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Fotos de portada:Columna Villarroya 2010. Maica Rivera 2018. Todos los contenidos registrados.

jueves, 21 de mayo de 2020

No suelo hacer poemas






Mayte Domínguez interpreta "No suelo hacer poemas".
Acompañamiento al piano, imágenes y montaje, Pablo Bethencourt.

https://www.youtube.com/watch?v=gS_fenfequQ


 NO SUELO HACER POEMAS cuando despunta el día,
tal vez mi poesía sólo vive de noche.
Hoy ha sido distinto:
ha quedado en mis sábanas aroma de tu piel,
en mis ojos la huella marina de los tuyos,
sobre mi cuerpo marcas de tu pasión silente
y en mi alma, indeleble, la huella de tu paso.
Cuando te has ido,
todavía dormida la mañana,
has dejado mi ser deshabitado.
Te has llevado jirones de mí mismo
que yo te doy como pobre regalo
porque, a cambio, mujer alada y suave,
han quedado las playas de mi vida
ya para siempre inundadas de ti.


 M.A.Yusta: "El camino de tu nombre". Ed. Quadrivium, 2011.
 Imagen: Sir Frederic Leighton - “Flaming June” (1895, óleo sobre lienzo, 121 x 121 cm, Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico)

martes, 19 de mayo de 2020

El Sena




 Las aguas del Sena, al pasar por París,
tienen olor distinto
de aquel de musgo verde
que se desprende de la voz del agua
cuando atraviesa el campo.
Pasa bajo los puentes, silenciosa,
la vetusta corriente de los siglos
surcada por gabarras
o “bateaux” atestados de turistas.
Me asomo tembloroso a su profundidad
huyendo de mí mismo
o de aquellos a quien tal vez amé.
El agua se me lleva los recuerdos
y en la noche, sobre el río, comienza la lluvia.


**(Pasajero de otoño. Huerga & Fierro 2018)

martes, 7 de abril de 2020

Rafael Soler (Revista TURIA) reseña "Reflejos en un espejo roto"





Rafael Soler, escritor y poeta, reseña en  TURIA ( núms. 133-134, págs. 486-487) el poemario "Reflejos en un espejo roto". 
Muchas gracias.
He aquí el texto:

 
LA NOBLE CONDICIÓN DE LOS ESPEJOS
Reflejos en un espejo roto. Editorial Lastura. Miguel Ángel Yusta

Mal asunto que un espejo se rompa, ya sea por accidente, descuido o arrebato de quién, al sentirse vigilado por un igual con ínfulas, multiplica su imagen al intentar desbaratarla. Y cuando esto sucede, varios son los remedios que la superstición dicta para evitar el enfado de los dioses: buscar la pieza de cristal más grande para raptar con ella los reflejos de la luna; arrojar sal por detrás del hombro izquierdo, tan abnegado siempre; salir a la busca y captura de un trébol de cuatro hojas, que los hay; argucias todas que podríamos calificar de remedios caseros, frente a la novedosa receta que nos propone Miguel Ángel Yusta, a saber: roto, ay, el espejo espejito de nuestras tribulaciones, evítese en primer lugar el desconsuelo o el pánico, que a nada conducen y nublan las entendederas; dese a las piezas así abruptamente aparecidas el necesario tiempo de sosiego tras su traumático e inesperado nacimiento, cada una con su estatura y forma, cada cual en su rincón, y todas muy necesitadas; escúchese después cuanto a bien tengan contarnos, sin interrupciones ni jocosos comentarios; bautícese finalmente cada pieza con un nombre adecuado para afrontar con dignidad su condición de nuevo espejo.

Pues bien, a nuestro poeta, veinte libros de versos y veinte mil coplas en su haber, se le rompió hace una vida el espejo donde no siempre se encontraba al buscarse, y haciendo buenos los versos de Diego Jesús Jiménez - Has ido recogiendo, como si se tratara de un espejo roto, / cuantos fragmentos de la tarde, y de tu corazón, / componen tu presente – nos ofrece ahora, en “Reflejos en un espejo roto” el resultado de su personal singladura: nueve piezas con luz y nombre propio, bien cosidas ahora con el número 146 en la colección Alcalima de Lastura, donde antes publicó “De silencio y luz” y “Ayer fue sombra”.

Si una vida, al romperse, es un punto y final sin libro de reclamaciones, un espejo, en cambio, se multiplica. Y así, en cada pieza rota de su personal espejo, ha escuchado Miguel Ángel la voz de la nostalgia, el desamor, el olvido, la soledad, el silencio, la incertidumbre, la desolación, el escepticismo y, también, y aquí un suspiro de alivio, la esperanza. Estamos, pues, ante una propuesta radical del poeta, organizada en una entrada y setenta y dos poemas en diez epígrafes, sin concesiones fáciles, mostrando de una vez las cicatrices que lo vivido deja a quienes por ella transitan sin más protección que su osadía.

¿Crónica, pues, del desencanto? ¿Amargo recuento de cuanto pudo ser y no fue? ¿Lícito desahogo del perdedor? Bien pudiera, a la vista de los asuntos que inspiran y conducen en este libro la escritura del poeta. Pero, en su pliegue más íntimo, Miguel Ángel es un tipo tierno, un enamorado del amor que acepta sus secuelas, un periférico rebelde; y con esos atributos, con ese parar de poeta atento a lo pequeño para hacerlo grande, sería impostura mostrarse desabrido, tristón, decepcionado, intolerante. Hay muchas maneras de asomarse a los espejos de la desolación, el olvido o el desamor, muchas las maneras de contar y cantar lo perdido por si vuelve. Solo quien amado perdió puede del amor hablar, sin que suene a impostura o artificio. Si perder es adquirir en soledad una certeza, solo quien sus heridas con discreción luce puede legítimamente hablar de las incertidumbres que acompañan a su derrota. Y solo quien asume que toda una vida le llevará ser mortal puede hablar sin desdoro del olvido, la soledad y el silencio, compañeros de viaje de la cuna al nicho. Y así, enfrentado a la vida para no perderla, ha escrito Miguel Ángel Yusta este libro, para que suene a verdad porque es verdad, como sucede con los cinco poemas que nos ofrece en “Desamor” y que son, como no podía ser de otra manera, poemas de amor, haciendo buena la reflexión de Lope: “Creer que un cielo en un infierno cabe, / dar la vida y el alma a un desengaño; / esto es amor, quien lo probó lo sabe”.

Y acierta también nuestro poeta al elegir estos dos versos de Alfonsina Storni para abrir los poemas que recoge en “Escepticismo”: “Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido / no fuera más que aquello que nunca pudo ser”. ¿Y qué otra cosa es la Poesía sino búsqueda y anhelo? Con acierto ha escogido y tallado Miguel Ángel estos poemas que fueron llegando en los últimos años, y cuando nos dice que “esta vereda es escarpada y ruda / incierto su final” bien sabe que su escritura es la de un caminante solitario, y que “aunque la noche niegue al día, y lo encierre en el recuerdo de la nada”, siempre hay un viaje nuevo a punto de empezar.

Miguel Ángel Yusta no practica la poesía hermética, no poetiza la expresión en ejercicios estériles, y sus dudas nacen de la certeza de saber que no queda tanto para cumplir viaje”, fueron algunas de mis palabras en la presentación de “Pasajero de otoño” el pasado año, cuando todavía no había sido distinguido con el Premio Imán por su trayectoria literaria que otorga la Asociación Aragonesa de Escritores. Palabras que tienen hoy plena vigencia, pues todos los destellos que este libro atesora nacen de una escritura espontánea y sin complejos, asomados poeta y lector al ancho y acogedor espejo de la “Esperanza”: Acabada la intensa travesía / cuando el olvido ha consumido el llanto / resuenan luminosas las trompetas. / Nos llaman por tres veces. / Su sonido de plata nos indica el sendero. / Resplandece de nuevo la mañana. // Destruidos los hilos de la sombra / caminamos hacia la luz del nombre.

Cuídense de los espejos, sean cautos, asómense lo justo, siempre con humildad y recato, en deliberado escorzo. Y si rompen, busquen a Mayusta.

RAFAEL SOLER

viernes, 20 de marzo de 2020

Día de la Poesía 2020




Un pequeño regalo a mis lectores.

https://www.youtube.com/watch?v=gOvAi-Y9mTg

(Más poemas en Youtube...)

martes, 17 de marzo de 2020

Reflejos en un espejo roto. Presentación en Zaragoz a (Recuerdo)



En estos días tristones y difíciles, el consuelo de la memoria aún muy viva de la presentación en Zaragoza de "Reflejos en un espejo roto", por ahora mi último libro publicado, que posteriormente se presentaría en Madrid. Fue un día ciertamente inolvidable, con Lidia López Miguel, editora de Lastura, Isabel Miguel, directora de la colección Alkalima de Lastura, Luisa Miñana, presentadora y Carolina Vicente Pimpinela, que puso la nota musical...

miércoles, 4 de marzo de 2020

La Copla. Emoción y poema.

Presentación en Zaragoza
Miércoles 15 de abril. 19:30
Teatro Principal.

 

jueves, 20 de febrero de 2020

La periodista, poeta y narradora Inma J.Ferrero publica esta reseña de "Reflejos en un espejo roto"



Al fin he leído Reflejos en un espejo roto, de Miguel Ángel Yusta, este poemario que llevaba tanto tiempo en mi lista de pendientes imperdonables. Publicado por la editorial Lastura el pasado año 2019, es un periplo en el claroscuro del amor, dividido en diez partes, en las que el poeta se va deshojando pétalo a pétalo haciéndonos partícipes de ese gran dolor que el amor deja tras su marcha. “Vacío y soledad se dan la mano / y esa gota persiste. Ya son miles / que horadan con dolor hasta los huesos.” La particular ordenación de los poemas permite un ir y venir por las distintas fases del desamor, por los distintos episodios del dolor hasta llegar a la resignación y más tarde, ¿Por qué no? Dejar una ventana abierta a la esperanza. En una primera lectura del libro es palpable la melancolía que se cuela por cualquier resquicio del verso, haciendo de su lectura una danza en la que todos nos hemos vistos sumergidos alguna vez a lo largo de nuestra experiencia vital. ”Acabada la intensa travesía / cuando el olvido ha consumido el llanto / resuenan luminosas las trompetas.” El poeta mantiene una conversación intima de la que nos hace partícipes, manteniendo el interés del lector a través de un discurso hondo y sentido, expresivo y directo, con el que nos envuelve hasta hacernos naufragar en el conocimiento pleno del dolor que en ellos se expresa. Es significativo el tono de advertencia que en algunos casos el verso adquiere, como si el poeta dirigiéndose a un amigo del alma le persuadiera del peligro al que se aproxima “Las palabras se enlazan y acarician / cuando son luminosas. / Mas a veces se vuelve enemigas / oscuras y heladoras…”. Este libro está formado por poemas cortos que dan al lector una sensación de vértigo en la que el alimento, la estrofa, fluye nutriendo ansiosamente el alma que los acoge como nueva morada. El verso libre, otra característica esencial de la obra, la imprime de un carácter original que modela el poema hasta darle vida, consiguiendo así captar la atención del lector desde el primer momento de su lectura, ya que le otorga una mayor agilidad. El lenguaje poético del autor es sencillo y depurado, huyendo de la superficialidad de los ornamentos que hacen de la poesía, en algunos casos, algo anacrónico y desgastado, atendiendo a la razón de que la lírica busca decir lo máximo con lo mínimo, es decir, lograr una gran densidad de significado y una alta intensidad expresiva con el mínimo de palabras. “Mi palabra prolonga el pensamiento / y traspasa el cristal de tu mirada” La obra muestra una evolución bastante clara desde el principio al fin, que fluye naturalmente sin ningún tipo de presión sobre los versos. También es importante destacar la dimensión visual de los poemas, así como, la evocación de lugares o personas perdidas, recordadas desde la lejanía y la nostalgia. “En soledad contemplo / cenizas de recuerdo muy felices / que ardieron algún día en la memoria.” Podemos concluir diciendo que el efecto normal del amor es sentirse invencible, pero a su paso, tras su pérdida este se muestra implacable “Quisiera entrar al fondo de las aguas, / nadar bajo su luz, / preguntarme por qué, si sembré amor, / cosecho en el final tanta tristeza”. Y es que las defensas normales de supervivencia desaparecen una a una con su llegada, y el corazón y el alma quedan totalmente expuestos ante la idea fija de que esa
persona no habrá de dañarnos “Estas palabras, son como cuchillos. / ¡Cómo cuesta escribirlas / en medio de la noche y el insomnio.” El amor en realidad nos vuelve enteramente vulnerables y eventualmente habrá de haber algún daño. En el amor, nadie sale totalmente indemne. Pero ¿Vale la pena el riesgo? El poeta deja un soplo de esperanza. “Casi he marchado ya, mas sin tristeza / he dejado mis huellas. / Sólo el vacío ya, solo el silencio. / Mas silencio de amor esperanzado.” Siempre el hombre a solas, «desnudo en alma», no obstante, con ese punto, diríase esperanzado, aunque fuere por el deseo de vivir más, de conocer.
Nos encontramos ante un poemario y un poeta capaz de transmitir del modo más sutil los sentimientos que el desamor inflige, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida del amor, poemas, los de este libro, que en algunos momentos reflejan el sentido de trascendencia, de vinculo. Este es un poemario difícilmente eludible para cualquier lector que sepa degustar los versos sin miedo, aunque estos sean espinas que reaviven aquello que una vez sentimos y que nos hizo frágiles como el cristal.

sábado, 14 de diciembre de 2019




Gloria
A los que viven en las alturas

sin mirar hacia abajo, para no ver a los desheredados.

A los ricos de nacimiento,

a los que hacen cola en las administraciones loteras

y tal vez esperan vivir en las alturas

(pero no puede ser, esto está ya establecido así:

no os salgáis del tiesto y estropeéis la Gran Fiesta).

Gloria

a los que patean el Corte Inglés buscando el regalo ideal,

a quienes aguardan entrar en el aparcamiento con paciencia infinita,

a los que compran comida estos días como si ayunasen todo el año.

Gloria

a quienes mandan, con buenísima voluntad, postales de nieve,

como si la nieve no matase a los pobres

y a los hambrientos que no tienen techo

y a los niños que pululan abandonados

a merced del mercader del sexo.

Gloria

a los traficantes de armas que ponen su árbol con símbolos de paz,

a los especuladores que construyen pisos inalcanzables

e hipotecan vidas de jovenes.
A los corruptos y ladrones de guante blanco.

A los ignorantes por omisión, fanáticos e intransigentes

que obedecen consignas ciegamente

y se creen en posesión de la verdad.

A los aborregados por el consumismo
que pasan de un planeta limpio, distinto y mejor.

A los comerciantes del amor.

Gloria

a los que tienen por corazón una caja registradora,

a los insolidarios, a los violentos.

a los que guardan de por vida el odio y el rencor,

a los que jamás perdonan pero piden que les perdonen,

a los violadores de niños y asesinos de mujeres.

Gloria, gloria, gloria

a quienes, al leer esto van a decir que es pura demagogia...

y guardan, celosamente, sus inagotables caudales

para comprar lo que jamás podrán:

amor y tolerancia, respeto y solidaridad.

Gloria...

Por poco tiempo.

Amén.

(M.A.Yusta. Antología Poetas del 15 de mayo. Ed. Séneca)

lunes, 9 de diciembre de 2019

"Ayer fue sombra", sigue caminando...





Ayer fue sombra.
Un libro que sigue caminando. Hoy recuerdo la publicación que, sobre el mismo, realizó Manuel Rico. Siempre agradecido a él y a todos quienes tenéis palabras de ánimo para mi quehacer.

 https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/sombra-oscurecio-vida-34-ayer-fue-sombra34-miguel-angel-yusta/20171124014410145639.html?fbclid=IwAR2MWCxymkKqcdLxFtUkp0wfuujZDOGRto3zQheDXwqyqHR96Axjf783QI4

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Carlos Alcorta reseña "Reflejos en un espejo roto"





https://carlosalcorta.wordpress.com/2019/11/29/miguel-angel-yusta-reflejos-en-un-espejo-roto/comment-page-1/?unapproved=797&moderation-hash=85afbb11f95d67df6019cf0bc61c6c84#comment-797


MIGUEL ÁNGEL YUSTA. REFLEJOS EN UN ESPEJO ROTO. COL ALCALIMA EDICIONES LASTURA
Como sabemos, uno de los símbolos con los que se asocia al espejo es con la representación del vacío y, de alguna forma, Miguel Ángel Yusta (Zaragoza, 1944), al titular así su libro, trata de desmentir esta asociación, es más, un cristal roto lo que hace es multiplicar la imagen que refleja, no disolverla en la nada. Esas múltiples reproducciones tratan en Yusta, a nuestro parecer, de reflejar la fragmentación del individuo, los muchos yoes que conforman una identidad plagada de dudas y contradicciones, algo connatural a la experiencia humana, necesarias, además, para llegar a conocerse. Ya lo dijo Horacio: Quotiens te in speculo videris alterum.
Yusta es un autor suficientemente experimentado, tanto en la vida como en la literatura, como para medir bien sus pasos, por eso, a pesar de todos los sinsabores que la vida, inevitablemente, nos proporciona, confía en el poder del amor como fuerza capaz de mitigar el dolor de vivir. «Y siempre está presente un factor determinante que rige y dirige todos nuestros actos: el amor», escribe el autor en las palabras previas.

Con una llamada baudelairiana a la complicidad del lector comienza este “Reflejos en un espejo roto”: «La pluma desordena las ideas. / Del sótano del alma / aparecen palabras / que al escribirlas luego / pudieran traicionar los pensamientos. / Solo esperan de ti, que las recorres, / la paciente lectura que les infunda vida». El libro está dividido en diez secciones y el título de cada una de ellas remite sin ambages a lo que nos ofrecerán los poemas que lo integran. «Se acabaron los días luminosos / y, sin saber por qué, fuimos vencidos», resume «Nostalgia». El tono elegiaco es moneda común en este libro de dicción clara, que no se enreda en malabarismos verbales para ir directo al grano, a los motivos de su aflicción, sea el desamor, tema de la segunda sección («Yo sé que tú te has ido / al lugar de los hielos y el adiós…») o el paso del tiempo, que provoca, entre otras muchas desafecciones, la pena del olvido, asociado en estos versos a la noche, a lo oscuro: «¿Dónde están los instantes tan fugaces / que, apenas percibidos, quedaron en lo oscuro?». El olvido suele llevar asociada la soledad, aunque los restos de la memoria se empeñen en mantener vivo el recuerdo: «Soledad y vacío tu silencio. / Y, sin embargo, estás», un silencio que, como escribe Alain Corbis, en muchas ocasiones, y esta es una de ellas, «es palabra». La incertidumbre alimenta muchos de nuestros actos, nos acompaña a la hora de tomar decisiones, «La incertidumbre —escribe Yusta— existe y es certera». Pero, a pesar de ser consciente de eso, el poeta no levanta el vuelo. Se deja llevar por la abulia y la desolación, porque «La esperanza ha cerrado nuestros ojos / y se ha disuelto gris en el olvido».Todo este cúmulo de ansiedad y melancolía, no podía conducir más que al escepticismo. Yusta parece conocer todas las trampas que nos tiende el destino y no está dispuesto a dejarse engañar: «Hoy no puedo escribir si no es con sangre, / viva caligrafía / que se imprime en el alma sin piedad». Afortunadamente, después de esta travesía acompañada por la renuncia y la fugacidad vitales, queda un resquicio, no menor, para la esperanza. Unos versos de Machado que finalizan así: «… No todo / se lo ha tragado la tierra», encabezan esta sección, la más extensa del libro. La esperanza no es una ilusión, se ha amoldado al devenir existencial, se ha aquilatado gracias al filtro de la experiencia. No hay, no podía haberlo, un optimismo desmedido, porque «El tiempo nos desnuda / de todos nuestro sueños / cuando el espejo dicta la sentencia / y atraviesa los años sin piedad». A pesar de todo, hay lugar para la esperanza. La música, tan presente en la obra de Miguel Ángel Yusta, un reconocido melómano, ayuda a mirar hacia delante: «La música nos salva / con mensajes de luz y eternidad».
La coda final del libro consta de cinco poemas que reflejan —sí, las palabras son otro espejo, quizá más fidedigno que el de cristal— la derrota, la constatación de que el paso irreparable del tiempo, la finitud, conduce a la muerte, aunque en el mundo, en unos versos que recuerdan a Juan Ramón, «no cambiará nada, / saldrá de nuevo el sol». Somos presencia, pero una presencia fugaz que aspira a dejar alguna huella de su paso por la vida. Somos, dice Miguel Ángel Yusta, vacío, silencio, pero, siguiendo a Quevedo, «silencio de amor esperanzado». La fe en que el amor es capaz de conceder una especie de inmortalidad a quien lo disfruta, guía el discurso de este libro doliente y, al mismo tiempo, esperanzado, escrito desde una rigurosa verdad existencial, que asume con serenidad las deudas del futuro.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Comentario de texto

La profesora Ana Bellé, realiza este comentario de texto sobre un poema de "Reflejos en un espejo roto" para su clase.

Capítulo 1: Nostalgia

Poema:

Paseo lentamente por el Lido

una tarde guardada en la memoria.

Las horas sosegadas

retrasan su camino hacia la noche.

Se apaciguan los pasos.

Revive el Adagietto de Mahler en el alma

fundido con la luz y aquella espuma

inatrapable y suave de las olas.

Es tanta la belleza que mis lágrimas,

al ocaso, se funden con el mar.

En Reflejos de un espejo roto, su libro más reciente, el poeta zaragozano Miguel Ángel Yusta
aborda la complejidad de la vida en su totalidad. Afirma en la introducción que estos poemas no
pretenden ser una autovía cómoda, sino un sendero lleno de dudas y trampas. O quizá diríamos que
es como una difícil carretera de montaña que, al asomarse en cada curva a los desniveles del
paisaje, permite apreciar la belleza y el esfuerzo del camino recorrido.
¿Qué es lo que sucede a menudo cuando una persona se mira en un espejo y descubre una
imperfección en la superficie? Instintivamente intenta borrarla y el verdadero fastidio sería que, en
realidad, el espejo estuviera dañado. Pero, ¿y si lo que ocurre es que es la persona que se refleja la
que está marcada? ¿Intentaríamos borrar esas cicatrices también o sería mejor asumirlas como
vivencias que nos dan forma?
La poesía que he escogido es una alegoría sobre el tránsito, momentáneo y  a la vez eterno, entre el
amor y el desamor. Esto se refleja en que capta ese instante en el que no es de día ni de noche, esa
frontera imprecisa entre la playa y las olas, entre las lágrimas y el mar, con la banda sonora del
Adagietto de Mahler, un guiño a la pasión con la que el autor vive la música.
Yusta hace referencia a la película Muerte en Venecia de Luchino Visconti, metáfora crepuscular del amor imposible hacia la belleza absoluta e inalcanzable.

Ana BELLÉ.

martes, 26 de noviembre de 2019

sábado, 23 de noviembre de 2019

Entrevista en "Cuadernos del Sur"

La escritora y periodista Juana Vázquez Marín, me entrevista para Cuadernos del Sur:


miércoles, 16 de octubre de 2019

"Reflejos..." en TURIA




TURIA recomienda hoy: Reflejos en un espejo roto, de Miguel Ángel Yusta (Lastura)
Cada nuevo libro de Miguel Ángel Yusta testimonia su creatividad y su compromiso con la condición humana. Esos itinerarios vitales repletos de claroscuros y de afectos contradictorios son los que reflejan sus poemas. De ahí que, en estas páginas repletas de versos en torno al amor, nos diga: "Espero, con paciencia, / los acontecimientos cotidianos / que definen mi ser. / No tengo prisa alguna / por disparar el arma de la culpa / que alguien puso en mis manos hace tiempo. // Y en la noche, monótono paisaje, / acontece en silencio la escritura".

jueves, 10 de octubre de 2019

Valentín Martín reseña "Reflejos de un espejo roto" en Salamanca al día.

  


El periodista, escritor y poeta Valentín Martín, reseña el poemario "Reflejos en un espejo roto" en Salamanca al día.
 Pinchad el enlace
https://salamancartvaldia.es/not/221185/yusta-sin-zarzales/?fbclid=IwAR0OhFqgnz24GcM0eY4Z8JP8sK9Fzx3VoB3pu_G235kQOcDXT_H5kxvSszk

 Texto:
Yusta sin zarzales
 Según Lars Von Trier, melancolía es un planeta que viene hacia la tierra. Espero que sea para mejorarnos, aunque algunos no se fíen de los daneses tan dados a suicidarse. Ese enorme ejercicio de libertad recibe siempre un maltrato mediterráneo porque se supone que vivir es un oficio que has de ejercer hasta la muerte. Pero no puedes irte en  un tránsito digno, sino en una agonía sin paracetamol a la manera que Teresa de Calcuta obligó a millones de indios pobres. Y encima la hacen santa, diosbendito.
La melancolía da mucho de sí siempre, en la garganta rota de Sabina o en la inaudita sensibilidad de María Teresa León que a veces escribió en prosa una poesía mejor que la de su marido Rafael Alberti. Esa es la melancolía de los vencejos que se despeñan en los crepúsculos aunque saben que lo suyo con el vacío tiene las tardes contadas, porque el tiempo siempre es un prófugo. Una  melancolía que  tuvo las trenzas dispuestas para el olvido.
Pero nadie interpreta este estadio sentimental como Miguel Ángel Yusta, que con su poemario "Reflejos en un espejo roto" nos dice que desde la melancolía también se puede vivir. Si le preguntas a él, te dirá que ha escrito un libro de amor, de desamor y de esperanza. Para el hombre y para la paz. Pero el libro es más, porque Miguel Ángel Yusta se habita en él muchas veces, y alarga el tiempo para llegar a sí mismo después de dar vueltas por tantos mundos. Él es un poeta que está siempre de viaje.
Antes de este libro, Miguel Ángel Yusta nos había enseñado a mirar la geografía de los antaños, en “Pasajero de Otoño” o “Ayer fue sombra”. Nunca nadie había fortificado la memoria para agarrar las nalgas del pasado con tanta dulzura, aunque para eso haya tenido que cribar al niño ametrallado que fue y exterminar la dureza de las esterilidades.
En toda la poesía de Miguel Ángel Yusta no hay un musgo de cólera sino esa melancolía activa que nos hace más adictos a aquellos besos y a estas matinales todavía enamoradas de los milagros.
Un día le dije a este gran aragonés que es un poeta pitón con las ganas de un jeque, y el corazón en los amigos y los nietos.  Me dejé en el bolsillo más cosas. La primera, que cuando escribe lo hace como hablan los hombres, vigoroso y tranquilo pero sin ninguna sedación. La segunda, que nadie como él para catar el sabor a trigo de la lírica popular -especialmente la copla- y no parar de escribirla. La tercera, que puede prescindir de las metáforas y entregárselas a alguna vanidad porque él no las necesita. Y podría continuar de pie, junto al semblante de su cierzo, nombrando actitudes, ciudades, músicas, pasiones.
La noche niega el día, dice a veces. En sus libros no se ve nunca la piedra del escepticismo, aunque él pronuncie esa palabra para quedarse a vivir en ella. Lo que se ve, lo que se toca, es siempre un nacimiento, un mañana solar, aunque venga del silencio de la tarde que quedó ya atrás y sigue muy habladora.
Digo que Miguel Ángel Yusta es una selva de variaciones acústicas y no una mansión quieta y prudente. Por eso cada uno de sus libros, cada una de sus aportaciones a la literatura, a la crítica periodística, es todo un universo que suena como laten todas las criaturas vivas.
Llegar a la obra de Miguel Ángel Yusta es muy fácil, basta con dejarse llevar por la tentación. Y si la pruebas, ya sabes que no todas las cosas hermosas del mundo son mentira.

martes, 24 de septiembre de 2019

"Reflejos en un espejo roto" comentado en ANDALÁN

  


La veterana revista de cultura aragonesa ANDALÁN, comenta en "Libros de otoño" este poemario, junto a la obra de varios escritores aragoneses. Un honor...
Pinchad el enlace:


http://www.andalan.es/?p=15356

Reflejos en un espejo roto. Presentación en Madrid




El escritor Rafael Soler presentó "Reflejos en un  espejo roto". Madrid, 20 de septiembre de 2019.

 
 
























domingo, 15 de septiembre de 2019

Mnuel López Azorín reseña "Reflejos en un espejo roto"




El poeta y crítico literario Manuel López Azorín, reseña el poemario "Reflejos en un espejo roto". 
 "Reflejos en un espejo roto es un libro de temblor y de emoción, un libro de poesía verdadera, un libro de amor y su contrario."
Pinchad el enlace:

https://manuellopezazorin.blogspot.com/2019/09/miguel-angel-yusta-reflejos-en-un.html?spref=fb&fbclid=IwAR3kvCwpguzXh6-GTrgsYHT3IPNkMAR-otuVqpSo48hIgCYgWEjsL97H1CM&m=1

jueves, 12 de septiembre de 2019

Francisco Caro, sobre "Reflejos en un espejo roto"

El poeta y profesor Francisco Caro, comenta el poemario "Reflejos en un espejo roto"
Mi gratitud y abrazo.
Ver en el Blog:
https://mientraslaluz.blogspot.com/2019/09/dos-poemas-de-miguel-angel-yusta-de.html

lunes, 2 de septiembre de 2019

Biobibliografía septiembre 2019


BIOBIBLIOGRAFÍA
Miguel Ángel Yusta Pérez, zaragozano, poeta y escritor, tiene una larga trayectoria ligada a la literatura y los medios de comunicación. Realizó sus estudios en la Universidad de Zaragoza. Es colaborador del diario Heraldo de Aragón desde 1970, donde participa en las secciones de Opinión, Música (Ópera) y Artes y Letras, habiendo escrito también centenares de colaboraciones en diversos medios. Es asimismo responsable de la sección “El rincón de la copla” en dicho Diario donde, desde hace veinte años, recopila cada domingo coplas de autores diversos y suyas propias. Ha publicado en varios medios, entre ellos el diario El País, y obtenido numerosos premios y reconocimientos con su autoría.

*Premio Imán 2018, otorgado por la Asociación Aragonesa de Escritores a la trayectoria literaria.
*Premio Búho 2019 de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro a su obra y actividad literaria y periodística en el campo literario y de crítica musical. (Ópera). 

Sus más recientes trabajos son los poemarios: 
*Luces y sombras, fotopoemas, con fotografías de C. Moncín (Gobierno de Aragón. 1999).
*
Peregrino de ausencias (Unaluna 2006).
*Rincón de coplas (Antología 2007)
*Teoría de luz (2007. Prólogo de Manuel Vilas).
*
Reloj de arena (2008. Prólogo de Rosendo Tello)
*
Senderos de amor y olvido (2008. Prólogo de José Verón).
*
Panoramicas de Zaragoza (VV.AA. Dip. de Zaragoza 2008).
*
Ayer fue sombra (Aqua 2010) galardonado con el primer premio de la VI edición del Premio de Poesía de la Delegación del Gobierno.
*
Cancionero de coplas (Olifante 2011, con prólogo de José Luis Melero Rivas.También en edición digital).
*
El camino de tu nombre (Quadrivium 2011, con prólogo de J.L.Gracia Mosteo).
*
Pavesas del silencio y de la espera (La Fragua del Trovador, 2012, con prólogo de Carlos Alcorta y nota final de Laura G. Recas).
*
Amar y callar (Sabara 2013. Prólogo y epílogo de las poetas Luisa Miñana y Laura G. Recas. Digital y papel).
*
20+1 Poemas (Antología castellano-gallego. Eds. Lastura 2013. Prólogo de Ángel Guinda)
*
De silencio y luz. (Eds. Lastura 2015. Prólogo de Joaquín Sánchez Vallés).
*
Des-Concierto (La Fragua del Trovador 2016)
*
Ayer fue sombra (II Ed. revisada y ampliada, Lastura 2017, con prólogo de Marisa Peña)
*
Damas (Con Alberto Calvo. La Fragua del Trovador 2017, con prólogo de Antón Castro)
*
Pasajero de otoño (Huerga&Fierro.2018, con prólogo de Fernando Aínsa)
*69 Poemas VV.AA. (Quadrivium 2019)
*Reflejos en un espejo roto (Lastura 2019)
*
¡Todos a la ópera! (Lastura- Juglar. Ensayo en preparación)
* Antología de la copla (Juglar 2020)

También sus recopilaciones:

*
Rincón de coplas 1 (Unaluna 2006, prólogo de Javier Barreiro y también en edición digital), recopilación de la sección periodística semanal en Heraldo de Aragón.
*
Artículos indefinidos (2010, con prólogo de Ricardo Vázquez-Prada)
*
Rincón de coplas 2. Ed.digital.

Poemarios colectivos :

*
Panorámicas de Zaragoza (Ayto. Zaragoza. Unaluna, 2008)
*
Cobles d'anar i tornar. ( Quaderns del Cingle, 2009),
*
I Antología Vilapoética (Ed. Parnass, 2011),
*
I Antología Poetas en red (Ed.Sigüenza, 2011),
*
Poetas del 15 de Mayo (Ed.Séneca,2011),
*
Uni...versos para Somalia (Ed. Quadrivium, 2011),
*
Escribiendo esperanza (Ed. Cardeñoso 2013),
*
I Antología Poética en Gredos (Ed.Alkaid 2013)
*
Ronda de versos (Ed. Lastura, 2013)
*
La luna en verso, Antología poética (El Torno Gráfico, Ediciones, 2013)
*
Los Borbones en pelota (VV.AA. Olifante 2015)
*
Con Clave de Fa aún Mayor (VV.AA. Zaragoza 2015)
*
Antología "Antón Pirulero" (Diput. de Albacete 2015)
*
Aforismos (Playa de Ácaba 2016 VV.AA.)
*
Amantes (Antología de poetas aragoneses. Edic. Olifante 2017)
*
Sendas para la igualdad VV.AA. (AAE, 2017)
*
Antología poética del Ateneo Jaqués.(VV.AA. Eds. B. de Potemkin 2017)
*Érase una vez...(Dip. De Albacete 2018)
*
En la estela del Hayku (Certeza 2018)
*Antología 10º Aniversario . La Casa de Zitas. (Eds.Quadrivium 2018)
*Antología de los Encuentros Poéticos de la Lobera de Gredos (Ed. Juglar 2019)
*Antología de poetas aragoneses (Ed. Kirón, 2019)
*Antología poetas Tertulia del Café de Oriente (ACCI Edcs.2019)
*Las tentaciones de San Juan del río Huecha. (VV.AA. Olifante 2020)

Otros:

*Crónicas parlamentarias (VV.AA. Gobierno de Aragón)
*Una memoria sentimental de las Fiestas del Pilar. VV.AA. Grupo Zeta, 2015)
*
Relatos en 90” (La Fragua del Trovador, 2018)

DISCOGRAFÍA:
*
Poetas aragoneses (VV.AA. de Alime Hüma y Luigi Maráez).
*
Las Pilares (VV.AA., de Alberto Gambino, con Beatriz Bernad).
* Batebancos (VV.AA.,de Nacho del Río).
*
Flamenco. Diásporo II (VV.AA., de Alberto Gambino)

Algunos de sus textos han sido recogidos, entre otras, en las revistas literarias:
*
Turia, Andalán, Criaturas Saturnianas, Barataria, Imán, Álora, Alkaid, Isla de Siltolá, Otro Lunes (Revista Hispanoamericada de Cultura), El Alambique, Ágora, La hoja azul en blanco, Poesía en diciembre 2014 (Fundación Telefónica), El Eco de los Libres (Ateneo Jaqués).

Y también en numerosas publicaciones y antologías digitales (
Poetas del siglo XXI, Arte fénix, Las afinidades electivas, etc..).

Su poesía está referida y representada en diversas antologías como
Los cisnes aragoneses. De Marcial a los últimos poetas (Juan D. Lasierra . Eds. Delsan 2013), Biografía de la Jota Aragonesa (J.Barreiro. Mira Edts. 2013).
Participa activamente en numerosas actividades literarias, conferencias, mesas redondas, jurados, presentaciones y coordinación de ciclos poéticos y literarios, entre otros “Encuentros literarios” en colaboración con la Fnac y “Libros filmados”.

Realiza reseñas literarias en el suplemento “Artes y Letras” de
Heraldo de Aragón y musicales: Heraldo de Aragón, es_Cultura Universidad S.Jorge, Zaragoza, Alenarte, “Operamía”-coordinador-, E.P.U. y TEA, FM.

Director adjunto de la revista literaria
Imán.(2008-2016)
Miembro del Consejo de Redacción de
El Eco de los Libres (Revista literaria del Ateneo Jaqués. 2017)

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