domingo, 27 de noviembre de 2011

Llegaste.


Llegaste como luz de mis mañanas
que apaciguó palabras en mi mente
y al tocar mis sentidos dulcemente
reviviste en mi ser horas tempranas.

Abriste una por una mis ventanas
y la sombra se fue rauda y silente,
¡Qué hermoso fue sentir aquel torrente
que se llevó mis inquietudes vanas!

Preso estoy en tu límite del cielo
contemplando las horas luminosas
donde levanta tu ternura el vuelo.

Serán, a no dudar, horas hermosas
donde el amor soñado, con anhelo,
desborde mis orillas silenciosas.

 (De Teoría de luz)

2 comentarios:

  1. Llegaste!, una palabra que pude ser mágica si se prolonga la bella presencia por mucho tiempo.
    De nuevo estoy de acuerdo con Fernando, POETA!!!
    Besos.

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