miércoles, 29 de febrero de 2012

HAITI (Poemas para una buena causa)


HAITÍ 2010
1-

Sobre aquél país viejo
anclado en el pasado y la ignorancia
cayó el dolor,
la tragedia,
el miedo.
En el viejo país
las madres lamían las heridas
de los hijos hambrientos.
Como perros,
como mártires.
La tierra zarandeó la alegría
y abatió las risas de los niños.
Ahora,
nosotros,
anclados en la frontera equivocada
miramos preocupados
nuestras miserables cuentas corrientes.
Esta es la brecha
donde pereceremos sin remedio.


2-


Desde mi habitación

en el hotel Port Morgan
contemplo las gargantas y el terror.
En la otra orilla se derrite el miedo,
se combate por un trozo de pan.
Aquí estoy seguro
contemplando la noche serena
tras el espanto.
En esta orilla,
amigos míos,
estamos a salvo.
Ya pasará el peligro y el gemido
y volveremos a pensar, seguro,
en que no hay razones para la preocupación.
Mañana escribiré otra crónica.
Ahora tengo demasiado calor.

(c) Mayusta 2012

1 comentario:

  1. Te dejo un poema que escribí cuando el terremoto:

    Me duelen los anuncios de perfumes,
    esas chicas tan limpias que sonríen
    desde las marquesinas.

    Me duele ese gentío de los bares,
    la caña de cerveza, las tapitas,
    el humo y el partido.

    Me duele el cuponazo de los viernes,
    esos sueños tan cutres que se encierran
    dentro de cinco cifras.

    Me duelen las rebajas, esa ganga

    que he comprado a lo loco sin pensar
    que no cabe en mi armario.

    Me duele el donativo que me sobra
    y acalla mi conciencia sin que merme
    ni un ápice mi holgura.

    Me duele más que nada mi impotencia,
    me sonroja comer todos los días
    tres veces por lo menos.

    Me duele que no cambie casi nada
    que todo siga tal y como antes
    de la inmensa tragedia.

    Me duele haber escrito este poema
    el mínimo provecho que yo obtengo
    de tanta muerte junta.

    Y me duele tener sesenta años,
    estar viva, nacer donde he nacido,
    gracias solo a mi suerte.


    Luego, yo como casi todos, he tenido demasiado calor o demasiado frío o demasiada cobardía, o demasiado egoismo.

    Un abrazo

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