domingo, 13 de febrero de 2011

Tu abrazo


Deslizaba el otoño sus cuchillos
y cabalgaba el frío
estremeciendo tus hombros de nácar.
Miraba con tus ojos la ventana
iluminada de paisajes ocres
y en la prisión de la melancolía
juntábamos las manos.
La flores amarillas y marchitas,
fundidas con la lluvia,
derramaban unas últimas lágrimas
antes de perecer en el olvido.
Entonces, sonreíste
y abrazaste mi entera soledad.
En ese instante mismo
yo deserté por fin de la tristeza.

© Mayusta: “El camino de tu nombre”

5 comentarios:

  1. Bello, con la belleza de la melancolía que se prende paulatina.

    Besazo.

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  2. A veces el contacto de piel con piel nos hace, como bien dices tú, despojarnos de la melancolía y desertar de la tristeza.

    ¡Precioso!


    Un abrazo.

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  3. De once o de siete,
    cada verso contiene un infinito apuntalado en la palabra.
    Es una cascada bellísima, en la que el instante se detiene inmenso, perfecto.

    Un beso.
    Laura

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  4. Digan lo que digan, el otoño puede ser precioso.
    Mirar con los ojos del ser amado...
    Bellísimo poema.
    Un beso, Miguel Ángel.

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  5. Está muy bien eso de que le abracen a uno la soledad para desertar de tristezas.

    Muy bueno.
    Saludos.

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