es cada uno de sus
poemarios.
En
Aprendizajes
tardíos,
Que comienza con el bello poema introductorio “Me presento” le
ocupa, en sus palabras: descubrir
el ritmo secreto de lo que me rodea; reflexiona
sobre el triste destino de las frutas a punto de morir; nos habla de
las nueces ese seso
vegetal; desea
desaparecer en invierno, como las lagartijas y añora a su padre que
vuelve a su tierra recogiendo
las redes de su vida
y deseando el descanso final, a su lado, allá en lo alto del cabezo
en ese pueblo raíz, aunque con “ella”,
con esa enemiga de
delgada silueta con
la que dialoga, mantiene una lucha sin cuartel y la invita (émulo
del caballero del Séptimo sello) a largas
partidas de ajedrez
donde, hábil, posterga
el jaque mate con que gana siempre.
Fernando
necesitaba comenzar su obra poética testimoniando su resistencia -y
al mismo tiempo dando fe de su ya merecido descanso- en esos poemas
con cierto aire de égloga que forman esta primera entrega de la
serie.
Bodas
de oro, es un libro
que a mí me también me emociona especialmente. Es fundamentalmente
un canto a su amada Mónica, la mujer que le apoya y en la que se
apoya, la compañera de
mis peores momentos y de los días más felices de mi vida, como
nos dice en las líneas preliminares de su antología “Pausa
poética”. Y es que Mónica es una gran persona, una gran mujer:
elegante, inteligente, discreta, llena de una especial sensibilidad y
gran lectora, es el fundamental soporte de Fernando a quien ciuda y
aconseja, complementa y construye. Bodas de oro es un conjunto de
poemas de amor, impregnados de nostalgia, de ternura (¡y qué es el
amor si no se enmarca en ternura!) donde aparecen escenas cotidianas
Cuando la oigo hablar
con los perros me conforto / sé que sigue ahí o
reflexiona sobre el Tiempo
restante. O cuando
se despierta en la noche y escudriña
cómo oscila su pecho en la sombra,
deseando, si es que termina el tiempo (¡y cómo sentimos eso cuantos
amamos!), no sobrevivirla, por no sufrir su ausencia...El temor a la
pérdida es una constante y en ese momento el poeta parece querer
redimirse de sus posibles fallos: Échame
en cara lo que fue y pudo ser
en un emotivo acto de sincera recapacitación y entrega final a la
amada.
Clima
húmedo es un libro
que tuve el placer de presentar y reseñar en prensa y transcribo
parte de lo que ya dije entonces al respecto:
“Aínsa
adhiere un contenido lírico vigente y actual a cada retazo de vida
encarnado en esa humedad, no efímera, sino consustancial y femenina
que impregna todo el poemario.
La
humedad, metáfora de la vida, de la creación, del amor sensual, es
el componente de su particular clima, donde nos sumerge con
expresividad y belleza. Nos abre sus dudas, inquietudes, temores y
expectativas ante esa puerta desconocida a la que nos aproximamos
inexorablemente y que, sin duda, solamente abre la llave del amor”.
Como
señala Virgilio López Lemus en el prólogo, en Clima
húmedo “Aínsa nos
da fe de vida, debida a su fe en el amor a la vida. Esa fe comprende
nostalgia y, a la vez, se presenta como un ahora que se desea vivir
con intensidad” y añade que el autor “ha mostrado su creatividad
por medio de una mirada lírica muy suya del mundo, y nos la regala
generoso”. También en el Post facio, Antonella Carcellier señala
que “el recorrrido a través de la humedad es también un viaje al
corazón de la lengua que nace de una atención de Aínsa por los
detalles incluso menudos de la vida cotidiana y por la vitalidad que
sabe captar en las palabras, pero también por la sensación de
alteridad de quien ha vivido en muchas partes”.
Divide
Ainsa su libro en tres partes: “Vivir la humedad desde adentro”,
“Variantes de nuestra humedad” y “La triste alegoría de tu
entorno”, y tras iniciar el camino (Regresé
del Sur hace unos años / Olvidé la humedad en un armario / Lo cerré
a cal y canto, / ligeramente desmemoriado),
nos lleva en sus poemas por los humedales de la memoria y de los
sentimientos hasta un final-regreso (que el poeta espera definitivo)
y a un presente tal vez desencantado del camino pues concluye que
Duro / inútil ha sido
el combate, / te dijiste antes de iniciar el retorno / que esperas
definitivo / al clima seco de tu presente.
Poder
del buitre sobre sus lentas alas.
Tuve
también el honor de presentar en su día este poemario del que dije
y digo: “Libro de fondo y forma, impecables y pulcros, de escritor
y poeta en plenitud. Su riqueza de símbolos e imágenes, el ritmo de
sus versos y de sus silencios, la economía sabia de palabras vanas
para llegar directa, limpia y bellamente al fondo del poema hacen de
'El Buitre' un libro pasional y apasionante, repleto de bellas
imágenes y, como digo, de silencios tan evocadores como ellas, que
llenan unos poemas donde el lector queda atrapado y pensativo. Un
libro nuevo, valiente y original, que recomiendo leer varias veces y
meditar sobre él muchas más. Y cito sus versos: bate
alas desde la cima
no
repta en la
tierra para vivir sin riesgo y
eso le hace grande, porque gana batallas en
esta tierra /donde todavía es posible / apurar el amargo cáliz
hasta las heces.
Un
libro para reflexionar pues a mi juicio -como acabo de señalar-
tiene más de una lectura y en mi opinión constituye una hermosa
metáfora del destino humano. Un poemario innovador y comprometido
que también nos acerca a la Naturaleza de la mano sabia del autor y,
en acertada reflexión poética, nos avisa del desastre -ya evidente-
de nuestra voracidad destructora.
Cinco
poemas de Poder del
buitre son , para mí,
especialmente emotivos: Peinan
el silencio del aire,
No pretendas volar en
presencia del Zar, que
se refiere al ajusticiamiento de un hombre llamado Nikita, en el
Moscú de 1505, por querer volar cuando se consideraba un acto
prohibido. El poeta nos dice al respecto que aún cuando se nos
aconseje repta en
tierra y vivirás sin riesgo,
recordemos que Nikita fue decapitado, sí, pero que salió
su alma y voló ante todos / hasta perderse en lo alto...
“La
muerte es vida”, “Paz en las alturas” y “Esperado festín en
las alturas”, son otros notable poemas de este libro.
Capitulaciones
del silencio y otras memorias, pone
punto final a esta obra recopilatoria. El poema Mamá
sentada en el sofá con un vaso de whisky en la mano, es
un canto lleno de cariño y nostalgia a la madre a quien recuerda
hermosa y enérgica
antes de esa guerra
que nos dividió sin otro consuelo que la memoria,
o la visión de la anciana cuyo mundo se
reduce a medida que el frío le sube por las piernas...El
poeta sabe que algún
día me pasará lo mismo.
Y ese conocimiento, cuando se va acabando el camino, es una constante
en la obra poética de Fernando Aínsa, como lo es, aun inconfesado,
en todos los seres humanos que nos sabemos con un tiempo limitado.
Y
concluyo pues el poeta y no el presentador es protagonista de este
acto, diciendo que esta acertada antología es un libro
imprescindible, suma de libros que han sido escritos tras muchos años
de trabajo, de ir y venir por ese mundo, de trasiego de casas y
gentes, de viajes y responsablidades, de obra de ensayo fecundísima
y reconocida universalmente...Pero Fernando es y ha sido poeta y
guardaba en un rincón de la memoria todas esas percepciones de su
entorno y de sí mismo que ahora nos va desgranando con maestría en
esos libros que, a no dudar, van a tener pronta y generosa
continuidad, porque Fernando Aínsa tiene mucho que decirnos y
enseñarnos y nosotros, que tanto le queremos, estamos deseando ese
magisterio que da una vida llena de literatura, de vivencias y de
sensibilidad.
Este
libro es bello en el fondo y en la forma, impecable y pulcra, de
escritor y poeta en plenitud. Su poesía está trufada de bellas
imágenes y de silencios tan valiosos como ellas, que llenan unos
poemas donde el lector queda atrapado inequívocamente. La poesía de
Fernando Aínsa es valiente y original, evocadora y sutil, suavemente
nostálgica y a veces provocadora, pero siempre con la discreción y
elegancia de su autor.
Y
siempre -también- emotiva y bella.
Ahora
damos paso a la palabra del autor y posteriormente a la de todos
ustedes que quieran hacer alguna pregunta.
MUCHAS
GRACIAS
viernes, 1 de junio de 2018
Reseñas: Des-Concierto y Pasajero de otoño
La Revista ANDALÁN, de cultura aragonesa, que dirige Eloy Fernández Clemente, publica, entre otras, reseñas de mis últimos poemarios "Des-Concierto" y el reciente "Pasajero de otoño (H&F) de próxima presentación en Zaragoza, Madrid y varias ciudades españolas.
http://www.andalan.es/?p=14451
" Miguel Ángel Yusta ha visto, rara avis, reedición de su “Ayer fue sombra” y ediciones de “Cuaderno de damas” (La fragua del trovador), con dibujos de Alberto Calvo, poesía popular, ligera (50 textos que son codas flamencas, soleás, seguidillas, coplas, haikus…). Y “Des-concierto”, su último poemario, un canto de desamor o es la revelación de las heridas del poeta. Y un blog muy estimulante. Ojo con él, que se está convirtiendo en eso tan hermoso y peligroso que es ser un poeta de culto…"
DES-CONCIERTO
Reseña de Laura Gómez Recas en:
http://lagosavari.blogspot.com/2018/01/el-buen-orden-resena-de-des-concierto.html
http://www.andalan.es/?p=14451
" Miguel Ángel Yusta ha visto, rara avis, reedición de su “Ayer fue sombra” y ediciones de “Cuaderno de damas” (La fragua del trovador), con dibujos de Alberto Calvo, poesía popular, ligera (50 textos que son codas flamencas, soleás, seguidillas, coplas, haikus…). Y “Des-concierto”, su último poemario, un canto de desamor o es la revelación de las heridas del poeta. Y un blog muy estimulante. Ojo con él, que se está convirtiendo en eso tan hermoso y peligroso que es ser un poeta de culto…"
DES-CONCIERTO
Reseña de Laura Gómez Recas en:
http://lagosavari.blogspot.com/2018/01/el-buen-orden-resena-de-des-concierto.html
lunes, 28 de mayo de 2018
Pequeña antología
Por si queréis escucharlos, he aquí una pequeña antología de mis últimos poemarios.
viernes, 25 de mayo de 2018
sábado, 19 de mayo de 2018
Pasajero de otoño, por Valentín Martín
Valentín Martín* escribe sobre "Pasajero de otoño"
Muchas gracias...
MAYUSTA EN MAYO.
Tiene la voz de Miguel Fleta, las ganas de un jeque, y el corazón en los amigos y los nietos. Coplero. Y poeta pitón que se estira más allá de los alejandrinos si quiere. Con motivos. O se despierta con la seductora propuesta de cortar el mes de los membrillos en la furia de un ritmo que te obliga a tocar físicamente aquel tiempo suyo que se parece tanto al tuyo.
Tiene la voz de Miguel Fleta, las ganas de un jeque, y el corazón en los amigos y los nietos. Coplero. Y poeta pitón que se estira más allá de los alejandrinos si quiere. Con motivos. O se despierta con la seductora propuesta de cortar el mes de los membrillos en la furia de un ritmo que te obliga a tocar físicamente aquel tiempo suyo que se parece tanto al tuyo.
Charo Fierro le ha puesto un tren para que vuelva a los lugares donde un día fue feliz o lo creyó. Y él, "Pasajero de Otoño", ha obedecido como los violonchelos de Paul y ha vuelto en un volver, no para quedarse, sino para entrar en las torres y los puentes que forman parte de sí mismo.
Mochilero también. Porque sabe que la posible felicidad reside en la libertad de viajar por su cuenta y volver - hacia adelante o hacia atrás- a adentrarse en todos los vacíos que fue dejando. Y volver a llenarnos, y volver a vivirlos.
En "Pasajero de Otoño" emerge de nuevo aquel Miguel Ángel Yusta, el que tiene buen saque, el de la voz loca de estíos y ninguna canícula, el que te hace sentir y luego pensar.
Se hace largo el viaje, dice él. Y a la vez se responde que alguna vez alguien tendrá todo el tiempo del mundo. Y es que pocas veces un libro fue tan certero a la hora de las dudas, se lo digo ahora desde la radiación de los hermanos soles de la noche, porque yo también quise ser revólver y no pude.
Miguel Ángel Yusta ha escrito un libro tan rico que parece fácil.
Porque es una entrega de alta costura que le sienta bien a todos los que un día aprendimos a vivir con las cosas sencillas como mecer un niño, usar una llave para salir, arrepentirse de la prudencia por haber hecho una casa a la que siempre le falta una ventana o te queda muy grande porque todos se van, tener más amigos que parientes, y cosas así.
"Pasajero de Otoño" es un libro sin insomnios al que muchas vírgenes esperan para ver qué se siente en los crepúsculos sin tener que vender sus gotitas de abril. Quiero decir que tiene la sagacidad de abrirse y abrirte sin la necesidad de anestesias, porque a medida que vas leyendo te cubre la dulzura de los despertares y ninguna nostalgia. Caminas por los versos sin rubor como los hombres que hablan de construir un sabor para la boca de los niños.
Y es un libro donde la belleza estalla con la altura de un pozo, y la pujanza de una interrogación que colgaba chupamiel desde el tejado familiar. No hay dilemas para los fusiles, porque todo está en su sitio y en calma.
Por eso desde ahí va Miguel Ángel Yusta vestido de futuro.
______________
*Valentín Martín es periodista y escritor.
domingo, 13 de mayo de 2018
Ópera en Zaragoza.
Ópera en Zaragoza
Pequeña historia de grandes intérpretes.
1-Los que fueron.
Aunque en la actualidad, las representaciones operísticas en Zaragoza pasan por una época de escasez alarmante, no siempre ha sido así. La ciudad tiene una larga trayectoria de vida operística que se remonta a los inicios del esplendor de este género y Aragón ha dado nombres de fama universal que han pisado los mejores escenarios de ópera del mundo.
Citaremos de pasada a varios intérpretes que, nacidos en esta tierra, fueron en su época figuras muy destacadas, e invitamos al lector curioso a ampliar esta información en numerosas fuentes bibliográficas y en la Red, donde también se pueden encontrar grabaciones de algunos de ellos que citamos brevemente:
Antonio Aramburo (Erla 1840-Montevideo 1912) tenor, que según Enrique O`Neil, foniatra catalán poseía: “La voz más perfecta del XIX en extensión, calidad, timbre y color” Se comparó con ventaja a Gayarre según testimonios de la época. Tuvo una vida agitada y llena de curiosas anécdotas.
Andrés Marín. (Teruel 1843). De familia humilde. Gran amigo de Julián Gayarre. Al retirarse fue alcalde de Teruel. Hoy, un teatro lleva su nombre en la ciudad bajoaragonesa.
Eduardo García Bergés (Zaragoza 1852). Tenor de la época dorada de la zarzuela, la de Chapí y Barbieri, hoy olvidado como tantos otros y que, al parecer, murió en la indigencia.
Julián Biel, (Zaragoza 1869) tenor dramático muy destacado, llamado en 1899 “el tenor del porvenir” que actuó en el Real también con asiduidad en los primeros años del siglo XX. Murió en Barcelona en 1948. Fueron memorables sus interpretaciones de El trovador.
Marino Aineto, (Murillo de Gállego, 1873- Milán 1931). Barítono, que formó compañía con Julián Biel y Fidela Gardeta a principios del siglo XX y cantó en el Real, Liceo, y principales teatros de Europa y América incluídos los grandes papeles wagnerianos (Lohengrín, Parsifal).
Amable Leal (Alcañiz 1875) de quien poco se sabe pero que ha sido recuperado en un reciente libro del profesor Juan Villalba Sebastian, junto a Pascual Albero (Alcaine 1906- Zaragoza 1999), de interesante trayectoria , y que llegó a salir a hombros y paseado por La Rambla tras una exitosa Marina en el Teatro Victoria en 1932 .
Fidela Gardeta. Mezzosoprano de Huesca (1876-1922). Cantó varias temporadas en el Real y en 1901 en el Principal de Zaragoza con Aineto y Biel.
Victoriano Redondo del Castillo. (Alfambra 1891-Madrid 1933). Bajo. Amigo de Marcos Redondo. Cantó fundamentalmente zarzuelas de Amadeo Vives de quien fue amigo. Alternó con Hipólito Lázaro, Fleta y Elvira de Hidalgo en varios representaciones de Rigoletto.
Juan Francisco García Muñoz, de nombre artístico Juan García (Sarrión 1896- Buenos Aires 1969), tenor contemporáneo de Fleta y de vida con cierto paralelismo, fue un intérprete, actor, compositor que siempre tuvo a gala su origen aragonés.
Vicente Simón (Zaragoza 1899-Madrid 1963), que fue un destacado intérprete de zarzuela en los años treinta, especialmente de la obra más significativa del maestro Serrano, La Dolorosa.
Carmen Gracia Tesán. Soprano coloratura de La Puebla de Hijar. Fallecida en Ginebra 2003. Actuó en el Liceo, donde triunfó, así como en La Scala y el Metropolitan. Interpretó una memortable Lucía de Lammermoor en el Principal de Zaragoza, actuando en los años 1940 y 41 .
La gran Elvira Juana Rodríguez Roglán conocida artísticamente como Elvira de Hidalgo (Valderobres 1891- Milán 1980) soprano de coloratura y maestra de cantantes, entre ellos la gran María Callas con quien mantuvo siempre una gran amistad.
Miguel Fleta y Pilar Lorengar, los más grandes, de quienes poco podemos añadir a la abundante bibliografía y grabaciones que todos podemos consultar, así como de Bernabé Martí, el buen tenor de Villaroya de la Sierra que con Montserrat Caballé, su esposa, tantas buenas veladas nos dieron en las temporadas de ópera del Teatro Principal de los años setenta del siglo pasado, que comentaremos más adelante. Destacamos también al tenor Santiago Sánchez Jericó (Zaragoza 1946) de larga y fecunda carrera de treinta y cinco años por los mejores escenarios operísticos españoles e internacionales y que, ya retirado, se dedica a la preparación de nuevos valores.
Y terminamos este pequeño recuerdo, en el que sin duda faltan otros personajes, que aportaron su trabajo al arte lírico, con una mención a Pilar Andrés (Zaragoza 1921-2006) soprano y profesora de generaciones y, cómo no, al incombustible Placido Domingo, que tiene sangre aragonesa y que sigue todavía en activo y es un auténtico milagro de pervivencia en los escenarios.
2-Y los que son.
Hoy hay numerosos cantantes que siguen paseando el nombre de Aragón por los mejores escenarios operísticos del mundo. No es misión de este trabajo dar fe y datos de todos ellos, pero sí quiero resaltar a algunos que están siguiendo la estela de los grandes y también a los jóvenes que van haciéndose hueco poco a poco -ya que la carrera de cantante de ópera es larga y costosa- en este difícil pero maravilloso mundo de la ópera.
Mención especial merecen el bajo Carlos Chausson, un veterano todavía en activo con una larga carrera de éxitos a sus espaldas; Pilar Torreblanca Pelegrin, soprano, discípula de Pilar Andrés que, a su vez lo fue de la maestra de Fleta, Luisa Pierrick y también Beatriz Gimeno , mezzosoprano, profesora y trabajadora entusiasta; Eduardo Aladren , tenor, protagonizando ya importantes papeles protagonistas en los mejores teatros de ópera y que reside entre EE UU y España; Francisco Vas , tenor, una voz del Liceo con importantes intervenciones en diversas obras y escenarios;
Ruth Iniesta, soprano con una carrera ascendente, Eugenia Enguita , soprano; Isaac Galán barítono, siempre alabado por la crítica; Eugenia Boix, soprano, de Monzón con una brillante trayectoria; Pilar Belaval. Mezzosoprano , hija de Emilio Belaval, zaragozano de Puerto Rico y fundador del Teatro Lírico de Zaragoza; Jorge Franco Bajo tenor lírico ligero de Huesca, Sara Almazán Mezzosoprano,; Marta Almajano; Rodolfo Albero Colino-Esbec, nieto de Pascual, tenor entusiasta y trabajador, que ha recogido el testigo de la saga familiar y que lleva a cabo con su “Camerata Lírica” una importante labor por todo el país; Rebeca Cardiel Moreno joven soprano, y tantos otros muy numerosos que trabajan día a día por encotrar un lugar en el difícil mundo de la ópera.
…...........
3- Curiosidades: La ópera en las Fiestas del Pilar
“Zaragoza de gala vestida está”. Con estas palabras comienza uno de los famosos coros de Gigantes y Cabezudos, que tal vez retrata, con el mejor aire costumbrista, una ciudad y sus gentes en una época determinada, difícil pero idealizada por los autores. Y es que Zaragoza, para su doce de octubre, día del Pilar y eje esencial de sus fiestas mayores, siempre saca sus mejores galas y ofrece eventos para todos los públicos que a ella acuden.
Cierto es que, en el aspecto teatral, han predominado en épocas pretéritas tanto las funciones de Revista (ese impagable género, versión de la comedia musical a la española), como comedias y, sobre todo, festivales de jota que en las primeras décadas del pasado siglo atraían a numeroso y fiel público.
Aunque en otras épocas del año había representaciones de ópera y zarzuela, no era un espectáculo demasiado frecuente precisamente el día del Pilar. En primavera sí había funciones e incluso pequeñas temporadas, circunstancia que se prolongó en los años setenta con una espléndida temporada de ópera en primavera, con figuras como Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Alfredo Kraus, Jaume Aragall, Jose Carreras, Juan Pons (que debutó aquí), Bernabé Martí, Bianca Berini, la recientemente fallecida Elena Obraztsova, Marylou Fleta y tantos otros y de la que damos detalles más adelante. Pero aquella temporada feneció y no ha habido ya más representaciones de primera línea, encargándose actualmente funciones aisladas de ópera a compañías itinerantes que ponen en escena obras de repertorio con cierta dignidad en nuestro Teatro Principal.
Haciendo un ejercicio de saludable nostalgia, vamos a reseñar en este pequeño trabajo, para el lector curioso, tres meritorias funciones de ópera y zarzuela representadas en distintos años en el día del Pilar recordando de pasada alguna más, tanto en el Teatro Principal como en el desaparecido Teatro Iris, antecesor del desgraciado Teatro Fleta, en el que tantas ilusiones se pusieron en su día y donde también vimos ópera en los años primeros de su hoy truncada andadura.
El doce de octubre de mil novecientos cuarenta se representó en el Teatro Principal Lucia de Lammermoor, con Carmen Gracia Tesán, a la que ya nos hemos referido con anterioridad.
El día del Pilar de mil novecientos cuarenta y seis, Gigantes y Cabezudos, la obra de Echegaray y Caballero, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en noviembre de mil ochocientos noventa y ocho
Y otro día del Pilar, en 1947, se representó La Dolores, la ópera de Tomás Bretón también estrenada, en mil novecientos noventa y cinco, en el madrileño Teatro de la Zarzuela.
En otras épocas del año son destacables las intervenciones de nuestro paisano Miguel Fleta en la década de los treinta, ya de vuelta de sus triunfos en escenarios de todo el mundo. Citaré al respecto un recital en el que también participó la pianista Pilar Bayona el 15 de junio de mil novecientos treinta y dos en el Teatro Principal, y las representaciones de Marina el cuatro de abril y de Carmen, el día ocho, ambos de mil novecientos treinta y cinco en el Teatro Iris, entonces en pleno apogeo dentro del complejo recreativo Iris Park, situado en la zona donde hoy se ubica el esqueleto del Gran Teatro Fleta. Tras la muerte del tenor, Zaragoza le rindió un gran homenaje en mayo de mil novecientos cuarenta y uno.
Permítasenos la nostalgia de aquellas noches de gala en nuestro Teatro Principal, donde disfrutaron nuestros antepasados y el recuerdo de las fiestas zaragozanas con esas representaciones de ópera en la fecha del doce de octubre, día clave de nuestras Fiestas del Pilar.
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4- Las Temporadas de los años setenta.
Y ya entramos en el recuerdo de las últimas temporadas de representaciones operísticas en Zaragoza que tuvieron lugar en la década de los setenta del pasado siglo. Pero antes, el 6 de mayo de 1967 es de destacar una representación de Madame Butterfly, que protagonizó la inolvidable Pilar Lorengar en el teatro Principal de Zaragoza.
Por este querido teatro Principal, como ya hemos comentado, pasaron numerosas figuras de la época: Caballé, Domingo, Kraus, Carreras, Aragall, Pons, Berini, Obraztsova...Recordamos los 20 minutos de ovación al gran Kraus tras su inolvidable Werther en junio de 1975 con Elena Obratzsova y tantos otros bellos momentos y obras cuyos programas adjuntamos para que puedan ver la categoría de aquellas representaciones a las que, siendo muy jóvenes, tuvimos el placer de asistir.
Desde 1973 a 1977 se representaron un total de treinta y cuatro óperas de las que solamente citaremos los principales intérpretes ya que en los programas, cuyas portadas y repartos se adjuntan, se pueden ver la totalidad de los repartos y fechas:
En 1973:
Manon, de Massenet (María Fleta y Alfredo Kraus )
Aída, de Verdi (Seta del Grande, Bianca Berini, Flaviano Labó)
Don Pascuale, Donizetti (Alfredo Kraus, Giano Socci)
Cavalleria rusticana, Mascagni (Bianca Berini, Evelio Esteve)
I pagliacci, Leoncavallo (Flaviano Labó, María Orán)
El Trovador, Verdi ( Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini)
En 1974:
Manon Lescaut, Puccini (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Vicente Sardinero)
Rigoletto, Verdi (Marco Stecchi, Charles Burles, María Arregui, Adriana Alinovi, Juan Pons)
El Barbero de Sevilla, Rossini ( Marco Stecchi, María Fleta)
La Bohème, Pûccini ( Esther Casas, Jaime Aragall)
Tosca, Puccini ( Adelina Romano, Plácido Domingo)
Carmen, Bizet (Gillian Knigth, Plácido Domingo)
Fausto, Gounod ( Jaime Aragall, María Fleta)
En 1975:
Norma, Bellini (Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini)
Madame Butterfly, Puccini ( Montserrat Caballé, Bernabé Martí, Bianca Berini, Vicente Sardinero)
Andrea Chenier, Giordano (Plácido Domingo, Gehna Dimitrova )
La Traviata, Verdi ( María Fleta, Jaime Aragall, Vicente Sardinero)
Romeo y Julieta, Gounod ( Alain Banzo, María Fleta)
Werher, Massenet ( Alfredo Kraus, Elena Obraztsova)
1976:
La Bohéme ( Plácido Domingo, Andrea Francois)
La fanciulla del west, Puccini (Marcella Reale, Bernabé Martí)
Turandot, Puccini ( Galina Savova, Bernabé Martí)
Aída, Verdi (Montserrat Caballé, Flaviano Labó)
Adriana Lecouvreur ( Jaime Aragall, Montserrat Caballé)
L'elisir d'amore, Donizetti (María Fleta, Umberto Gtilli, Marco Stecchi)
La favorita, Donizerri (Michele Vilma, Alfredo Ktaus)
La Gioconda, Ponchielli ( Angeles Gulín, Flaviano Labó, Bianca Berini)
Tosca, Puccini (Galina Savova, Gianni Raimondi)
Lucia di Lammermoor, Donizetti ( Maddalena Bonifacio, Alfredo Kraus)
1977:
Carmen, Bizet (Pedro Lavirgen, María Cándida)
Don Carlo, Verdi ( Luis Lima, Montserrat Caballé)
Luisa Miller, Verdi ( Ángeles Gulín, José Carreras)
Il Tabarro, Puccini ( Bernabé Martí, Michele Le Bris)
Payasos, Leoncavallo (Bernabé Martí, Peter Glosop, Sonja Sorensen)
5- Conclusiones finales.
Estos apuntes, breves pinceladas de una época que pasó, deberían hacernos reflexionar sobre el porvenir de la Ópera "premium" en nuestra ciudad, donde actualmente tenemos escasas muestras de calidad, habiendo sin embargo un nutrido grupo de músicos y de cantantes líricos nacidos en Zaragoza y que triunfan en escenarios de todo el mundo. Tal vez nuestro carácter individualista y el poco interés que se ha tenido desde instancias públicas y privadas por mantener esta afición, sean la causa de la sequía lírica que impera por esta tierra, cuna de grandes cantantes, como los citados Miguel Fleta y Pilar Lorengar. Claro está que los nuevos medios de difusión (Ópera en cine, Youtube) y la facilidad de viajar, impelen a muchos aficionados a contemplar este bello espectáculo con figuras de primera línea y lugares emblemáticos.
En los últimos años, solo ha habido algunas representaciones aisladas y Compañías itinerantes, cuya labor es sin embargo encomiable, han visitado la escena zaragozana . En esta fecha ya no tenemos ópera ni en ese formato y el Teatro Principal, en su última planta, está pendiente de una importante reforma.
Tras dieciséis ediciones, se ha suspendido también el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé, que convocaba en Zaragoza cantantes de numerosos países, algunos de los cuales son hoy primeras figuras (Pretty Yende, Nadine Sierra, Levy Strauss Sekgapane ...) y que paseaba el nombre de la ciudad por el universo operístico y atraía a importantes profesionales de la crítica y el periodismo especializado. Nos preguntamos si se podrá recuperar algún dia el certamen, de una u otra forma.
El futuro nos parece incierto pero siempre hay lugar a la esperanza de mejora y de que, al fin, no solo las instituciones públicas, sino las grandes empresas privadas que se alojan en Aragón patrocinen y se impliquen en esta actividad cultural de primer orden que tantos días de gloria dio a la afición aragonesa..
Miguel Ángel YUSTA.
El eco de los libres, nº 2. Ateneo Jaqués
Heraldo de Aragón.
Imagen:Teatro Principal de Zaragoza
martes, 1 de mayo de 2018
Próxima presentación
Llegué a tocar el cielo
exhausto tras el viaje.
Y en ese instante mismo
se me apagaron todas las estrellas.
Nunca jamás querré viajar a Ítaca.
viernes, 30 de marzo de 2018
Luz...
entre el ramaje
trenza el sol con el viento
sones de luz
...................................Mayusta. Pavesas, 2012
Imagen:Mayusta (c)
jueves, 29 de marzo de 2018
jueves, 15 de febrero de 2018
AYER FUE SOMBRA: Aquella vieja radio.
Antes de ser una avenida,
Tenor Fleta tenía una zanja
[por donde el tren
cruzaba Zaragoza.
Existían pequeñas
parcelas y casas muy modestas
como aquella en la que yo
vivía.
Por las noches retemblaba
mi habitación cuando
[pasaban los expresos
y yo, insomne, soñaba
viajes en coche cama con cenas de ensueño
[en el vagón
restaurante.
Mientras, Alberto Oliveras
nos decía que éramos formidables
desde una radio que aún
conservo, vieja y callada hace decenios.
Le falta alguna pieza,
como a mí media vida,
pero aún vive en silencio
y, ahora, tiene calefacción central
[y aire
acondicionado.
Mas siempre no fue amable
esta radio vieja y silenciosa,
sobre todo cuando el padre
Peyton desgranaba su rosario en familia
y el dictador de la voz de
pito y el alma de piedra gritaba sus arengas.
Doroteo Martí hacía
llorar a mi madre con maldades noveladas
y Pepe Iglesias el Zorro
cantaba su cancioncilla intrascendente
mientras yo pretendía
resolver el teorema de Pitágoras
[en papeles usados:
“La suma de los
cuadrados de los catetos es igual a...”
En aquel colegio de
bombillas sucias y niños con miedo
el hermano Julio me había
intentado meter mano
(me quería mucho el
hermano Julio, pero yo siempre
[salía temeroso;
me susurraba al oído
cosas que por fortuna no recuerdo.)
Por la noche, la radio
encendía sus ojitos y sé que nos veía
cuando mi padre regresaba
cansado de golpear el viento
y mi madre desenvolvía el
papel de estraza de la cena;
yo le guiñaba entonces un
ojo a mi radio, vieja compañera
[de aquellos días en
penumbra
donde soñaba viajes en
expresos de sillones lujosos
[como los de los
filmes
y le daba las gracias por
animarnos a vivir.
(Miguel Ángel Yusta. "Ayer fue sombra". 2ª Ed. Lastura Edcs. 2017)
(Miguel Ángel Yusta. "Ayer fue sombra". 2ª Ed. Lastura Edcs. 2017)
miércoles, 14 de febrero de 2018
Paseo lentamente por el Lido,
una tarde guardada en la memoria.
Las horas sosegadas
retrasan su camino hacia la noche.
retrasan su camino hacia la noche.
Se apaciguan los pasos.
Revive el Adagietto de Mahler en el
alma
fundido con la luz y aquella espuma
inatrapable y suave de las olas.
Es tanta la belleza que mis lágrimas,
al ocaso, se funden con el mar.
M.A.Yusta (c) (R) Texto y foto. "Huellas" 2019
martes, 30 de enero de 2018
Cuatro Haykus
sobre las ramas
balanceo de pájaros
canción de tarde
música suave
Beethoven en el piano
horas de luz
calma en la mar
espuma de las olas
caricia azul
inmóvil piedra
sin posibilidades
de palpitar
(R) (C) Mayusta
viernes, 24 de noviembre de 2017
jueves, 2 de noviembre de 2017
"Ayer fue sombra", sigue caminando
Nueva reseña, del escritor y periodista VALENTÍN MARTÍN.
YUSTA CONTRA ORTEGA, CONTRA FRANCO Y CON MARISA
Miguel Ángel Yusta viene del tiempo de los candiles, como yo. Se ha enamorado en el cine de las mujeres malas, como
yo. Y ahora que por fin hemos aprendido a distinguir el día y la noche,
cuando menos nos importa, hemos acabado lo dos en feisbu. Qué cosas.
Acabo de leer su libro “Ayer fue sombra”, publicado por LASTURA, y me he visto. Con la vejez no te llega necesariamente la presbicia, sino que si andas bien de memoria tienes a tu alcance la lucidez del pasado tal como fue y no como nos lo contaron en la escuela.
Hay una diferencia -no sé si grande o pequeña- entre Miguel Ángel y yo. Bueno, a decir verdad hay bastantes diferencias formales que si nos escarbas, desaparecen. Pero a la vista están: él tiene nombre de poeta y yo de metalúrgico; él es de capital y yo de pueblo; él tuvo radio de chico y yo no.
Y no sé si tuvo tantos rumores de viento a su alrededor como yo. A falta de radio, a falta de hermanos con quien jugar, yo me subía al sobrao que es como llamábamos en el pueblo a los desvanes. Y allí, entre los chorizos de la matanza que colgaban del techo, abría los cajones llenos de libros del abuelo Faco, al que nunca conocí porque se murió muy joven de tanto caldo de gallina dentro del papel de fumar.
Así que mientras los de la capital leían “Pulgarcito”, yo me sabía de memoria “La Malquerida”. En pleno nacionalcatolicismo, en un pueblo a quinientos kilómetros de la vida, los hijos de noche y hombre a los 7 años ya nos codeábamos con Benavente.
Ser de pueblo tiene sus ventajas. La primera, sentirte libre. Otra, no asombrarse por nada. (Por ejemplo, mi abuelo Faco, que estuvo mucho tiempo cojo por un exceso de inteligencia. La primera vez que lo conté en el Ateneo de Madrid con Agustín García Calvo como testigo, todos me miraron raro. En el pueblo nadie se paró a considerar la cojera del abuelo Faco).
Ser de pueblo te obligaba a algunas costumbres que ni podías ni debías saltarte.
Si las campanas doblaban a muerto, todos nos parábamos un instante y nos santiguábamos. Estuviésemos en la cocina, en la botica, en la calle, en las besanas, no suprimías nunca ese gesto. Luego ya habría ocasión de preguntar quién era el muerto. Al muerto le debíamos ese minuto de quietud, lo de santiguarse es por si nos veía la guardia civil.
¿Qué tiene que ver todo esto con “Ayer fue sombra” de Miguel Ángel Yusta? Pues mucho. O todo. Lo mío y lo que él dice en sus poemas es lo mismo, dos vidas que ya se ha visto no fueron paralelas sino casi gemelares con trajes diferentes. Qué bien cuenta Yusta aquellos abismos, donde parece que no ocurría nada y ocurría todo: la asfixia.
El libro empieza dándome la razón, ya veis que no hablo de oído. Contradice a Ortega y Gasset cuando afirmaba que no hay que mezclar la poesía y la vida. Miguel Ángel Yusta lo hace en “Ayer fue sombra” y resulta que son lo mismo.
El poemario de Yusta es genuinamente costumbrista. Pero también es una bomba de relojería. Porque a un dictador que escribe con sangre y hambre la historia no le importa si le hacen cardenal o no, lo que no quiere es que se sepa su condición de cabronazo. Y Miguel Ángel Yusta en “Ayer fue sombra” delata tantas muertes gratis y grises, tanta suma de miedos y tristezas, que parece que un escuadrón furtivo vestido de inviernos hubiesen invadido todas las aldeas hasta acabar con la posibilidad blanca de la risa.
En “Ayer fue sombra” hay una avanzadilla que se llama Marisa Peña. O sea, una miliciana. Porque nos han mentido tanto en este país (y lo siguen haciendo) que nos han hecho creer que una miliciana es Ana Belén con escopeta. Qué memez.
Cuando Marwan vendió 25.000 ejemplares de un libro de poemas que forraba el escaparate de la librería más grande de Madrid, en plena Gran Vía, el palestino de Aluche se encargó de rebajarme la euforia. “No hay que engañarse -dijo- yo vendo libros de poesía porque soy músico”.
Tal vez tenga razón en cuanto a la difusión, pero que no se engañe él tampoco porque este país se salva por las jóvenes Marisa Peña o nos vamos todos definitivamente a la mierda. Que existan Yustas que den testimonio de los candiles de antaño parece natural, aunque la ley del silencio o la indiferencia sigan siendo más cómodas.
La esperanza vuelve a nacer cuando te enteras de que dejas a tus nietos cada mañana en las Marisa Peña, que saben que los dejamos en sus manos como sus hijos.
Marisa Peña se asoma a “Ayer fue sombra” para decir que existe y que lo sabe. Y entonces la memoria parece a salvo y más grande, anuncia una mañana, un abrazo satisfecho, y muchas ganas de volar.
Y cierro esta epístola con el mismo nombre que lo empecé: Ortega. Fue un referente moral y a mí me repugnan los referentes morales. Tal vez sabía enseñar a vivir, lo que nunca supo es que nadie tiene derecho a ejercer esa tiranía -aunque sea benigna- sobre los demás. Echó a un rey que se llevó 1.000 millones de pesetas de las de entonces, y no se paró en barras pretendiendo dirigir la conducta republicana, en aquella España de toreros y poetas.
Y lo peor de todo: cuando le invitaron a condenar el golpe de Estado de Franco, se negó. Y huyó.
Lo mejor: que tuvo un hijo fundador de “El País”, un gran periódico hasta que cayó en el catolicismo de Soraya para salvarse de los bancos y su inquisición.
(Tampoco es desdeñable que Ortega y Gasset, tan viajado, tuviese una nuera francesa que cocinaba muy bien).
Acabo de leer su libro “Ayer fue sombra”, publicado por LASTURA, y me he visto. Con la vejez no te llega necesariamente la presbicia, sino que si andas bien de memoria tienes a tu alcance la lucidez del pasado tal como fue y no como nos lo contaron en la escuela.
Hay una diferencia -no sé si grande o pequeña- entre Miguel Ángel y yo. Bueno, a decir verdad hay bastantes diferencias formales que si nos escarbas, desaparecen. Pero a la vista están: él tiene nombre de poeta y yo de metalúrgico; él es de capital y yo de pueblo; él tuvo radio de chico y yo no.
Y no sé si tuvo tantos rumores de viento a su alrededor como yo. A falta de radio, a falta de hermanos con quien jugar, yo me subía al sobrao que es como llamábamos en el pueblo a los desvanes. Y allí, entre los chorizos de la matanza que colgaban del techo, abría los cajones llenos de libros del abuelo Faco, al que nunca conocí porque se murió muy joven de tanto caldo de gallina dentro del papel de fumar.
Así que mientras los de la capital leían “Pulgarcito”, yo me sabía de memoria “La Malquerida”. En pleno nacionalcatolicismo, en un pueblo a quinientos kilómetros de la vida, los hijos de noche y hombre a los 7 años ya nos codeábamos con Benavente.
Ser de pueblo tiene sus ventajas. La primera, sentirte libre. Otra, no asombrarse por nada. (Por ejemplo, mi abuelo Faco, que estuvo mucho tiempo cojo por un exceso de inteligencia. La primera vez que lo conté en el Ateneo de Madrid con Agustín García Calvo como testigo, todos me miraron raro. En el pueblo nadie se paró a considerar la cojera del abuelo Faco).
Ser de pueblo te obligaba a algunas costumbres que ni podías ni debías saltarte.
Si las campanas doblaban a muerto, todos nos parábamos un instante y nos santiguábamos. Estuviésemos en la cocina, en la botica, en la calle, en las besanas, no suprimías nunca ese gesto. Luego ya habría ocasión de preguntar quién era el muerto. Al muerto le debíamos ese minuto de quietud, lo de santiguarse es por si nos veía la guardia civil.
¿Qué tiene que ver todo esto con “Ayer fue sombra” de Miguel Ángel Yusta? Pues mucho. O todo. Lo mío y lo que él dice en sus poemas es lo mismo, dos vidas que ya se ha visto no fueron paralelas sino casi gemelares con trajes diferentes. Qué bien cuenta Yusta aquellos abismos, donde parece que no ocurría nada y ocurría todo: la asfixia.
El libro empieza dándome la razón, ya veis que no hablo de oído. Contradice a Ortega y Gasset cuando afirmaba que no hay que mezclar la poesía y la vida. Miguel Ángel Yusta lo hace en “Ayer fue sombra” y resulta que son lo mismo.
El poemario de Yusta es genuinamente costumbrista. Pero también es una bomba de relojería. Porque a un dictador que escribe con sangre y hambre la historia no le importa si le hacen cardenal o no, lo que no quiere es que se sepa su condición de cabronazo. Y Miguel Ángel Yusta en “Ayer fue sombra” delata tantas muertes gratis y grises, tanta suma de miedos y tristezas, que parece que un escuadrón furtivo vestido de inviernos hubiesen invadido todas las aldeas hasta acabar con la posibilidad blanca de la risa.
En “Ayer fue sombra” hay una avanzadilla que se llama Marisa Peña. O sea, una miliciana. Porque nos han mentido tanto en este país (y lo siguen haciendo) que nos han hecho creer que una miliciana es Ana Belén con escopeta. Qué memez.
Cuando Marwan vendió 25.000 ejemplares de un libro de poemas que forraba el escaparate de la librería más grande de Madrid, en plena Gran Vía, el palestino de Aluche se encargó de rebajarme la euforia. “No hay que engañarse -dijo- yo vendo libros de poesía porque soy músico”.
Tal vez tenga razón en cuanto a la difusión, pero que no se engañe él tampoco porque este país se salva por las jóvenes Marisa Peña o nos vamos todos definitivamente a la mierda. Que existan Yustas que den testimonio de los candiles de antaño parece natural, aunque la ley del silencio o la indiferencia sigan siendo más cómodas.
La esperanza vuelve a nacer cuando te enteras de que dejas a tus nietos cada mañana en las Marisa Peña, que saben que los dejamos en sus manos como sus hijos.
Marisa Peña se asoma a “Ayer fue sombra” para decir que existe y que lo sabe. Y entonces la memoria parece a salvo y más grande, anuncia una mañana, un abrazo satisfecho, y muchas ganas de volar.
Y cierro esta epístola con el mismo nombre que lo empecé: Ortega. Fue un referente moral y a mí me repugnan los referentes morales. Tal vez sabía enseñar a vivir, lo que nunca supo es que nadie tiene derecho a ejercer esa tiranía -aunque sea benigna- sobre los demás. Echó a un rey que se llevó 1.000 millones de pesetas de las de entonces, y no se paró en barras pretendiendo dirigir la conducta republicana, en aquella España de toreros y poetas.
Y lo peor de todo: cuando le invitaron a condenar el golpe de Estado de Franco, se negó. Y huyó.
Lo mejor: que tuvo un hijo fundador de “El País”, un gran periódico hasta que cayó en el catolicismo de Soraya para salvarse de los bancos y su inquisición.
(Tampoco es desdeñable que Ortega y Gasset, tan viajado, tuviese una nuera francesa que cocinaba muy bien).
domingo, 27 de agosto de 2017
lunes, 21 de agosto de 2017
Hace cuatro años (poemas de "Amar y callar" , 2013)
Hace cuatro años, Antón Castro publicaba en su página estos poemas míos. Los traigo al blog con mi recuerdo y agradecimiento...
MIGUEL ÁNGEL YUSTA: TRES POEMAS DE AMOR Y FANTASÍA
[El poeta y enamorado de la jota y de la ópera Miguel Ángel Yusta acaba de publicar un nuevo poemario: 'Amar y callar', (2013) de evidente homenaje a José Antonio Labordeta. Esta preciosa foto es de Ruth Orkin y está tomada en 1950.]
SI PUDIERA NOMBRARTE
y penetrar el cielo con tu nombre
y que el cielo, asombrado,
lo convirtiera en luz
y que la luz se adueñara del tiempo
y que el tiempo parase nuestras vidas
definitivamente,
mi voz te llamaría cada instante.
Si fuera dueño de tu nombre, amor,
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.
EL OTOÑO ES UN TIGRE AGAZAPADO
que dibuja silencios en la sombra.
Se clava en el abismo
que conduce a la cueva del invierno.
Yo entonces finjo arrojo,
me deshago del viento y de su piel,
y lleno de palabras
me lanzo a navegar contra corriente.
Dejo que mis poemas
se pierdan río abajo
donde es cierta la huella de la luz.
HAS DESLIZADO UN BESO EN MIS OÍDOS
como última nota de tu música.
Permaneces desconocida en mí
con el silencio de tu cuerpo en sombra.
Callan mis labios la palabra herida,
temerosa de ti.
La música de ayer me sabe a llanto,
pero yo amo esas lágrimas
en los residuos del amanecer,
cuando la luz desnuda los recuerdos
y sólo queda ya vivo el olvido.
Si dejas que me vaya
sin que pueda escuchar tu melodía,
si tu pasión ha muerto,
créeme, estoy seguro,
ninguna mano arrancará tus notas.
martes, 18 de julio de 2017
Entonces...
ENTONCES...
No entendimos jamás el
porqué
de los densos y largos
silencios.
De tantas miradas apagadas
por el dolor,
por el recuerdo del pasado
innombrable.
No entendimos, niños de
la posguerra,
por qué éramos distintos
a los niños de las
películas americanas,
felices y sonrientes
en aquellas casas con
amplias cocinas,
teléfonos blancos,
mamás rubias y jóvenes
que conducían coches,
-tan largos y brillantes
aquellos grandes coches-,
y siempre estaban hablando
por teléfono
mientras nosotros
crecíamos despacio
en aquellos cines de
sesión continua.
No comprendimos nada del
motivo
de tantos padrenuestros y
sopapos,
de luces mortecinas y
madres envejecidas
cansadas de intentar
comidas imposibles
en aquellas modestas
cocinas de carbón.
Llenaban nuestras vidas
los sonidos
de los viejos tranvías
renqueantes
que por aquel entonces nos
llevaban
hacia la periferia de una
ciudad sin nombre.
Pero aún rememoramos el
olor a pobreza
llenando las miradas de
gentes sin futuro
y la espera del padre
abatido y callado
que un día, un solo día,
llegó a casa ebrio de
desesperación.
No. No entendimos nada.
Mas sí recordaremos por
siempre cada hora
en que pudimos haber sido
felices
pero no nos dejaron
ni siquera la sombra de
nuestra libertad.
Miguel Ángel Yusta: Ayer fue sombra. Lastura, 2017.
sábado, 20 de mayo de 2017
Ayer fue sombra. Edición 2017
La segunda edición ampliada, editada por LASTURA, a la venta en la web (http://lastura.es/?product=ayer-fue-sombra) , librerías y Ferias del Libro de Toledo, Zaragoza y Madrid 2017
https://www.youtube.com/watch?v=zTKvwaHCGOI
https://www.youtube.com/watch?v=zTKvwaHCGOI
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