miércoles, 19 de marzo de 2014

A mi padre (1979)

 


Han pasado los días
y aquella primavera no regresa.
Tú contemplas ya el mundo desde el fondo
de tus muros abiertos hacia el cielo.
Han pasado los días
y se sosiega la desesperanza.
La luz proporcionada del ocaso
se prende de alfileres en las ruinas
de una ciudad sin límites.
Apenas ya resuenan tus pisadas
grises de niebla y de silencios largos.

Has dicho adiós y basta.

Y sin querer marcharte me posees
en una claridad de tu morada
que comparto cogido de tu mano
senil y encallecida.

Ahora camino solo
portador de los grises pensamientos
donde cuelgan las huellas de tu paso
silencioso y pesado.
Ya no escucho siquiera tus ausencias,
tampoco el martilleo denso y duro
de un corazón dormido eternamente
que latió por mis luces y mis sombras.

(M.A.Yusta:Reloj de arena)

2 comentarios:

  1. Precioso, poema al padre, jamás se olvida, llevamos en la piel escrita sus enseñanzas, el mejor legado que hemos recibido, abrazo poeta.
    kika Pérez Ibarriola.

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  2. adiós y basta... y la paradoja que a partir de ese momento nunca tan poseído...

    bellísimas tus palabras!

    mis cariños,


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