Despertar
Duerme ya la ciudad tras los cristales
de nuestro lecho cálido.
Es tarde y hace frío
-un invierno de niebla y de grisura,
humedad y silencio-.
La huella de tu boca
aún impresa en mi piel adormecida
da testimonio fiel de tu presencia.
Hace unas horas, ávidos tus labios
dibujaban instantes y palabras,
avivaban rescoldos temblorosos
bajo el manto disperso de la noche,
mientras en la oquedad de los sentidos
se embriagaban los cuerpos.
Pero amanecerá,
se afanarán los hombres en las calles,
la claridad inundará la estancia
y pronto el nuevo día,
teoría de luz inapelable,
marcará nuevamente tus ausencias.
(C) Mayusta 2011
Muy bello ese "Despertar", y más todavía si se espera con ilusión que la ciudad vuelva a dormir.
ResponderEliminarUn besazo, poeta grande.