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miércoles, 16 de octubre de 2019

"Reflejos..." en TURIA




TURIA recomienda hoy: Reflejos en un espejo roto, de Miguel Ángel Yusta (Lastura)
Cada nuevo libro de Miguel Ángel Yusta testimonia su creatividad y su compromiso con la condición humana. Esos itinerarios vitales repletos de claroscuros y de afectos contradictorios son los que reflejan sus poemas. De ahí que, en estas páginas repletas de versos en torno al amor, nos diga: "Espero, con paciencia, / los acontecimientos cotidianos / que definen mi ser. / No tengo prisa alguna / por disparar el arma de la culpa / que alguien puso en mis manos hace tiempo. // Y en la noche, monótono paisaje, / acontece en silencio la escritura".

jueves, 10 de octubre de 2019

Valentín Martín reseña "Reflejos de un espejo roto" en Salamanca al día.

  


El periodista, escritor y poeta Valentín Martín, reseña el poemario "Reflejos en un espejo roto" en Salamanca al día.
 Pinchad el enlace
https://salamancartvaldia.es/not/221185/yusta-sin-zarzales/?fbclid=IwAR0OhFqgnz24GcM0eY4Z8JP8sK9Fzx3VoB3pu_G235kQOcDXT_H5kxvSszk

 Texto:
Yusta sin zarzales
 Según Lars Von Trier, melancolía es un planeta que viene hacia la tierra. Espero que sea para mejorarnos, aunque algunos no se fíen de los daneses tan dados a suicidarse. Ese enorme ejercicio de libertad recibe siempre un maltrato mediterráneo porque se supone que vivir es un oficio que has de ejercer hasta la muerte. Pero no puedes irte en  un tránsito digno, sino en una agonía sin paracetamol a la manera que Teresa de Calcuta obligó a millones de indios pobres. Y encima la hacen santa, diosbendito.
La melancolía da mucho de sí siempre, en la garganta rota de Sabina o en la inaudita sensibilidad de María Teresa León que a veces escribió en prosa una poesía mejor que la de su marido Rafael Alberti. Esa es la melancolía de los vencejos que se despeñan en los crepúsculos aunque saben que lo suyo con el vacío tiene las tardes contadas, porque el tiempo siempre es un prófugo. Una  melancolía que  tuvo las trenzas dispuestas para el olvido.
Pero nadie interpreta este estadio sentimental como Miguel Ángel Yusta, que con su poemario "Reflejos en un espejo roto" nos dice que desde la melancolía también se puede vivir. Si le preguntas a él, te dirá que ha escrito un libro de amor, de desamor y de esperanza. Para el hombre y para la paz. Pero el libro es más, porque Miguel Ángel Yusta se habita en él muchas veces, y alarga el tiempo para llegar a sí mismo después de dar vueltas por tantos mundos. Él es un poeta que está siempre de viaje.
Antes de este libro, Miguel Ángel Yusta nos había enseñado a mirar la geografía de los antaños, en “Pasajero de Otoño” o “Ayer fue sombra”. Nunca nadie había fortificado la memoria para agarrar las nalgas del pasado con tanta dulzura, aunque para eso haya tenido que cribar al niño ametrallado que fue y exterminar la dureza de las esterilidades.
En toda la poesía de Miguel Ángel Yusta no hay un musgo de cólera sino esa melancolía activa que nos hace más adictos a aquellos besos y a estas matinales todavía enamoradas de los milagros.
Un día le dije a este gran aragonés que es un poeta pitón con las ganas de un jeque, y el corazón en los amigos y los nietos.  Me dejé en el bolsillo más cosas. La primera, que cuando escribe lo hace como hablan los hombres, vigoroso y tranquilo pero sin ninguna sedación. La segunda, que nadie como él para catar el sabor a trigo de la lírica popular -especialmente la copla- y no parar de escribirla. La tercera, que puede prescindir de las metáforas y entregárselas a alguna vanidad porque él no las necesita. Y podría continuar de pie, junto al semblante de su cierzo, nombrando actitudes, ciudades, músicas, pasiones.
La noche niega el día, dice a veces. En sus libros no se ve nunca la piedra del escepticismo, aunque él pronuncie esa palabra para quedarse a vivir en ella. Lo que se ve, lo que se toca, es siempre un nacimiento, un mañana solar, aunque venga del silencio de la tarde que quedó ya atrás y sigue muy habladora.
Digo que Miguel Ángel Yusta es una selva de variaciones acústicas y no una mansión quieta y prudente. Por eso cada uno de sus libros, cada una de sus aportaciones a la literatura, a la crítica periodística, es todo un universo que suena como laten todas las criaturas vivas.
Llegar a la obra de Miguel Ángel Yusta es muy fácil, basta con dejarse llevar por la tentación. Y si la pruebas, ya sabes que no todas las cosas hermosas del mundo son mentira.

martes, 24 de septiembre de 2019

"Reflejos en un espejo roto" comentado en ANDALÁN

  


La veterana revista de cultura aragonesa ANDALÁN, comenta en "Libros de otoño" este poemario, junto a la obra de varios escritores aragoneses. Un honor...
Pinchad el enlace:


http://www.andalan.es/?p=15356

Reflejos en un espejo roto. Presentación en Madrid




El escritor Rafael Soler presentó "Reflejos en un  espejo roto". Madrid, 20 de septiembre de 2019.

 
 
























domingo, 15 de septiembre de 2019

Mnuel López Azorín reseña "Reflejos en un espejo roto"




El poeta y crítico literario Manuel López Azorín, reseña el poemario "Reflejos en un espejo roto". 
 "Reflejos en un espejo roto es un libro de temblor y de emoción, un libro de poesía verdadera, un libro de amor y su contrario."
Pinchad el enlace:

https://manuellopezazorin.blogspot.com/2019/09/miguel-angel-yusta-reflejos-en-un.html?spref=fb&fbclid=IwAR3kvCwpguzXh6-GTrgsYHT3IPNkMAR-otuVqpSo48hIgCYgWEjsL97H1CM&m=1

jueves, 12 de septiembre de 2019

Francisco Caro, sobre "Reflejos en un espejo roto"

El poeta y profesor Francisco Caro, comenta el poemario "Reflejos en un espejo roto"
Mi gratitud y abrazo.
Ver en el Blog:
https://mientraslaluz.blogspot.com/2019/09/dos-poemas-de-miguel-angel-yusta-de.html

lunes, 2 de septiembre de 2019

Biobibliografía septiembre 2019


BIOBIBLIOGRAFÍA
Miguel Ángel Yusta Pérez, zaragozano, poeta y escritor, tiene una larga trayectoria ligada a la literatura y los medios de comunicación. Realizó sus estudios en la Universidad de Zaragoza. Es colaborador del diario Heraldo de Aragón desde 1970, donde participa en las secciones de Opinión, Música (Ópera) y Artes y Letras, habiendo escrito también centenares de colaboraciones en diversos medios. Es asimismo responsable de la sección “El rincón de la copla” en dicho Diario donde, desde hace veinte años, recopila cada domingo coplas de autores diversos y suyas propias. Ha publicado en varios medios, entre ellos el diario El País, y obtenido numerosos premios y reconocimientos con su autoría.

*Premio Imán 2018, otorgado por la Asociación Aragonesa de Escritores a la trayectoria literaria.
*Premio Búho 2019 de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro a su obra y actividad literaria y periodística en el campo literario y de crítica musical. (Ópera). 

Sus más recientes trabajos son los poemarios: 
*Luces y sombras, fotopoemas, con fotografías de C. Moncín (Gobierno de Aragón. 1999).
*
Peregrino de ausencias (Unaluna 2006).
*Rincón de coplas (Antología 2007)
*Teoría de luz (2007. Prólogo de Manuel Vilas).
*
Reloj de arena (2008. Prólogo de Rosendo Tello)
*
Senderos de amor y olvido (2008. Prólogo de José Verón).
*
Panoramicas de Zaragoza (VV.AA. Dip. de Zaragoza 2008).
*
Ayer fue sombra (Aqua 2010) galardonado con el primer premio de la VI edición del Premio de Poesía de la Delegación del Gobierno.
*
Cancionero de coplas (Olifante 2011, con prólogo de José Luis Melero Rivas.También en edición digital).
*
El camino de tu nombre (Quadrivium 2011, con prólogo de J.L.Gracia Mosteo).
*
Pavesas del silencio y de la espera (La Fragua del Trovador, 2012, con prólogo de Carlos Alcorta y nota final de Laura G. Recas).
*
Amar y callar (Sabara 2013. Prólogo y epílogo de las poetas Luisa Miñana y Laura G. Recas. Digital y papel).
*
20+1 Poemas (Antología castellano-gallego. Eds. Lastura 2013. Prólogo de Ángel Guinda)
*
De silencio y luz. (Eds. Lastura 2015. Prólogo de Joaquín Sánchez Vallés).
*
Des-Concierto (La Fragua del Trovador 2016)
*
Ayer fue sombra (II Ed. revisada y ampliada, Lastura 2017, con prólogo de Marisa Peña)
*
Damas (Con Alberto Calvo. La Fragua del Trovador 2017, con prólogo de Antón Castro)
*
Pasajero de otoño (Huerga&Fierro.2018, con prólogo de Fernando Aínsa)
*69 Poemas VV.AA. (Quadrivium 2019)
*Reflejos en un espejo roto (Lastura 2019)
*
¡Todos a la ópera! (Lastura- Juglar. Ensayo en preparación)
* Antología de la copla (Juglar 2020)

También sus recopilaciones:

*
Rincón de coplas 1 (Unaluna 2006, prólogo de Javier Barreiro y también en edición digital), recopilación de la sección periodística semanal en Heraldo de Aragón.
*
Artículos indefinidos (2010, con prólogo de Ricardo Vázquez-Prada)
*
Rincón de coplas 2. Ed.digital.

Poemarios colectivos :

*
Panorámicas de Zaragoza (Ayto. Zaragoza. Unaluna, 2008)
*
Cobles d'anar i tornar. ( Quaderns del Cingle, 2009),
*
I Antología Vilapoética (Ed. Parnass, 2011),
*
I Antología Poetas en red (Ed.Sigüenza, 2011),
*
Poetas del 15 de Mayo (Ed.Séneca,2011),
*
Uni...versos para Somalia (Ed. Quadrivium, 2011),
*
Escribiendo esperanza (Ed. Cardeñoso 2013),
*
I Antología Poética en Gredos (Ed.Alkaid 2013)
*
Ronda de versos (Ed. Lastura, 2013)
*
La luna en verso, Antología poética (El Torno Gráfico, Ediciones, 2013)
*
Los Borbones en pelota (VV.AA. Olifante 2015)
*
Con Clave de Fa aún Mayor (VV.AA. Zaragoza 2015)
*
Antología "Antón Pirulero" (Diput. de Albacete 2015)
*
Aforismos (Playa de Ácaba 2016 VV.AA.)
*
Amantes (Antología de poetas aragoneses. Edic. Olifante 2017)
*
Sendas para la igualdad VV.AA. (AAE, 2017)
*
Antología poética del Ateneo Jaqués.(VV.AA. Eds. B. de Potemkin 2017)
*Érase una vez...(Dip. De Albacete 2018)
*
En la estela del Hayku (Certeza 2018)
*Antología 10º Aniversario . La Casa de Zitas. (Eds.Quadrivium 2018)
*Antología de los Encuentros Poéticos de la Lobera de Gredos (Ed. Juglar 2019)
*Antología de poetas aragoneses (Ed. Kirón, 2019)
*Antología poetas Tertulia del Café de Oriente (ACCI Edcs.2019)
*Las tentaciones de San Juan del río Huecha. (VV.AA. Olifante 2020)

Otros:

*Crónicas parlamentarias (VV.AA. Gobierno de Aragón)
*Una memoria sentimental de las Fiestas del Pilar. VV.AA. Grupo Zeta, 2015)
*
Relatos en 90” (La Fragua del Trovador, 2018)

DISCOGRAFÍA:
*
Poetas aragoneses (VV.AA. de Alime Hüma y Luigi Maráez).
*
Las Pilares (VV.AA., de Alberto Gambino, con Beatriz Bernad).
* Batebancos (VV.AA.,de Nacho del Río).
*
Flamenco. Diásporo II (VV.AA., de Alberto Gambino)

Algunos de sus textos han sido recogidos, entre otras, en las revistas literarias:
*
Turia, Andalán, Criaturas Saturnianas, Barataria, Imán, Álora, Alkaid, Isla de Siltolá, Otro Lunes (Revista Hispanoamericada de Cultura), El Alambique, Ágora, La hoja azul en blanco, Poesía en diciembre 2014 (Fundación Telefónica), El Eco de los Libres (Ateneo Jaqués).

Y también en numerosas publicaciones y antologías digitales (
Poetas del siglo XXI, Arte fénix, Las afinidades electivas, etc..).

Su poesía está referida y representada en diversas antologías como
Los cisnes aragoneses. De Marcial a los últimos poetas (Juan D. Lasierra . Eds. Delsan 2013), Biografía de la Jota Aragonesa (J.Barreiro. Mira Edts. 2013).
Participa activamente en numerosas actividades literarias, conferencias, mesas redondas, jurados, presentaciones y coordinación de ciclos poéticos y literarios, entre otros “Encuentros literarios” en colaboración con la Fnac y “Libros filmados”.

Realiza reseñas literarias en el suplemento “Artes y Letras” de
Heraldo de Aragón y musicales: Heraldo de Aragón, es_Cultura Universidad S.Jorge, Zaragoza, Alenarte, “Operamía”-coordinador-, E.P.U. y TEA, FM.

Director adjunto de la revista literaria
Imán.(2008-2016)
Miembro del Consejo de Redacción de
El Eco de los Libres (Revista literaria del Ateneo Jaqués. 2017)

viernes, 30 de agosto de 2019

Grecia



 1.

Llegué a tocar el cielo
exhausto tras el viaje.
Y en ese instante mismo
se me apagaron todas las estrellas.
Nunca jamás querré viajar a Ítaca.



2.
Regresa,
cuando el alma retoñe,
yo salga de las sombras

 y podamos retomar el camino.
Retorna bajo el sol del mar Egeo
una mañana asordada de pájaros
y pasaremos el umbral del templo.
Recibirás allí estola de seda,
te coronarán estrellas de luz
y volverás a ser, viva Cariátide,
sostén del Erecteión, que sin ti se derrumba. 


("Pasajero de otoño". Huerga y Fierro , 2018).
Fotos: (c) Mayusta)

jueves, 22 de agosto de 2019

Opiniones sobre "Reflejos en un espejo roto"

Fluye tranquila e implacable una bellísima poesía en el último libro de Yusta. Suma de pasiones. Y él mismo la pasión de un poeta que no cesa de ser por sí mismo o a pesar de sí mismo. En la hora en que tantos y tantas se inventan poetas, entre nosotros hay uno que tiene poesía para rato sin necesidad de vocearse porque, quiera o no quiera, la verdad está escrita. Bendito libro este "Reflejos en un espejo roto", entre crepúsculos.

Valentín Martín. Escritor, poeta y periodista. Madrid.

miércoles, 31 de julio de 2019

"Reflejos en un espejo roto". Cinco poemas

MIGUEL Á. YUSTA: 5 POEMAS DE 'REFEJOS EN UN ESPEJO ROTO'
Miguel Ángel Yusta, poeta, experto en copla de jota y apasionado de la ópera, acaba de publicar ‘Reflejos en un espejo roto’, en el sello Lastura, que presentará en Expoesía en Soria. Es su modo de celebrar a lo grande, con un libro reflexivo y experiencial, la alegría de sentir, el drama, en algunas ocasiones, de vivir pero también la necesidad de celebrar la palabra y cargarla de belleza, de emoción, de latidos de verdad.
Antón Castro 

 
  “El camino que trazan y recorren estos poemas, no pretende ser una autovía cómoda y luminosa, sino reflejar en su trayecto un difícil sendero lleno de dudas y trampas, con sus diversas fases o estaciones como si de un viaje del alma se tratara pero, aun a pesar del sufrimiento, con un final apacible y esperanzado –no cómodo– al que tenemos que atenernos, pues todo recorrido vital tiene una meta y no se llega a ella sin las heridas del tiempo, sin las marcas indelebles de la experiencia y la impronta del sentimiento más importante del ser humano: el amor”.
(De la Nota del autor)

Cinco poemas:

Paseo lentamente por el Lido
una tarde guardada en la memoria.
Las horas sosegadas
retrasan su camino hacia la noche.
Se apaciguan los pasos.
Revive el Adagietto de Mahler en el alma
fundido con la luz y aquella espuma
inatrapable y suave de las olas.
Es tanta la belleza que mis lágrimas,
al ocaso, se funden con el mar.
…......

Observaba tu imagen
a través del cristal
de la copa de gin semivacía.
Tu mirada era opaca,
-frialdad de metal,
laberinto sin fin-.
Perdido en el vacío,
sentí que ya jamás
reirían los ayeres.
Silencioso e implacable
se derramó en mi alma
el hielo que salía de tus ojos.
…......

Penetran en la sombra los faros de mi coche;
casi me vence el sueño.
Son horas de silencio y carretera.
Sobre mi soledad, el ruido del motor.
Y los recuerdos.
Los kilómetros pasan, raudos como los años
en que unimos felices las distancias
con equipajes llenos de ilusiones
desvanecidas hoy en las cunetas.
Conduzco con temor hacia lo incierto
y la noche se cierra tras de mí
como boca de lobo.
Qué sensación extraña, ni una luz;
solo mis faros, el desierto enfrente.
…...............

Acecho tras los álamos
la luna silenciosa,
los aturdidos vuelos de los pájaros,
los rayos que me hieren
de un sol que se deshace entre sus hojas,
las orillas del río que me llaman.
Camino por la sombra y por la luz
preguntando a la tierra y a los años.
No consigo encontrar en el paisaje
vestigios de tu nombre.
Y, sin embargo, tú lo llenas todo.
…................

En el amanecer no existen lágrimas;
el horizonte es limpio y luminoso.
Mi barco llega a puerto
y cantan en la orilla las muchachas desnudas.
Los tiempos de jazmines se convierten
en miradas y labios.
El tiempo de la espera
ha cubierto de luces
las apagadas horas del olvido.

Miguel Ángel Yusta.

sábado, 13 de julio de 2019

Reflejos en un espejo roto

Próxima aparición de este nuevo poemario.

"El camino que trazan y recorren estos poemas, no pretende ser una autovía cómoda y luminosa, sino reflejar en su trayecto un difícil sendero lleno de dudas y trampas..."

( De la "Nota del autor")




miércoles, 8 de mayo de 2019

lunes, 6 de mayo de 2019

De silencio y luz. Prólogo



De silencio y luz. 
Lastura 2015
Un libro de largo recorrido del que traemos aquí el prólogo del profesor y poeta Joaqión Sánchez Vallés.


 
De silencio y luz, de Miguel Ángel Yusta, se nos
ofrece como un libro del amor y sobre el amor. Ante todo, me gustaría
deshacer el posible equívoco que encierra su título, que parece obedecer a
una antítesis en que el silencio (lo negativo) se opondría a la luz (lo
positivo). En realidad, no hay tal: la inmensa mayoría de los poemas nos
hablan de un amor logrado, conseguido, gozado y placentero. El silencio
y la luz son dos formas del amor. El silencio que permite a los amantes
disfrutarse plenamente y la luz que surge de ellos al cumplirse el amor.
Por si aún quedara alguna duda, el mismo poeta la despeja cuando reduce
los dos términos a uno en el verso “es tu silencio luz”, donde se
identifican los dos términos de la paradoja.
Acabo de decir que se trata de un libro del amor gozoso y
placentero. Y habría que añadir: del amor en toda su carnalidad. Lo que
Miguel Ángel Yusta canta en estos Poemas de silencio… es el beso, la
caricia, el abrazo y, naturalmente, la unión de los cuerpos, el placer
físico, el “amor en carne viva”, “los supremos instantes de la entrega”,
...dulces sábanas / que arropaban los cuerpos generosos”, “la humedad desnuda
de los cuerpos”, en palabras del propio poeta. Lo que sí conviene señalar
inmediatamente es el lirismo, la expresión elegante, el lenguaje refinado
con que Miguel Ángel Yusta sabe manifestar este contenido. La justa y
precisa utilización de metáforas e imágenes, en su mayoría tomadas de la
naturaleza, hacen de la materia erótica un ejercicio de sensibilidad: “He
inundado tus valles agitados / en la penumbra cierta de la noche”, "el centinela lienzo
de lo oscuro"“el jazmín de tu pecho”, “súrcame de silencio en la mañana”, y tantas
otras imágenes que vienen a demostrar que Miguel Ángel Yusta es un gran poeta. Y
es un gran poeta también por el perfecto uso que hace del verso: hay un predominio
de heptasílabos y endecasílabos como material con que construye estos versos
blancos, con los acentos colocados donde se debe para crear la musicalidad clara que
inunda cada poema, que hace que cada poema fluya con naturalidad y
justeza, sin que sobre ni falte nada, hasta el verso final, ese remate en que
un poeta se juega buena parte de la emoción que un poema debe
transmitir. Y no cabe duda de que Miguel Ángel Yusta gana siempre en
ese juego. Estos tres elementos (imágenes apropiadas y sugerentes,
musicalidad del verso y justeza en el remate) son la piedra de toque de
un verdadero poeta. Y Miguel Ángel Yusta lo es, logrando el resultado
que se espera de un poeta verdadero: la emoción. Es imposible leer estos
poemas y no emocionarse, no sentir el latido que ese amor expresa, de
aceptarlo como auténtico.
Dentro de las imágenes que predominan en Poemas de silencio…,
destaca por su abundancia la de la noche, cosa que sí que puede
sorprender en un poemario que tiene la luz en su título. Pero ya he dicho
que esa luz es muchas veces la luz creada por el amor de los cuerpos,
como en la noche de san Juan de la Cruz la luz era la del alma hacia Dios
(“sin otra luz ni guía / sino la que en el corazón ardía”). No es extraño
que la noche sea una de las notas dominantes de estos poemas: es la
noche que une a los cuerpos (“¡oh noche que juntaste!”, seguiríamos
diciendo con san Juan), la noche cómplice y propicia en la que se cumple
el amor. No extrañen estas alusiones a san Juan de la Cruz a que me he
atrevido, pues en este amor carnal que Miguel Ángel Yusta nos presenta
hay una agitación de la naturaleza, una transformación del mundo, de tal
modo que parece alcanzar cumbres místicas. ¿Y la luz? La luz en la
noche puede ser la de la luna: “Tiéntame, madre luna, /…/ para que
pueda amar por fin del todo”, “Hazme tu rayo, luna, / para abrir sus entrañas”. Pero lo
más habitual es que la luz sea el resultado del
amor: tras la noche, amanece; tras el amor, viene la luz a iluminar los
cuerpos que se han amado.
A lo largo de todo el poemario prevalecen estos poemas de
exaltación y gozo amoroso, aunque no falta alguno que aluda a la
ausencia del ser amado: “Se borrará tu huella / y yo me quedaré
deshabitado”. / Solo”. Estas notas negativas se acentúan en la IV parte, "Final",
donde aparece el otoño con "sus cuchillos", noviembre "como un fantasma gris",
diciembre "lleno de nostalgia", hasta culminar en el último poema, cuando la noche,
que hasta entonces la hemos visto como acogedor lecho de los amantes,
se convierte en "horas lentas de silencio erguido ”. Este último poema cierra el libro
con una nota de angustia, con la que el poeta se debate intentando salir lo más
indemne posible: “regateo con las últimas raíces del dolor / para que no puedan
matarme de nuevo…”. Aquí es donde podemos considerar que el título
De silencio y luz se revela como verdadera antítesis, prevaleciendo el silencio sobre
la luz que ha iluminado prácticamente todo el libro.

JOAQUÍN SÁNCHEZ VALLÉS


miércoles, 1 de mayo de 2019

La revista Proverso, recoge mi poema "La estela vigilante" del poemario "Amar y callar" ( 2013)


 La estela vigilante.

 I
La estela vigilante
perfila los senderos de la luna.
La misteriosa noche
desata el pensamiento
que intenta descifrar el laberinto.
Busca la incertidumbre
el aliento del alba sin memoria.

II
Desde el incierto olvido
llegan a mí palomas ateridas.
A veces les pregunto
y en el eco infinito de la ausencia
sólo el silencio es cierto.

III
Se desliza en las hojas el rocío
como una esencia generosa y cierta.
Ha llorado la tierra en el silencio
lienzos de noche oscura.
El sol, cuando amanezca,
disipará la bruma del dolor.

IV
Han llegado las horas del mañana
y el tiempo del ayer
se ha escondido en silencio.
Ya no me reconozco en el pasado,
me dirijo a la luz.

V
Me miro en el espejo del destino:
un extraño me observa.
A veces me pregunta desde el fondo
del tiempo y del espacio.
Yo, nunca le contesto.

VI
Las nubes lamen los lejanos montes,
desfilan los paisajes, cae la tarde.
La carretera corta
el horizonte en dos.
Viajamos en silencio
hacia el interrogante del crepúsculo
aunque la noche es cierta.

VII
Apenas contenida
por la nostalgia del pasado invierno
llega la primavera.
La huella, sobre el campo,
reabre la esperanza.
Vuelve la vida a descubrir la luz.

VIII
Ha pasado la lluvia.
Un murmullo de vida
acuna dulcemente
mi incierta soledad.

IX
El viento sueña cuando cruza el páramo.
Su voz se difumina en la distancia,
nos trae ecos lejanos
de vida que, tal vez,
dejamos olvidados en el tiempo.

X
Suspiros de la luz, huellas del aire,
aromas de la tarde que se cierra.
Después del corto ocaso
Todo será silencio.
¡Otra noche tan larga!

XI
Alguien me llama.
Voy.
Al fin descanso y vivo en el origen.
Rumor de mar, la paz,
Y de nuevo soy yo.
____________________

*Miguel Ángel Yusta
"Amar y callar" (Ed. Sabara 2013)
Recogido en "Proverso" . Mayo 2919.

De Ferias.


jueves, 18 de abril de 2019

Premios "Búho" 2019

Emocionado, y agradecido a la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, por este prestigioso y veterano Premio, ya en su XXVII edición, junto a tan grandes figuras de la cultura aragonesa.
"Miguel Ángel Yusta, poeta, musicólogo y activista cultural Premio Búho por toda su obra, en especial la dedicada a la copla, y su apoyo entusiasta a la difusion de los poetas aragoneses". (Acta de la concesión)




)

martes, 16 de abril de 2019

Desde el dolor: Notre Dame






 Notre Dame
 
Me asombran siempre sus piedras ordenadas,
santos ordenados, reverentes y fríos.
¿Santos? Serían cenizas olvidadas sin esos hombres buenos
que confiaron su arte al poderoso.
Sustento por tranquila subsistencia.
Alojamiento por torrentes de luz.
Aún existían el cielo y el infierno para poder pagar y administrar.
Y el Orden Divino, y todas esas cosas que compraron la eternidad.

De las gárgolas caen cada segundo signos de admiración,
inmensos, luminosos signos de admiración.
Y el sol enciende cada tarde un altar junto al Sena
rendido al esfuerzo del hombre para ser inmortal.


M.A.Yusta. Pasajero de otoño. Huerga&Fierro 2018

viernes, 14 de diciembre de 2018

Presentación.

Lectura y presentación en la Casa de Aragón en Madrid. 11.12.2018
Toda la información en este enlace:

https://www.facebook.com/mayusta

lunes, 5 de noviembre de 2018

Pasajero de otoño: un fragmento




Se ha quedado vacía la estación 
y tal vez aparcado en vía muerta,
olvidado el orgullo, el vagón de mis sueños.


M.A.Yusta. "Pasajero de otoño" 2018.

martes, 30 de octubre de 2018

Francisco Caro presenta en Madrid mi Pasajero de otoño







Texto de la presentación, por Francisco Caro, de Pasajero de otoño en el Café Comercial de Madrid el pasado 24 de septiembre de 2018.
 
Los trenes que nos llevan
Pasajero de otoño. Miguel Ángel Yusta. Madrid 2018. Huerga y Fierro.

Dijo Alfredo Saldaña al presentar este libro en Zaragoza que era harto difícil conseguir separar en nuestro autor vida y literatura. Coincido. La vida de este maño eterno que es Miguel Ángel Yusta no puede comprenderse sin la presencia de la literatura y de la música, de su afición a la copla, de sus colaboraciones periodísticas, pero tampoco sin su afición por la fotografía y los viajes. De su vida nace su literatura.
Hombre social, cordial y amigo, alterna días de sosiego con excitados, de la misma manera que habita Madrid y Zaragoza. En los excitados, escribe. Excitados por el recuerdo o por la melancolía del tempus fugit, dos universos que como líneas abscisa y ordenada organizan su espacio escribidor. Un territorio dilatado tanto en el espacio-tiempo como en las publicaciones.
Conozco a Miguel Ángel desde 2011, desde entonces la amistad no ha hecho sino crecer en lo personal y en lo poético. Leí últimamente sus Pavesas, haikus sensibles de la época del vino y de las rosas fúlgidas. Y recuerdo con temblor su sensacional Ayer fue sombra, que le reeditó Lastura y donde la evocación de su infancia posbélica es el retrato sentimental de una generación, la nuestra, la de la luz difusa, pero la que años después construiría una España de luz esperanzada. Y es que posiblemente no haya poesía sin infancia en plenitud. Aquella infancia de programas dobles y trenes de tercera, o de madera, la que nos agrupa a tantos supervivientes dispuestos todavía –no a sobrevivir– sino a vivir. Ahora nos acerca este Pasajero de otoño, y es que siguiendo sus palabras "Como émulos de Ulises, navegamos a ciegas en la noche cerrada.” Hacia una Ítaca imposible, añado.
Escribe Fernando Ainsa en su prólogo que el otoño “es la estación que se asimila con el declive de la edad, en que las fuerzas del cuerpo languidecen, pero donde la madurez ganada con el tiempo revierte en mayor sensibilidad para percibir el mundo que se recorre.” Es difícil no estar de acuerdo. Si a esto añadimos que la poesía debe estar teñida, lo dijo Auden, por el buen hacer y por la inteligencia, nos encontramos en M.A.Yusta con el cronista, con el autor ideal para acompañarnos en la travesía de esta estación del año tan dada a la metáfora de lo que se agota.
Pasajero de otoño, pues, otoño de un pasajero. Un texto destilado en perfección y producto de cuatro distintas e intensas situaciones emocionales. El poemario permite al lector sensible situarse junto al poeta en cuatro escenarios ligados por la persistencia del recuerdo. Tanto si este aparece como refugio de belleza e identidad como si se ofrece para ser alambique de futuros. Y son cuatro escenarios distintos en sus provocaciones, y a mi modo de ver surgidos en alejados momentos durante ese vagabundeo existencial que supone el oficio de vivir. Y no todos ocurren en el otoño, aunque ahora los agrupe el título. No es otoño cuando París explota en juventud, como no es otoño Roma nocturna y el amor guardando su costado. Tampoco es otoño la búsqueda de plenitudes que supone el anhelo de Ítaca. Admito que pueda ser de otoño la mirada del poeta de hoy la que se vuelve sobre los paisajes, pero no para teñirlos con intención elegíaca, llorona, sino para recuperarlos en su momento exacto de plenitudes y canto, listos para un nuevo disfrute sanador. Todo eso dice el libro. Por eso es mucho más gozo que lamento. Por eso es un disfrute que se ofrece sí mismo y a los demás.
Hay un preludio, del que hablaré al final y hay un poema final del que nada diré. Entre ambos 46 textos magníficos, decantados, de lo mejor del poeta. De ellos, 37 forman el apartado “Ciudades y Paisajes” y sólo nueve el apartado que titula “Pasajero de otoño”, como el libro. Hablemos de este último. Son nueve poemas que se dedican a la descripción de la madurez constatada, al territorio de las hojas ocre, al aviso de un mes llamado octubre. Es en estos nueve poemas en suite, y numerados, donde el poeta advierte y nos advierte
He llenado mi ser de cicatrices / en batallas inútiles / donde estaba cantada la derrota. / No importa, pertenezco a una raza incombustible, / que hace comino a corazón abierto.
A corazón abierto y a vértebra dañada, podríamos añadir.
Nueve poemas donde los trenes que nos llevan vuelven a significar lo que tanto significan en Ayer fue sombra. El viaje como objeto del deseo. Bien sea el viaje físico, bien el emocional, el tren como posibilidad de mundos soñados, como la última ocasión Que nunca es la última, aunque oigamos acercase su silbido desde lo profundo de la noche. Digamos que acude a los poemas de esta parte un tú autorreferencial, una sombra con la que el yo del poeta conversa y se confiesa. Y lo hace sobre el ocaso –ese fantasma rosa–, sobre la memoria del amor gozado, sobre la soledad de los vagones, sobre la nieve que viste las ausencias, sobre la música y la vida que pasa lentamente. También sobre la vida que le acompañó, la que aún le acompaña ahora, esa que espera que todavía esté con él cuando el tren anuncie la estación final. Porque este pasajero que se llama Miguel Ángel Yusta se sabe tan tatuado de cicatrices como rico de aventuras. Y es que la vida y él han intercambiado cromos y afanes, arias y desolaciones, linos y espinas, hasta lograr saberse a fondo, hasta beberse, ese beberse que no es sino vivirse con b que diría nuestro testigo Rafael Soler.
Mayor extensión -37 poemas- ocupa el apartado “Ciudades y Paisajes”. Allí el París de su juventud con aire de libertades sigue siendo el paisaje soñado, el lugar de las mujeres frescas, como la que sienta frente a él en la línea 6 del metro, del bello Sena y sereno. El Paris que mitiga la soledad, el que recibe las maletas emigrantes en Austerlitz, el que “acaricia con brisa el pubis indefenso de Olimpia" o nos invita a "penetrar el Origen del mundo” (son sus versos), el que lava nuestros ojos de celtiberismos, el de las chimeneas, el de la inteligencia en La Coupole, donde se sueña con los cuerpos jóvenes y se sabe que un día tendremos todo el tiempo del mundo.
París está lluvioso en la mañana. Es un gigante gris de corazón cansado / que a diario reviven con sus risas / muchachas de piel tersa y ojos llenos de luz.
Y tras Paris, una Roma de piedras antiguas y de amor cercano, una Roma de mujer en ansia compartida. Una Roma preñada de atardeceres cogidos de la mano. Si en la Fontana lava el poeta sus manos de toda culpa pensada con la voluptuosa Anita, es en la Piazza de Spagna donde las dos almas quedan enlazadas escuchando el rumor del agua eterna. “Acaricié su rostro –dice– y se encendieron lenguas en los vientres.” Y tras Roma, una Grecia de empeño por Ítaca, ese lugar donde habita la felicidad de los anhelos, ese bosque siempre perseguido, ese tremor de intenciones, y a donde el poeta en su poema pórtico afirma que jamás, tras haber tocado el cielo, volverá a intentarlo. Y lo dice él, a quien se le han encendido y apagado estrellas, él, que ha viajado entre el cenit y el desengaño.
Pasajero de otoño y los lugares en donde la persistencia del tiempo vivido y la conciencia de existir se superponen hasta confundirse. Descansado una en otra, preguntándose una a otra. Es el milagro literario y vital de poder sentirnos uno con nosotros mismos, algo que el poeta logra para sí y que gracias al poema nos contagia como posibilidad al alcance. Todo está dicho desde la amabilidad de un verso cordial y perfectamente construido, sin sobreexcitaciones ni imposturas. Un libro en donde vivir.

Francisco Caro
(Profesor y poeta)

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