He recorrido a ciegas, tembloroso,
los surcos de tu carne enajenada,
dejando delicado mi rocío
en tus pétalos suaves.
He tomado tus valles agitados
en la penumbra cierta de la noche
con las espumas del deseo loco
derramadas tan generosamente
al borde de la luz.
Ha sido mi llegada hasta tus playas
la del náufrago herido,
Y el jazmín tan hermoso de tu pecho,
mujer, y el cáliz cierto y perfumado
con aromas de labios
han alejado mis palomas negras.
En la humedad desnuda de los cuerpos
ha nacido de nuevo la esperanza.
He tomado tus valles agitados
en la penumbra cierta de la noche
con las espumas del deseo loco
derramadas tan generosamente
al borde de la luz.
Ha sido mi llegada hasta tus playas
la del náufrago herido,
Y el jazmín tan hermoso de tu pecho,
mujer, y el cáliz cierto y perfumado
con aromas de labios
han alejado mis palomas negras.
En la humedad desnuda de los cuerpos
ha nacido de nuevo la esperanza.
("Amar y callar" 2010)
