Tiéntame, madre luna,
en estas horas desnudas del sueño
para que pueda amar por fin del todo.
Sea mi sangre lava fugitiva
que inunde los cuerpos y los queme
y los funda y los haga de mi carne.
Dame luna tu brillo,
tus cráteres manchados,
la levedad albina de tu piel
para que pueda ser luz de tu luz
y penetrar las alcobas nocturnas
donde se esconden entrañas vitales,
pálpitos apagados,
espejos flameados de clamores.
Házme tu rayo, luna,
para besar sus labios en silencio,
fundirme en sus contornos,
deshabitar su cuerpo del olvido
y llenarlo de mí
en los tibios instantes de la noche.
(C) Mayusta 2011

¡La levedad albina de tu piel!
ResponderEliminarprecioso. Y menudo título para un poemarío....
"deshabitar su cuerpo del olvido y llenarlo de mï"
ResponderEliminarmaravilloso poema, me encanta
Un beso
Maravilloso, maestro.
ResponderEliminarUn ritmo cadencioso.
Un fondo apasionado.
Una forma impecable.
¿Qué más se puede pedir?
Besos desde mi Mar Eterno.
Gracias por vuestras palabras...
ResponderEliminarAy, Miguel Ángel, lo que son las cosas, que después de tiempo leyéndote, siguiéndote... ahora al perderme entre tus letras (siempre desde mi silencio, que es como más disfruto), imagino y sé, que no sólo podré conocerte, sino que me darás la mano... Y ME PONGO A LLORAR...
ResponderEliminarPreciosos tus versos, de verdad!!
Un abrazo.
Tentación irrechazable. Me ha encantado leerte Miguel Ángel. Nos encontramos en el poema.
ResponderEliminarUn abrazo!
Por fin amar del todo...
ResponderEliminarUn placer
Misk