Tiéntame, madre luna,
en estas horas desnudas del sueño
para que pueda amar por fin del todo.
Sea mi sangre lava fugitiva
que inunde los cuerpos y los queme
y los funda y los haga de mi carne.
Dame luna tu brillo,
tus cráteres manchados,
la levedad albina de tu piel
para que pueda ser luz de tu luz
y penetrar las alcobas nocturnas
donde se esconden entrañas vitales,
pálpitos apagados,
espejos flameados de clamores.
Házme tu rayo, luna,
para besar sus labios en silencio,
fundirme en sus contornos,
deshabitar su cuerpo del olvido
y llenarlo de mí
en los tibios instantes de la noche.
(C) Mayusta 2011
