Si pudiera nombrarte
y penetrar el cielo con tu nombre
y que el cielo, asombrado,
lo convirtiera en luz
y que la luz se adueñara del tiempo,
y que el tiempo parase nuestras vidas
definitivamente,
mi voz te llamaría cada instante.
Si fuera dueño de tu nombre, amor,
y tuviera el poder de demorarme
en esa red de nardos y jazmines,
lo alojaría dentro de mi pecho
para que nunca nadie pudiera descubrirlo
y lo pronunciaría,
deshaciendo las letras,
en oración de amor definitiva.
("Amar y callar". Sabara 2013)
Imagen: Édouard Boubat. París 1922-1999
No hay comentarios:
Publicar un comentario