miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nocturno



He dejado prendido en tu cabello
el penúltimo beso de la noche.
Parecías dormida sobre el mar,
apacible y serena,
inmersa en la fragancia de soñados jardines.
Ondulaban tu pecho los suspiros,
dulce goce del centro sosegado
donde la vida tiene su refugio
y me naces, mujer...
En ese instante mágico te he contemplado amante,
cómplice del silencio de las horas,
de tu sagrado aroma, fiel devoto;
mi religión, mi diosa, mi sustento.

(c) Mayusta2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

Llegaste.


Llegaste como luz de mis mañanas
que apaciguó palabras en mi mente
y al tocar mis sentidos dulcemente
reviviste en mi ser horas tempranas.

Abriste una por una mis ventanas
y la sombra se fue rauda y silente,
¡Qué hermoso fue sentir aquel torrente
que se llevó mis inquietudes vanas!

Preso estoy en tu límite del cielo
contemplando las horas luminosas
donde levanta tu ternura el vuelo.

Serán, a no dudar, horas hermosas
donde el amor soñado, con anhelo,
desborde mis orillas silenciosas.

 (De Teoría de luz)