Llegaste como luz de mis mañanas
que apaciguó palabras en mi mentey al tocar mis sentidos dulcemente
reviviste en mi ser horas lejanas.
Abriste una por una mis ventanas
y la sombra se fue rauda y silente,
¡qué hermoso fue sentir aquel torrente
que se llevó mis inquietudes vanas!
Preso estoy en tu límite del cielo
contemplando las horas luminosas
donde levanta tu ternura el vuelo.
Serán, a no dudar, horas hermosas
donde el amor soñado, con anhelo,
desborde mis orillas silenciosas.
("Teoría de luz")

Tus sonetos son incomparables. Eliges la palabra exacta, amigo. Una buena colección de ellos, cinco nada menos, en "Teoría de luz". Un abrazo.
ResponderEliminarMagistral danza de palabras.
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