Llegaste como luz de mis mañanas
que apaciguó palabras en mi mente
y al tocar mis sentidos dulcemente
reviviste en mi ser horas tempranas.
Abriste una por una mis ventanas
y la sombra se fue rauda y silente,
¡Qué hermoso fue sentir aquel torrente
que se llevó mis inquietudes vanas!
Preso estoy en tu límite del cielo
contemplando las horas luminosas
donde levanta tu ternura el vuelo.
Serán, a no dudar, horas hermosas
donde el amor soñado, con anhelo,
desborde mis orillas silenciosas.
(De Teoría de luz)

poeta!!
ResponderEliminarLlegaste!, una palabra que pude ser mágica si se prolonga la bella presencia por mucho tiempo.
ResponderEliminarDe nuevo estoy de acuerdo con Fernando, POETA!!!
Besos.