Datos personales

Mi foto
Zaragoza y Madrid., , Spain
Foto de portada:Columna Villarroya. Todos los contenidos registrados.

jueves, 2 de noviembre de 2017

"Ayer fue sombra", sigue caminando

Nueva reseña, del escritor y periodista VALENTÍN MARTÍN.

YUSTA CONTRA ORTEGA, CONTRA FRANCO Y CON MARISA
Miguel Ángel Yusta viene del tiempo de los candiles, como yo. Se ha enamorado en el cine de las mujeres malas, como yo. Y ahora que por fin hemos aprendido a distinguir el día y la noche, cuando menos nos importa, hemos acabado lo dos en feisbu. Qué cosas.
Acabo de leer su libro “Ayer fue sombra”, publicado por LASTURA, y me he visto. Con la vejez no te llega necesariamente la presbicia, sino que si andas bien de memoria tienes a tu alcance la lucidez del pasado tal como fue y no como nos lo contaron en la escuela.
Hay una diferencia -no sé si grande o pequeña- entre Miguel Ángel y yo. Bueno, a decir verdad hay bastantes diferencias formales que si nos escarbas, desaparecen. Pero a la vista están: él tiene nombre de poeta y yo de metalúrgico; él es de capital y yo de pueblo; él tuvo radio de chico y yo no.
Y no sé si tuvo tantos rumores de viento a su alrededor como yo. A falta de radio, a falta de hermanos con quien jugar, yo me subía al sobrao que es como llamábamos en el pueblo a los desvanes. Y allí, entre los chorizos de la matanza que colgaban del techo, abría los cajones llenos de libros del abuelo Faco, al que nunca conocí porque se murió muy joven de tanto caldo de gallina dentro del papel de fumar.
Así que mientras los de la capital leían “Pulgarcito”, yo me sabía de memoria “La Malquerida”. En pleno nacionalcatolicismo, en un pueblo a quinientos kilómetros de la vida, los hijos de noche y hombre a los 7 años ya nos codeábamos con Benavente.
Ser de pueblo tiene sus ventajas. La primera, sentirte libre. Otra, no asombrarse por nada. (Por ejemplo, mi abuelo Faco, que estuvo mucho tiempo cojo por un exceso de inteligencia. La primera vez que lo conté en el Ateneo de Madrid con Agustín García Calvo como testigo, todos me miraron raro. En el pueblo nadie se paró a considerar la cojera del abuelo Faco).
Ser de pueblo te obligaba a algunas costumbres que ni podías ni debías saltarte.
Si las campanas doblaban a muerto, todos nos parábamos un instante y nos santiguábamos. Estuviésemos en la cocina, en la botica, en la calle, en las besanas, no suprimías nunca ese gesto. Luego ya habría ocasión de preguntar quién era el muerto. Al muerto le debíamos ese minuto de quietud, lo de santiguarse es por si nos veía la guardia civil.
¿Qué tiene que ver todo esto con “Ayer fue sombra” de Miguel Ángel Yusta? Pues mucho. O todo. Lo mío y lo que él dice en sus poemas es lo mismo, dos vidas que ya se ha visto no fueron paralelas sino casi gemelares con trajes diferentes. Qué bien cuenta Yusta aquellos abismos, donde parece que no ocurría nada y ocurría todo: la asfixia.
El libro empieza dándome la razón, ya veis que no hablo de oído. Contradice a Ortega y Gasset cuando afirmaba que no hay que mezclar la poesía y la vida. Miguel Ángel Yusta lo hace en “Ayer fue sombra” y resulta que son lo mismo.
El poemario de Yusta es genuinamente costumbrista. Pero también es una bomba de relojería. Porque a un dictador que escribe con sangre y hambre la historia no le importa si le hacen cardenal o no, lo que no quiere es que se sepa su condición de cabronazo. Y Miguel Ángel Yusta en “Ayer fue sombra” delata tantas muertes gratis y grises, tanta suma de miedos y tristezas, que parece que un escuadrón furtivo vestido de inviernos hubiesen invadido todas las aldeas hasta acabar con la posibilidad blanca de la risa.
En “Ayer fue sombra” hay una avanzadilla que se llama Marisa Peña. O sea, una miliciana. Porque nos han mentido tanto en este país (y lo siguen haciendo) que nos han hecho creer que una miliciana es Ana Belén con escopeta. Qué memez.
Cuando Marwan vendió 25.000 ejemplares de un libro de poemas que forraba el escaparate de la librería más grande de Madrid, en plena Gran Vía, el palestino de Aluche se encargó de rebajarme la euforia. “No hay que engañarse -dijo- yo vendo libros de poesía porque soy músico”.
Tal vez tenga razón en cuanto a la difusión, pero que no se engañe él tampoco porque este país se salva por las jóvenes Marisa Peña o nos vamos todos definitivamente a la mierda. Que existan Yustas que den testimonio de los candiles de antaño parece natural, aunque la ley del silencio o la indiferencia sigan siendo más cómodas.
La esperanza vuelve a nacer cuando te enteras de que dejas a tus nietos cada mañana en las Marisa Peña, que saben que los dejamos en sus manos como sus hijos.
Marisa Peña se asoma a “Ayer fue sombra” para decir que existe y que lo sabe. Y entonces la memoria parece a salvo y más grande, anuncia una mañana, un abrazo satisfecho, y muchas ganas de volar.
Y cierro esta epístola con el mismo nombre que lo empecé: Ortega. Fue un referente moral y a mí me repugnan los referentes morales. Tal vez sabía enseñar a vivir, lo que nunca supo es que nadie tiene derecho a ejercer esa tiranía -aunque sea benigna- sobre los demás. Echó a un rey que se llevó 1.000 millones de pesetas de las de entonces, y no se paró en barras pretendiendo dirigir la conducta republicana, en aquella España de toreros y poetas.
Y lo peor de todo: cuando le invitaron a condenar el golpe de Estado de Franco, se negó. Y huyó.
Lo mejor: que tuvo un hijo fundador de “El País”, un gran periódico hasta que cayó en el catolicismo de Soraya para salvarse de los bancos y su inquisición.
(Tampoco es desdeñable que Ortega y Gasset, tan viajado, tuviese una nuera francesa que cocinaba muy bien).

domingo, 27 de agosto de 2017




En la distancia,
el silencio custodia la memoria;
las palabras de la infancia, son olvido.
En la vejez
sólo existe la verdad de los pájaros extraviados.


 (M.A.Yusta, "El camino de tu nombre", 2011)

lunes, 21 de agosto de 2017

Hace cuatro años (poemas de "Amar y callar" , 2013)


Hace cuatro años, Antón Castro publicaba en su página estos poemas míos. Los traigo al blog con mi recuerdo y agradecimiento...

MIGUEL ÁNGEL YUSTA: TRES POEMAS DE AMOR Y FANTASÍA
[El poeta y enamorado de la jota y de la ópera Miguel Ángel Yusta acaba de publicar un nuevo poemario: 'Amar y callar', (2013) de evidente homenaje a José Antonio Labordeta.  Esta preciosa foto es de Ruth Orkin y está tomada en 1950.]

SI PUDIERA NOMBRARTE
y penetrar el cielo con tu nombre
y que el cielo, asombrado,
lo convirtiera en luz
y que la luz se adueñara del tiempo
y que el tiempo parase nuestras vidas
definitivamente,
mi voz te llamaría cada instante.
Si fuera dueño de tu nombre, amor,
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.


EL OTOÑO ES UN TIGRE AGAZAPADO
que dibuja silencios en la sombra.
Se clava en el abismo
que conduce a la cueva del invierno.
Yo entonces finjo arrojo,
me deshago del viento y de su piel,
y lleno de palabras
me lanzo a navegar contra corriente.
Dejo que mis poemas
se pierdan río abajo
donde es cierta la huella de la luz.

HAS DESLIZADO UN BESO EN MIS OÍDOS
como última nota de tu música.
Permaneces desconocida en mí
con el silencio de tu cuerpo en sombra.
Callan mis labios la palabra herida,
temerosa de ti.
La música de ayer me sabe a llanto,
pero yo amo esas lágrimas
en los residuos del amanecer,
cuando la luz desnuda los recuerdos
y sólo queda ya vivo el olvido.
Si dejas que me vaya
sin que pueda escuchar tu melodía,
si tu pasión ha muerto,
créeme, estoy seguro,
ninguna mano arrancará tus notas.

martes, 18 de julio de 2017

Entonces...



ENTONCES...

No entendimos jamás el porqué
de los densos y largos silencios.
De tantas miradas apagadas por el dolor,
por el recuerdo del pasado innombrable.
No entendimos, niños de la posguerra,
por qué éramos distintos
a los niños de las películas americanas,
felices y sonrientes
en aquellas casas con amplias cocinas,
teléfonos blancos,
mamás rubias y jóvenes que conducían coches,
-tan largos y brillantes aquellos grandes coches-,
y siempre estaban hablando por teléfono
mientras nosotros crecíamos despacio
en aquellos cines de sesión continua.
No comprendimos nada del motivo
de tantos padrenuestros y sopapos,
de luces mortecinas y madres envejecidas
cansadas de intentar comidas imposibles
en aquellas modestas cocinas de carbón.
Llenaban nuestras vidas los sonidos
de los viejos tranvías renqueantes
que por aquel entonces nos llevaban
hacia la periferia de una ciudad sin nombre.
Pero aún rememoramos el olor a pobreza
llenando las miradas de gentes sin futuro
y la espera del padre abatido y callado
que un día, un solo día,
llegó a casa ebrio de desesperación.
No. No entendimos nada.
Mas sí recordaremos por siempre cada hora
en que pudimos haber sido felices
pero no nos dejaron
ni siquera la sombra de nuestra libertad. 

Miguel Ángel Yusta: Ayer fue sombra. Lastura, 2017.








sábado, 20 de mayo de 2017

Ayer fue sombra. Edición 2017

 La segunda edición ampliada, editada por LASTURA, a la venta en la web (http://lastura.es/?product=ayer-fue-sombra) , librerías y Ferias del Libro de Toledo, Zaragoza y Madrid 2017


https://www.youtube.com/watch?v=zTKvwaHCGOI


sábado, 15 de abril de 2017

viernes, 17 de marzo de 2017

lunes, 13 de marzo de 2017

martes, 14 de febrero de 2017

lunes, 13 de febrero de 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

LA SOLEDAD DEL NADADOR FORZOSO


Cada mañana, a la hora en punto,
haga frío o calor allí se encuentra,
con las gafas, el gorro y la toalla,
nadador en la nada.
Luchador con el tiempo y el destino,
brazada tras brazada, treinta largos.
El agua está climatizada, dicen,
el nadador, a solas, reflexiona
mientras también a solas hiende el agua.
Uno tras otro, lleva ya seis largos;
a veces no respira, a ver qué ocurre;
otras piensa en dejarse llevar, tranquilamente,
hasta el fondo absoluto
de ese mar de salón deshabitado.
Hace frío en las calles, es noviembre,
pero el agua es de playa de verano
y el nadador forzoso nada sólo,
nadador de la nada hacia la nada.
Ya lleva doce largos y sigue sin parar.
Un día no estará, mas nadie tendrá en cuenta
que el nadador no ha llegado a la hora
y que quizás no venga nunca más.
Nadie preguntará qué fue del hombre
que nadaba en silencio.
Tal vez esté en las aguas de otros mares
-donde no existe el hielo de las horas
ni las incertidumbres del mañana-
cansado de nadar contracorriente.
 -------------------------------------------De "Des-Concierto". 2016

sábado, 21 de enero de 2017

"Ayer fue sombra" en El Periódico de Aragón

Reseña publicada en "El Periódico de Aragón" por Roberto Miranda, a propósito de la I Edición de Ayer fue Sombra.


martes, 17 de enero de 2017

Jorge Cortés, reseña "Ayer fue sombra"

Mi lectura de “Ayer fue sombra” de Miguel Ángel Yusta. Primer Premio de la VI Edición del Premio de Poesía Delegación del Gobierno de Aragón-Cajalón. Editorial Aqua. Zaragoza, 2010.


(relatar en verso: para que se sepa)

0.- Demasiadas evocaciones (cercanía generacional) en estos emotivos quince poemas me han hecho retroceder a la espesura, borrosa, de la infancia (quizás porque, borraduras aparte, mis miradas decisivas surgieron entonces y ya han crecido conmigo).

1.- Aquellos días en penumbra, de un tiempo con olor a pobreza y frío, un frío imperial, un frío asomado invierno a invierno: frío calándose a traición. El poeta lo narra en verso. Y esto, eso, sólo lo puede contar (buen poeta, claro está), quien recorrió aquel laberinto que aún resuena. ¿Sombra escasa y vacilante?: pues no: memoria de la sombra. Adelante.

2.- También hijo de los que hicieron (padecieron) la guerra incivil: pero unos, pocos, (la) ganaron; a bastantes los exterminaron o mortificaron; a la inmensa, inmensísima, mayoría, la acallaron o callóse. Hijo, pues, de una noche de serpientes negras y lunas enrojecidas en años duros de soledades grises. Tiempo rancio y avinagrado, donde quedaba sólo la humana dignidad de aquellos hombres y mujeres / que nos dieron calor de corazón. Que se sepa.

3.- Veracidad vocativa: la escalera mecánica del Sepu; el Bazar X (un escaparate para soñar) y sus preciosos, inalcanzables trenes eléctricos y bicicletas que sólo poseían niños desconocidos / a los que no podíamos pedírselas prestadas. Por eso mismo, una tarde navideña, una mirada frustrada, todavía de Preparatorio, se conjuró (qué ingenuo) con rabia contra la injusticia esencial, la persistente injusticia esencial.

4.- Liviano esfuerzo de memoria: un orden que cortaba el aliento: el dictador de la voz de pito y el alma de piedra: educación nacional-católica: niños con miedo: hasta con miedo a ser libres. Filas formadas: silencios de plomo, brutales. Para que lo sepa de una vez quien lo tenga que entender: una generación y media en las que muchos hombrecillos fueron adiestrados en el sufrimiento, sin hipos ni lamentos: palizas, sopapos y rosarios: demasiados hematomas afectivos. Qué maravilla fue descubrir, después (aunque con duraderas secuelas), libremente, la ternura; compartirla con esa mujer que era(n) una geografía prohibida.

5.- Asomado a la oscuridad repetitiva y nueva en las salas de sesión continua y acomodadores malhumorados: aturdido adolescente (de niño ansió un descapotable blanco) en tardes piroleras (al cine, al cine: cabalgando en sueños de viejo blanco y negro): escapábamos de la clase de religión y de la de formación del espíritu nacional, y, todavía, se obstina en convocar a la (su) sensual Gloria Grahame: jamás me atrajo tanto ninguna otra mujer, con ella se paraba el tiempo, e imaginaba una noche con ella.

6.- El recuerdo tiene sus propios resortes y el poeta (memoria autobiográfica), ordena experiencias: gestos y ecos: los reescribe con perspectiva: la radio, con voces y apellidos, encendía sus ojitos y a la que le daba las gracias por animarnos a vivir: y el poeta no escribe de oído: rosario (más) en familia. El ajetreo febril en la cocina, haciendo los deberes con manos ateridas, centro de reunión familiar, intentando avivar el hornillo. Paredes encaladas y una madre se afana calentando la leche con carbón vegetal / mientras contiene a solas el rumor de sus lágrimas. La madre, la madre. También la necesidad fue(es) la madre de los milagros.

7.- Amigo viajero (qué otra cosa es leer), en este momento tú te vuelves porque él ha vuelto a entrar. Lo perdido para siempre y que no se ha perdido en su memoria. Tenor Fleta tenía una zanja / por donde el tren cruzaba Zaragoza; allí, la modesta casa, donde mi padre regresaba cansado de golpear el viento / y mi madre desenvolvía el papel de estraza de la cena. Unos años, por fin pasados, de los que recordamos / a los silenciosos héroes que permitieron este presente. Inútil exagerar, porque aquel tiempo redundaba en (con) abuso.

8.- París es recurrente para el poeta (en un poemario anterior fue monotemático). Aquí es (fue) la libertad de vivir sin permiso. Su querido París donde se abrió la vida, / los besos y los senos de mujeres soñadas, / las orillas del Sena llevándose la mugre / acumulada en años de tinieblas. Pero no (se) engaña, no hay metamorfosis chillona (impostura): Y en ese punto justo o no pude o no supe / hacer, sencillamente, mi gran revolución / y me hicieron discípulo del convencionalismo.

9.- Su poesía está a la altura de quien se sincera: Me sigo preguntando, a través de los años, / quien tuvo derecho a robarnos tantas primaveras, / quien prohibió, hasta asfixiarnos, cuanto nos ilusionaba. Rezo elocuente por el viejo amigo de nuestra adolescencia y, prudentemente, solicita: Ábrele el Infinito, Señor. / Que pase con su equipaje de gozo y sufrimientos / y siéntalo a tu lado por si puede vivir / la esperada realidad de sus sueños.

10.- Reparo en la belleza de la recapitulación. 1) Nos arrastrábamos lentos en el tiempo / mientras las ilusiones estaban muertas y enterradas. 2) Ni siquiera acudía la luna / para animar el dudoso festín / de los largos silencios nocturnos. 3) Fue sombra ayer / pero en las horas de las largas noches / durmió el poema hasta llegar la aurora. 4) Reniego de quienes dejaron sin flores tantos jardines / y, en cambio, nos prohibieron pisar el césped.

11.- Poética acuñada, cultivada, tangible, respirada desde un bien custodiado manantial (universo personal). Posible que se escriba para ver, pero él es consciente de la modificación de la imagen tras escribirla: Me pregunto si fue real o un sueño, / si las calles eran tan oscuras y silenciosas, / si existían las quinielas a peseta.

12.- Sabiéndose tal cual: Mas, ahora, aquí estoy, / después de tantos años. Interrogándose en la soledad de mi cuarto por los días que perdí, de por qué tuvimos que precipitarnos al vacío / y descubrir la luz a través del sufrimiento. Y hoy, busco todavía las respuestas / en el ocaso suave de mis días. ¿Quizás la fractura que no ha podido restituirse y se vale de la poesía para rellenar ese vacío?


13.- Finaliza: Vienen, al fin, los días de la luz… Silencio. El lector escéptico se calla.


14.- Elijo la escritura que contagia vida. En poesía, que estrofas, ritmo y composición sean un recorrido libre e impuesto, sin fugas, sin eclipses. Me identifico con la escritura que ha mirado, arada silenciosamente (el silencio y la distancia alimentan serenos la memoria) y que las palabras (sus representaciones) nos reposen ecos, resonancias paralelas, emoción. Es el caso de este poeta que sabe buscar y decantar espléndidamente las palabras. Para celebrarlo. Mi enhorabuena.

Jorge Cortés
Mayo, 2010
















sábado, 3 de diciembre de 2016

Existe un mar...




Existe un mar sin brumas ni tinieblas,
vacío de memoria,
donde las olas cantan el olvido.
Las obras incompletas de una vida
reposan apacibles
en el oscuro fondo del silencio.
Esperan algún día la luz renovadora,
la magia que las toque y las despierte.
Mientras, huye la tarde.


(De "Amar y callar", Ed.Sabara, recogido en la antología "20+1 Poemas" de Ed. Lastura)

viernes, 18 de noviembre de 2016

sábado, 5 de noviembre de 2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

La Asociación Aragonesa de Escritores publica su Agenda de Socios.

https://aaescritores.com/socios/miguel-angel-yusta-perez/

jueves, 28 de julio de 2016

Cuando tú duermes...




Cuando tú duermes
el mundo se detiene:
silencio y luz.

(c) texto e imagen:mayusta.2016

jueves, 30 de junio de 2016

Con versos

Con versos en la noche. Una gran antología en audio que recoge desde hace años la obra e impresiones de numerosos poetas. Mi participación es de octubre de 2012...


http://www.ivoox.com/con-versos-noche-005-miguel-angel-yusta-audios-mp3_rf_1504957_1.html

Parnaso 2.0


Pinchad el enlace:

http://parnaso2punto0.aragon.es/?p=5

Poemas en la Antología de poetas aragoneses publicada por el Gobierno de Aragón

viernes, 24 de junio de 2016

Un poema de "Amar y callar"


M.A.Yusta. "Amar y callar" Sabara 2013

jueves, 23 de junio de 2016

Te presiento


M.A.Yusta. Amar y callar. Edcs. Sabara 2013

jueves, 9 de junio de 2016

Ayer...





Hiende el tiempo pasado
las verticales dudas que la razón doblega
y exprime irreverente
la soledad del nombre.



(c) Mayusta 
(c) Imagen:Río Nilo, 2009. Mayusta

miércoles, 16 de marzo de 2016

Huellas






huella de olvido
tus pasos en la playa
arena y mar


...........................Mayusta. "Pavesas" 2012

martes, 15 de marzo de 2016

Nocturno






suave la noche
fragancia de tus senos
jardín mi alcoba

M.A.Yusta. Pavesas. 2012
Imagen: Rafael Navarro.1996

domingo, 13 de marzo de 2016

Pavesas...






fluye el paisaje
pintura de un momento
la ventanilla


(M.A.Yusta. Pavesas 2012)

lunes, 29 de febrero de 2016

Si pudiera nombrarte...



Si pudiera nombrarte
y penetrar el cielo con tu nombre
y que el cielo, asombrado,
lo convirtiera en luz
y que la luz se adueñara del tiempo,
y que el tiempo parase nuestras vidas
definitivamente,
mi voz te llamaría cada instante.

Si fuera dueño de tu nombre, amor,
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.


.......................................De "Amar y callar". Ed.Sabara. 2013.
.......................................Imagen: Venezia. mayusta.

sábado, 20 de febrero de 2016

PATERA (Álora, nº 32, especial del XXV Aniversario)




Patera
(Coplas ante la insolidaridad)

Tiene el grito la mujer
encadenado en la boca
y oír el llanto del hijo
el corazón le destroza.

 Acosa el mar los costados
de la insegura patera
y los gemidos estallan
al llegar la noche negra.

Los cuerpos caen poco a poco,
la vida no vale nada,
y menos, cuando a lo lejos,
no hay amor ni hay esperanza.

El niño muere despacio
en los brazos de la madre
mientras de la noche surgen
densas lágrimas de sangre.

Desesperación y miedo
atenazan las gargantas.
Gritos desgarran el aire:
no amanecerá mañana.

En el oscuro horizonte
se precipitan las sombras
de hombres que, en vano, suplican
las migajas que nos sobran...

Tiene el grito la mujer
ensangrentado en la boca.
Ya no oye el llanto del hijo,
ya nada, al cabo, le importa...

                                 Miguel Ángel Yusta.

domingo, 14 de febrero de 2016

Me sumergí en tu boca



Me sumergí en tu boca
para nadar en un templado lago.
La brisa de tu pecho
alentaba sonidos imprecisos
mientras tus manos ávidas
exploraban los pliegues de mi universo loco
dibujando con signos el placer.
Emanaba tu piel un vaho indescriptible
que incendiaba mi sangre.
Tu cuerpo desnudaba poco a poco sus pétalos
cuando mi carne inundaba los surcos
donde nacía el mundo.
Hoja en mis ramas, vela de mis vientos,
cóncavo bendecido del amor
templo carnal de todas mis plegarias.
Al pronunciar mi nombre,
-ofrenda perfumada-
me hiciste esclavo y amo de tu luz.


"Me sumergí en tu boca", de Miguel Ángel Yusta (c)
Oleo: "Desnudo" de Luis García-Ochoa (S.Sebastián 1920)

martes, 19 de enero de 2016

lunes, 23 de noviembre de 2015

Grito-16






 

De "Des-Concierto" Miguel Ángel Yusta (2016)
Imagen: Edvar Munch:El grito.


miércoles, 28 de octubre de 2015


Caminar hacia el cierto horizonte de la luz
con el verso equipaje y la fe en la llegada.


 De M.A.Yusta:"Pasajero de otoño" (R)
Imagen :Mayusta(c)

jueves, 15 de octubre de 2015

Silueta urbana



En el límite suave de la tarde
te he mirado otra vez.
Parecías dormida.
¿O estarías ya muerta?
En esa fría esquina del atardecer
he percibido mil escalofríos
y he temido perderte.
Sólo mi voz inocente de niño,
caminando descalzo por las calles añejas
ha quebrado tu sueño, silueta dormida,
y has vivido de nuevo
imagen silente de la paz serena...



(De Reloj de arena. M.A.Yusta, 2007)
imágenes: mayusta
1)
 MUJER DORMIDA
Autor:  José Bueno Gimeno
Año:    1920/1924
Localización:   Plaza de Paraíso, Zaragoza.
Materiales:  Piedra (pedestal y escultura)
2)
LA SIESTA
Autor:  Enrique Galcerá
Año:    1963
Localización:   Paseo Sagasta, Zaragoza.
Materiales:  Piedra (pedestal y figura)

miércoles, 14 de octubre de 2015

Antología "Pilar Geraldo"

Poema incluído en la antología "Antón Pirulero" de poesía de memorias infantiles, coordinada por Pilar Geraldo.

domingo, 4 de octubre de 2015

De silencio y luz, poema final






Remuevo en vano
la tierra que tengo sobre los recuerdos,
cuando la inmensa desolación del nombre
se pierde en el hueco del último árbol de la vida.
Las horas lentas de silencio erguido
ya no prestan cobijo a las preguntas:
todo fueron respuestas.
Cuando la luz del día declina para siempre
regateo con las últimas raíces del dolor
para que no puedan matarme de nuevo.

jueves, 30 de julio de 2015

"De silencio y luz" .Un poema.



Ha estallado la tarde
en los colores limpios del ocaso.
Tenues hilos de brisa
acarician los campos amarillos.
Llenan el pensamiento
las horas apacibles.
Después vendrá lo oscuro,
se borrará tu huella
y yo me quedaré deshabitado.
                                                Solo.

(Imagen: Sierra de Albarracín. mayusta)

martes, 9 de junio de 2015

lunes, 8 de junio de 2015

Puro habano...





Voluta susceptible y relajada.
Descanso de la noche insomne y bella.
Luz cigarril, que apenas se destella.
Brisa espesa, silente y apagada.

Falo moreno, oral encrucijada.
Succión apasionada de centella
que en el pulmón, con fuerza se te estrella
cual ola viva en roca mareada.

Linterna del poder capitalista.
Contradicción, nostalgia contenida.
Trabajo y pan de lánguido castrista.

Atmósfera taurina enfebrecida
y, a pesar del rigor prohibicionista,
aromática esencia de la vida...

M.A.Yusta. 1994 
(Recogido en "Teoría de luz". 2007)




jueves, 21 de mayo de 2015

Hermione




Elegancia discreta y gran recato.
Al deslizarse, suavidad supina.
Es encanto total esta minina
y la reina del reino de los gatos.

Con ella pasa sin pesar el rato,
su mirada te envuelve y te fascina
que más que reina parece ser zarina
de aquella Rusia de tan gran boato.

Su pelaje de miel, es como un sueño
que apacigua la mano que acaricia
y se convierte de su tacto en dueño.

Así es Hermione, que encantada oficia
provocando inmediata el sonrisueño
a quien su confianza le propicia.


(c) Miguel Ángel Yusta 2015.


lunes, 27 de abril de 2015

Cronicas cortesanas.






 Hoy 27 de abril de 2015,  en el palacio de La Aljafería, sede del parlamento autonómico, presentación de Crónicas Parlamentarias. Diversos escritores aragoneses dan su versión de una sesión de las Cortes Aragonesas. He ahí la mía, para quien tenga curiosidad...

 http://www.cortesaragon.es/Ver-cronica.1040.0.html?&no_cache=1&tx_visorpdf_pi1[showUid]=260#/page/1

Recital en el Ateneo de Madrid

Una jornada poética muy especial, junto a Ángel Guinda y Joaquín Sánchez Vallés, presentados
por la poeta y ateneísta María Sangüesa.

26 de abril de 2015.

lunes, 20 de abril de 2015

Rosendo Tello. Presentación "De silencio y luz". Texto completo.

 

Presentación del Libro “De silencio y luz” de Miguel Ángel Yusta
Fnac Pza. de España. Zaragoza. 7 abril 2015


Nada más recibir el libro de Miguel Ángel Yusta, lo primero que me atrajo la atención fue su título De silencio y luz. Silencio y luz son dos términos muy presentes en todos mis libros, desde el primero, Ese muro secreto, ese silencio, y he querido completar mi ciclo vital con otro libro, ya hecho, Revelaciones del silencio, mis obras primera y última. El libro primero recoge los predicados, el muro y el silencio.
He ahí el asunto accidental por el cual me gusta tanto el libro De silencio y luz, de Miguel Ángel. Hay en él, un sujeto que podríamos nominarlo con el título el tiempo, o el amor, o poemas de silencio y luz. Si lo ceñimos a poemas, aplicándole los adjetivos correspondientes a los sustantivos, serían poemas silenciosos y luminosos. Pero, a propósito de esta cuestión, me conviene hacer alguna precisión semántica sobre los términos.
En el caso de silencio, no es exactamente lo contrario del sonido, sino mutismo. Silencio es un preludio o apertura del habla y de la música; mutismo es un cierre al habla. El primero es un proceso; el segundo, una regresión; el primero cubre los grandes eventos, el segundo, los oculta. El habla habla, dice Heidegger; el sonido habla, según lo entendemos. Igualmente, lo contrario de la luz es la oscuridad, y no la sombra; sombra participa de la luz. A veces utilizamos silencio y luz como contrarios a sonido y oscuridad; pero conviene atender al contexto en que se hallan. Cuando dice Miguel Ángel “el silencio es la respuesta”, dice mutismo; pero cuando dice, “Es tu ausencia, la presencia/ es tu silencio luz”, es el rumor o la reverberación del silencio que se convierte en luz.
Se inicia el libro con el prólogo del excelente poeta y autor Joaquín Sánchez Vallés, muy amigo nuestro, novelista y crítico. Sigue una cita del autor en la página 13, a modo de aforismo personal: “Para que no puedan matarme de nuevo”. Es un verso que cierra el último poema de la última parte del libro y tiene su correlato en un poema anterior: “para poder amar por fin del todo”. Falta el sujeto, un sintagma nominal: “las raíces del dolor” que semánticamente equivale a sus amores.
En la página 15, aparece la cita tomada de “La destrucción o el amor”, de Vicente Aleixandre, en cuatro endecasílabos. La cita expresa el simbolismo del amor que atañe a Miguel Ángel: la soledad es calvero, la realidad, es plomo frío; no, ya no quema el fuego que dejó “aquel remoto mar al marcharse”. Ha elegido la cita que lo representa en pasado.
Y entramos ya en el libro. Se vertebra en cuatro partes y, a partir de la primera, se integran tres intermezzos delante de las tres siguientes. La primera parte se intitula Albor y día, y contiene cinco poemas. Sigue Intermezzo I, que acompaña a la segunda parte, titulada Nocturno, con 13 poemas. Sigue Intermezzo II y la tercera parte, que se titula Estancia, con once poemas; a continuación, el Intermezzo III y la última parte, de título Final, con ocho poemas. Es obvio que el término italiano Intermezzo, equivale al término nuestro intermedio, acompañando a las obras teatrales, comedias y tragedias, y a las óperas de corta duración. El intermezzo opera de divertimento musical con cuatro versos e imita las coplas aragonesas. Hay, en el Intermezzo I, cuatro versos de ocho sílabas con rima asonante, el II de siete sílabas con rima asonante, y el III, una cuarteta de versos de 7 sílabas, rimando en asonante el 1 y 3 y el 2 con el 4. Los versos de las cuatro partes son endecasílabos, de 11 sílabas: heptasílabos, de 7 sílabas, y alejandrinos, de 14 sílabas. Sólo hay tres versos cortos, uno de 4 sílabas: dos, de 6, y un verso de 15 sílabas en el último poema. Todos están bien timbrados, ajustándose a la métrica tradicional.

Antes de entrar en el contenido del libro, veamos un poema de la segunda parte, que abarca en síntesis el significado alegórico de todos los poemas. Dice así:

En la bóveda inmensa

los astros difuminan sus orillas.

Nada deja de ser

en el momento en que se cierra el cielo.

Hay luz en lo invisible.

Es un poema muy misterioso y sintético por la intención que conlleva de macrocosmos y microcosmos. Se divide en tres apartados. Primero: los astros difuminan sus contornos o amplían sus orillas. Segundo: nada deja de ser cuando se cierra el cielo y la oscuridad aparece. Y tercero: hay luz, aunque no la veamos, en lo invisible del universo. Existe una relación entre la unidad y la multiplicidad, o sea, entre el macrocosmos y el orden de los vegetales, animales y seres humanos en el microcosmos. En nuestro caso concreto, cuanto más se ajustan los poemas con la unidad de relación del universo, hay más acorde en todo. Si falla la luz, falla la relación con el macrocosmos y falla lo múltiple. Falla el amor por falta de desamor amoroso; falla la soledad por falta de compañía, fallan las orillas porque no hay encuentros. Hay olvido porque falta la verdad del amor y del deseo; hay ausencia porque no hay presencia; fallan las preguntas, porque no hay respuestas; fallan las palabras, porque hay mutismo, etc.
Pero veamos cuál es el contenido de la luz, proyectado por el macrocosmos como iluminante en los poemas, o como opaco a la luz del microcosmos. Digamos, antes de nada, qué difícil es este laberinto de tiempos en que los personajes se hallan enredados. Hallamos alguna dificultad en la ausencia de títulos en casi todo el libro, por su síntesis escueta. Por de pronto, en este hilado de tejidos, que cuenta el amante poeta lírico, aparecen dos amadas en el drama que nos envuelve: una mujer, que pertenece a un pasado movilizado en los tiempos de presente, y otra, imagen que asoma como guía de luz, en el presente y pasado anterior. No es extraño que al poeta se le mezclen distintos estratos de imágenes y símbolos.
En la primera parte hay recuerdos de ausencias del pasado, como declara en la confesión inicial del poema: “No busco primaveras imposibles/ ni deseo pasiones violentas”, aunque desea “ese cálido abrazo/donde se funden todas las preguntas”. Las alusiones al pasado aparecen, desde el presente, recordando al mar, símbolo de la existencia, “vacío de memoria” en que “mis obras incompletas/ reposan misteriosas en el fondo oscuro”, y es el futuro oscuro el que quedará deshabitado. Pero al final se borrará su huella para que “seas mi guía hasta esa luz”. “No me hables”, “ni me digas aún de dónde vienes”, interpela a la mujer de la luz renovadora. La mujer será una compañera que alentará al poeta.
A continuación, el Intermezzo I, cuyos versos musicales comunican el sentido de la parte segunda: “Bajó lenta la mirada,/ lanzó un suspiro muy suave/ y en mi noche comenzó/ a deshacerse su tarde”. La tarde de la vida del poeta comienza a desvanecerse como el preludio de la parte que empieza. Después, da comienzo esta segunda parte, Nocturno, que alude a una pieza musical en piano, destinada a ser interpretada por la noche. La noche, cuando el amor es asunto íntimo, la presencia se convierte en manifiesta, aunque hay ciertas ausencias. El poema primero es una invocación a la luna. Lo expresa así:

Tiéntame, madre luna,

en las desnudas horas de mi sueño

para poder amar por fin del todo.

Sea mi sangre lava fugitiva

que atropelle los cuerpos y los queme

y los funda y los haga de mi carne.

Dame, luna, tu brillo,

tus cráteres manchados,

la levedad albina de tu piel

para que pueda ser luz de tu luz.

Hazme tu rayo, luna,

para abrir sus entrañas,

hundirme en sus contornos,

deshabitar su cuerpo del olvido

y llenarlo de mí

en los tibios instantes de tu noche.

El poema es clásico, tocado de romanticismo. Invoca a la luna “para poder amar por fin del todo”, ya que antes no ha amado así. En su fantasía, a la luna le pide que su sangre sea lava que atropelle los cuerpos y los queme y los haga de su carne. Tal ímpetu romántico (y eso que, hace poco, en el poema de confesión, no deseaba “pasiones violentas”), y ese deseo arranca del pasado, y pide a la luna deshabitar su cuerpo del olvido. Es un nocturno musical como preludio de la noche amorosa.
Los poemas los podemos clasificar en series: poemas que arrastran el pasado con sus consecuentes ausencias, un número de cinco, y poemas de plenitud amorosa, ocho en total. Los últimos, surgidos de la compenetración amorosa, están en estrecha relación cósmica. Los primeros, divididos en dos apartados, no comportan tal relación, pues todos los apartados se hallan separados por una oposición adversativa que los enfrenta entre sí, mediante una conjunción “pero”, o una conjunción causal “porque”, o por la duda tal vez de las afirmaciones del poeta. Pero leamos un poema de plenitud.

                    Ha quedado prendido en tu cabello

                    un latido de estrellas.

Parecías dormida sobre un lecho apacible

inmersa en la quietud de soñados jardines.

Ondulaban tu pecho los suspiros,

dulce goce del centro sosegado

donde la vida tiene su refugio

y me naces, mujer.

En ese instante mágico te he contemplado amante,

cómplice de la muerte de las horas.

De tu sagrado aroma, fiel devoto,

mi religión, mi fuego, mi sustento.

La presencia de esta pieza, que yo he denominado poema de plenitud, es completa y singular. Los primeros versos están relacionados con el latido de astros y estrellas; “el centro sagrado” se parece a San Juan de la Cruz. Con un toque místico; además de ese final: “sagrado aroma”, “mi religión”, “mi fuego, mi sustento”. Es la mujer que hace nacer al amante en regeneración y nuevo nacimiento.
Leemos en un poema de la segunda serie, tan distinto en cuanto al contenido:

Apenas acostado, te contemplo

y tu respiración, leve y pausada,

apacigua mis males.

Un sonido apagado en la distancia

testifica que aún hay vida allá afuera.

Todavía no duermo,

quiero vivir las horas más largas a tu lado,

pensar que aún es momento de verte y respirarte.

Porque tal vez mañana

-ojalá no amanezca-

podría ser pasado y despedida.

Con el pensamiento testifica que quiere “vivir las horas más largas a tu lado”, y, a continuación, mediante la conjunción causal porque, cambia su deseo vehemente por un futurible dubitativo, “tal vez mañana”, que puede ser la realidad de un pasado con temor actual de despedida.
En los poemas de plena presencia, aparece algún elemento distorsionante que lo salva el contexto: la lluvia, elemento favorable, socava la metáfora “las piedras del recuerdo” (pag. 52). En los poemas de ausencia suelen darse dos contenidos, el primero, de signo positivo, y el segundo, de signo negativo.

En el Intermezzo II, continúa su romancillo de 4 versos, de 7 sílabas, con rima asonante. Lo dice en verso lírico, que anticipa el contenido posterior: 
 
Amo la brisa cálida

preludio de ese fuego

que conmueve tu rosa

ungida por mis besos.

La tercera parte abarca, con nombre de Estancia, la morada, mansión o habitación, un contexto semántico idealizante. Está unida a la segunda parte con las piezas plenas o de evocación casi plena (6 poemas), guardando relación con la unidad cósmica, y las que se alejan y entran por las vías de ausencia y dispersión subjetivante (5 poemas). Pero, con todo esto, estas dos partes del libro constituyen lo más granado de la armonía musical de Miguel Ángel. El poema primero se expresa de este modo: “No eran horas tal vez para el encuentro”, y lo atestiguan los contrarios. Todo tan resuelto, expresado en un tiempo pasado: “los cuerpos seguían oficiando el rito sublimado de fuego y de palabra”. “Después el alba fue testigo del abrazo infinito”. El poema, a pesar de las dudas del principio, eleva hacia arriba su anámnesis, su memoria, en la sublimación y lo infinito del abrazo. Vemos otro poema breve, que yo he denominado Renacer del amor.

He recorrido a ciegas, tembloroso,

tu carne enajenada.

He inundado tus valles agitados

con las espumas locas del deseo

en la penumbra cierta de la tarde.

Y el jazmín de tu pecho

ha desterrado mis palomas negras.

Renace la certeza nuevamente.

He inundado tus valles” “en la penumbra de la tarde”: la tarde, lo hemos repetido, representa la edad del poeta. Afirma que ha desterrado sus palomas negras, símbolo de su vida, y así renace la certeza nuevamente. Mantiene la esperanza de un pasado negro hacia un presente y un futuro. Los poemas oscurecen el deseo en las ausencias y se encuentran las oposiciones con las conjunciones adversativas y temporales: pero, mas, mientras, y conjunción copulativa y, con un valor negativo; no obstante, también acompaña mas a un poema pleno, con valor positivo.
Veamos uno donde lo negativo precede a lo positivo con la conjunción mas
 
Podrá no ser la misma

tu palabra de ayer.

O mi vaso vacío

el recuerdo salino de momentos de luz.

O mi búsqueda loca, la negación oscura.

Mas lo importante, entonces,

será que no nos hieran las ausencias.

Esto lo dirige a una mujer cuando pesan los recuerdos del ayer. Ahora pasa el recuerdo a marcar un futurible favorable para los dos amantes.

Y llegamos al último Intermezzo, el III, que es una copla del poeta a la amada que dibuja en sus versos: “Una pluma cansada/ sigue amando en silencio/ y en la noche, tan larga,/ te dibuja en los versos”.
La cuarta parte finaliza con el título Final, y completa la obra. Expone certeras meditaciones, con reflexiones sobre el tiempo, y acaban con sombría pérdida amorosa. Es una pérdida muy dramática por la angustia y la falta de respuestas en los “buscadores de la luz”.
La meditación sobre el verano es un arranque soberbio de pérdida devoradora. Lo expresa así: “Muerde el verano con furia loca/ preñado de mil soles”. ¿Qué ha ocurrido aquí de pronto? Esos cuerpos olvidados que persiguen la luz entre las sombras, ¿no será la luz del cosmos, donde había una luz invisible, oscurecido y alejado de nosotros porque no hemos lanzado una mirada hacia lo alto? Estética de la mirada. Negado el cosmos, se niega toda relación entre los seres amorosos. La claridad viene del silencio y representa la luz que rumorea del silencio.
El verano no tiene respuesta; la contemplación del otoño en noviembre viene como un fantasma; diciembre está lleno de nostalgia en el invierno de la soledad de lo vivido, como fantasma sin nombre; al hombre, viajero de mares y peregrino habitado de ausencias, sólo le queda vivir y morir en la orilla final. Huyeron las palabras y dejaron vacía la memoria.
Pero, un día, de repente, me condena el espejo”. No aclara de qué es el espejo. Sólo expresa que es invierno. ¿No será el espejo cósmico, el espejo de la relación con el amante? Hay una negación en la oración seguida de mas, que contiene una oración afirmativa: “Mas en la nueva primavera,/ yo volveré a mirarme en ti” “en el templado fuego de tus ojos”. Está la primavera estallando cósmicamente ante los ojos de la mujer amada. En el poema final del libro, nos deja la sospecha siguiente: “Cuando la luz del día decline para siempre”, discutiré las condiciones de las raíces de un dolor “para que no puedan matarme de nuevo”. Así establece un círculo en las frases del principio de la obra y su final.

En conclusión, lo que me ha interesado es singularizar la forma y los contenidos inherentes a la obra de Miguel Ángel Yusta. Ha escrito un libro hermoso, sintético y denso, muy sugerente en su ritmo e imágenes, muy ajustado en sus partes. Me gustan tanto las ausencias como las presencias y las pérdidas de sus poemas, todos tan diversos y contrarios, algo frecuente en la poesía actual.
Le doy un abrazo a mi amigo y lo felicito con mi más cordial enhorabuena. 
 

Juan Diego Flórez

Os recomiendo el video del "Ave María". Juan Diego es, hoy, el primer tenor lírico ligero del mundo. Todo un placer escucharle...
Y pinchad en Youtube su versión de "Júrame".
Para soñar, amigos...