Súrcame de silencios ya en la mañana
cuando despiertes a mi lado.
Háblame con ojos inundados de luz,
con manos de seda estremecida,
con labios sellados por besos,
deslizándose cómplices
en los prados abiertos de mi piel.
No busques las palabras,
es prescindible el verbo.
Mas, si quieres hablar,
no me digas jamás que no me amas.
(c)Mayusta 2010
